Decirle embargo al bloqueo en Cuba
Medios Políticos

Es un periodista especializado en el análisis de medios y elecciones. Tiene posgrado en Derecho y TIC, obtuvo el premio alemán de periodismo Walter Reuter en 2007, fue conductor en IMER y durante 12 años asesor electoral en el IFE e INE, editor, articulista y comentarista invitado en diversos diarios, revistas y espacios informativos. Twitter: @lmcarriedo

Decirle embargo al bloqueo en Cuba
(Foto: Yamil Lage / AFP)

En 1964, la periodista estadounidense Lisa Howard entrevistaba al comandante Ernesto Guevara de la Serna para la cadena ABC. Howard, fuera de cámaras, fue promotora de puentes de entendimiento entre Cuba y Estados Unidos, un canal diplomático paralelo, aunque en esa charla usaría el guión estadounidense desde la pregunta inicial, que anidaba una pequeña trampa retórica para el “Che” Guevara y más tarde cortes súbitos y debate sobre el término “bloqueo económico”.

La entrevistadora primero afirmó con naturalidad que la economía de Cuba, “acorde a todos los reportes”, se había deteriorado en “todos” los aspectos desde el arribo de la revolución al poder. Luego preguntó respecto su propio dicho, pidiendo a Guevara explicar la razón de ese deterioro generalizado que asumía en su pregunta como realidad irrefutable.

El “Che” trató de mostrarse tranquilo, jugaba también a la imagen internacional, evitaría verse intolerante y sin abandonar el puro en la mano izquierda, sin fruncir el ceño o levantar el tono de voz atajó ese duelo de palabras diciendo que la afirmación en la que se basaba la pregunta era falsa porque no toda la economía estaba en deterioro, puso ejemplos de crecimiento en industria, en producción de diversos productos agrícolas, habló de novedosas cosechas como el algodón, que antes de la revolución no se habían desarrollado en la isla. También reconoció errores de su gobierno y concedió a Howard que esas fallas propias habían afectado la economía en cuanto a la producción de azúcar ese año.

Dijo que a sus propios errores se había sumado la sequía excepcional, que efectivamente había disminuido de manera significativa la producción de azúcar pero ya asomaba una recuperación.

No era una respuesta negacionista pero tampoco concedía la idea de que “en todos” los ámbitos se había deteriorado la economía, eso habría sido dar por bueno que en “todos” los aspectos habían sido mejor las cosas durante el régimen de Fulgencio Batista que derrocó la revolución.

Cuando Guevara argumentaba eso llegó el tema del bloqueo, decía en la entrevista que también había cosas positivas y una era el crecimiento industrial satisfactorio, que aumentaba pese un ciclón y al “bloqueo” económico estadounidense. Apenas pronunció la palabra y Howard interrumpió abruptamente la grabación. Sabía que habría problemas con la entrevista si no se matizaba la frase: “¡Corte!”, gritó, “perdón, pero hay algo que usted dijo que quisiera retomar”.

Un registro en video de aquella charla muestra cómo la periodista le cerró el ojo a su camarógrafo mientras justificaba la interrupción, haciéndole notar que había cortado a propósito para ajustar la palabra bloqueo. Retomó el tema preguntando: “¿Cuánto afecta el embargo comercial a la economía cubana?” Cuando Guevara empezó a responder un colaborador alertó respecto a que se había cortado la entrevista cuando se usaba el término “bloqueo” y se reiniciaba cambiándolo por el de “embargo comercial”. 

La entrevistadora aceptó reformular y cambiar el término “embargo”, repitió la pregunta sin usar “bloqueo”, aunque de cualquier forma la transmisión de la entrevista sería editada por la cadena de televisión, donde solo se difundieron unos minutos. Duelo de percepciones que no dejan fluir ni siquiera a las palabras en tiempos de propaganda.

Décadas más tarde, esa tensión entre “embargo” y “bloqueo” se asoma otra vez. El sábado 17 de septiembre de 2021 durante cumbre de la Celac en la Ciudad de México se cuestionó el “bloqueo” y también hubo críticas a Cuba por la falta de libertad de expresión en el gobierno que encabeza Miguel Díaz-Canel. La agenda mediática registró ambos aspectos y entre artículos y notas informativas se insistía en negar el término, en afirmar que se trata de un simple “embargo” comercial para indemnizar a empresarios que habrían sido despojados injustamente de bienes cuando llegó la revolución cubana al poder en 1959.

Como impulso ideológico de otros tiempos, se trató en algunos casos de minimizar el bloqueo o ponerlo a competir como si fuera un dilema entre rechazar ese bloqueo fuera lo mismo que aplaudir la falta de libertades en Cuba, una trampa.

Hablar de bloqueo no es avalar ningún acto de represión en Cuba o Estados Unidos y solo la propaganda asume sin más eso o que se trata de un término exagerado, que solo lo usan gobiernos de izquierda promotores de autoritarismo, que en realidad solo podría aceptarse el uso del término bloqueo en caso de que hubiera submarinos y cañones cercando la isla para impedir el paso de productos externos.

La narrativa no es nueva pero hay quien cae cuando gritan “¡Corte!”, e ignora que la redacción de las resoluciones que año con año aprueba casi de forma unánime la Asamblea de las Naciones Unidas condena un “bloqueo económico, comercial y financiero” contra Cuba, es decir, el uso del término no es una ocurrencia de gobiernos de izquierda sino un reclamo mundial casi unánime, avalado en sus términos no solo por izquierdas autoritarias, también por la gran mayoría de las grandes potencias capitalistas que separan sus críticas a la falta de libertades en la isla de la propaganda indigna que minimiza un criminal bloqueo, que cíclicamente niega incluso su existencia.

Hoy puede leerse todavía esa tensión de palabras. Hay medios con prestigio internacional en los que seguimos leyendo encabezados contradictorios con el texto de sus notas, que dicen: “La ONU condena una vez más el embargo estadounidense”, pese a que basta con leer la resolución de condena para cerciorarse de que la palabra que usa la ONU no es embargo sino bloqueo, ¿quién miente? ¿la ONU se equivoca de palabra o los medios la cambian jugando a la propaganda? 

Es obvio que el bloqueo económico no justifica represión, pero sí afecta a Cuba de forma dramática y lo hace como estrategia deliberada para alentar aumento en el malestar social, le propina carencias externas para que sean más notorias las internas y crezca el malestar. Eso es tan condenable como el engaño en medios que niegan existencia misma de una palabra, como si así se borrara el hecho reconocido por casi todos los países del mundo.