La magia del cine, la radio y la televisión no existe
HÍBRIDO

Como crítico de cine y música tiene más de 25 años en medios. Ha colaborado en Cine Premiere, Rolling Stone, Rock 101, Chilango, Time Out, Quién, Dónde Ir, El Heraldo de México, Reforma y Televisa. Titular del programa Lo Más por Imagen Radio. Twitter: @carloscelis_

La magia del cine, la radio y la televisión no existe
Foto: Pixabay

Dicen que el amor no existe, que solo es una reacción química que estimula la producción de serotonina y oxitocina en nuestro cerebro. Aceptar o no este dato científico depende de cada quien. Algo similar ocurre con la esperanza, un sentimiento bastante abstracto que solo se basa en la confianza y en la fe, aun cuando no exista fundamento para ello.

Escuchamos frases como “actuar de buena fe” o “abusar de la buena fe” y ya no reparamos en lo que esto significa. En Derecho, son términos ligados al “principio de buena fe”, que algunos definen como el estado mental de honradez, de convicción en cuanto a la verdad o exactitud de un asunto, hecho u opinión. Otra vez se nos habla de confiar en la verdad.

Últimamente, los medios de comunicación se están inundando con palabras como “magia”, “sueños”, “esperanza” y otros clichés por el estilo, como si todas significaran lo mismo. Pero estos discursos, además de reciclados y cursis, invitan a la superstición, al pensamiento mágico, la inmadurez, y uno de los recursos favoritos del entretenimiento, la infantilización de las audiencias.

No hay “magia” en la televisión o en las artes, al menos no por definición. En todo caso, lo que hay es engaño y manipulación, ya que este es el único otro significado de la mentada palabrita cuando no se trata de una explicación sobrenatural. Confiamos en la tele, en los medios de comunicación, en el espectáculo y en las celebridades, y lo que ellos hacen es abusar de nuestra buena fe.

Confundimos una buena noticia con escuchar lo que queremos escuchar, y luego ya no importa si son mentiras con tal de sentir validadas nuestras opiniones, de ahí el éxito de las fake news. Esa sensación de alivio que nos produce el sentir que tenemos la razón es una reacción fisiológica que tiene que ver con los niveles de cortisol, dopamina y testosterona que circulan en nuestra sangre y que controlan el estrés, el placer y el ego.

En psicología, el pensamiento mágico se refiere a la creencia de que nuestros deseos o pensamientos pueden influir en el mundo material. Teóricos como Sigmund Freud y Jean Piaget explicaron que esta manera de pensar es normal durante el desarrollo de los niños, porque es muy típico que crean que tienen el poder de cambiar el mundo solo con su mente.

Como adultos, aún tenemos tendencia a apoyarnos en el pensamiento mágico porque nos produce alivio. Claude Lévi-Strauss explicaba que este se activa como una respuesta adaptativa frente a la ansiedad. Tratar de solucionar un evento estresante asociándolo a elementos arbitrarios o a la intermediación de fuerzas sobrenaturales aumenta nuestra sensación de control ante situaciones difíciles de entender y de resolver.

Por algo pasan las cosas”, “esta es una prueba de la vida” o “el karma existe” son frases que nos decimos cuando tratamos de aliviar el malestar de algo para lo que no tenemos explicación. Un terremoto, la pandemia o una tragedia son factores de estrés que detonan el pensamiento mágico en las personas, pero en México tenemos un gobierno que además ha exacerbado estos sentimientos.

¿Qué tiene que ver todo esto con los medios de comunicación? Permítanme explicar. El uso de amuletos, la celebración de rituales o la creencia de que un falso remedio puede mejorar nuestra situación son algunos de los recursos más típicos del pensamiento mágico. Ayudar a difundir estas ideas, aunque sea de manera indirecta, a través de la televisión, la radio o los medios impresos y digitales, aporta a la creencia de que son opciones viables, porque si lo dice el presidente y lo repiten los noticieros, algo de cierto deben tener, ¿o no?

Conviene recordar que el uso de palabras como “ritual” y “amuleto” no se refiere únicamente a temas como la magia y la brujería. Un amuleto puede ser algo tan sencillo como una foto de tus hijos que te acompaña y te hace sentir motivado cuando sales a trabajar; mientras que un ritual es todo aquello que realizamos metódicamente, como lavar el auto los fines de semana, lograr el peinado perfecto o escoger nuestro mejor reloj, con la idea de que todo esto generará un mejor trato hacia nuestra persona.

Pero claro, también están los “detente” que promovió el presidente en la conferencia matutina, la ceremonia del Bastón de Mando, los remedios recomendados por la Secretaría de Salud y, ya entrados en gastos, me atrevería a incluir la pirámide de Huey Teocalli y el show de luces Memoria luminosa en el Zócalo de la Ciudad de México. Me parece especialmente pertinente mencionar que, después de que la compañía Ocesa le ofreciera este “tributo” al gobierno de la Ciudad de México, se le diera carta abierta para realizar los festivales Corona Capital y Vive Latino, como se anunció recientemente.

En lo personal, no encuentro un mejor ejemplo de cómo plantar en el inconsciente colectivo la idea de que la realización de un “ritual” puede influir en los beneficios que una empresa o persona reciben. No olvidemos que Ocesa absorbió los gastos de la construcción de esta pirámide a través de una condonación de impuestos, algo que le ha permitido dejar de pagar grandes sumas de dinero por espectáculos públicos, de acuerdo con una nota del periodista Vicente Gutiérrez, donde menciona que Ocesa organiza conciertos gratuitos para el gobierno de la Ciudad de México y colabora con este en diversos eventos.

¿Otro ejemplo de ritual? Las entregas de premios. Todo lo que las empresas y canales de televisión invierten en tiempo y dinero para que los famosos puedan montar este performance donde nos dicen que todo está bien a pesar de la pandemia, aunque la ausencia de grandes nombres y las muchas deficiencias técnicas sean más notorias que, por decir, los vestidos de Billy Porter y Carl Clemons en la entrega del Emmy. No crean todo lo que ven. De acuerdo con información del sitio Deadline, la transmisión de esta ceremonia sigue 34% abajo en audiencia, a pesar de haber registrado un ligero ascenso en comparación con el año pasado.

Todos deseamos recuperar nuestras vidas pronto y es claro que muchos están dispuestos a acelerar el proceso, pero recordemos que el pensamiento mágico es solo eso: una idea que no puede influir en el mundo material aunque las empresas de entretenimiento quieran aprovecharse de nuestra actual vulnerabilidad. O tal vez son los artistas los que pecan de pensamiento mágico y creen que pueden cambiar el mundo con solo desearlo. La realidad es que la “magia” del cine, la radio y la televisión no existe, pero como les decía al principio, aceptar o no cifras y datos duros ya depende de cada quien.

BREVES

A propósito del manejo de la información en los noticieros, ya empezó la segunda temporada de The Morning Show, la serie protagonizada por Jennifer Aniston y Reese Witherspoon que puedes ver en Apple TV.

A partir del 23 de septiembre se lleva a cabo la segunda edición del Russian Film Festival en México. Las películas estarán disponibles en la plataforma de FilminLatino hasta el 17 de octubre.

El sábado 25 de septiembre a las 20:00 horas podrás sintonizar la entrega del premio Ariel por Canal 22 y a través del Facebook de la Academia.