El final de la relación
Regresando al amor

Psicoterapeuta familiar sistémica, escritora, meditadora y activista por la equidad de genero. Su práctica está encaminada al reconocimiento de la herida emocional infantil para el desarrollo integral del adulto consciente. Instagram @rominalcantar

El final de la relación
Foto: Pixabay

Cuando llega una pareja, la ilusión de un “para siempre” nos invade y nos da un sentimiento de seguridad. Por ello no nos deben extrañar los diferentes rituales de pareja, como el matrimonio, para afianzar ese sentimiento de seguridad que creemos nos va dar la paz que necesitamos.

Pero la realidad es que todas las relaciones tienen un inicio y un final, muchas terminan por decisión de uno o de ambos, por la muerte, la distancia, heridas irreparables, pero ese “para toda la vida” llega a su fin.

Todo final conlleva a su vez un inicio. Lo que en verdad muere es la forma que existía de relacionarnos e inicia una nueva forma. Lo que debemos saber es que el amor que sentiste por esa persona o esa persona sintió por ti nunca muere, ese permanece porque el amor siempre fue tuyo y puedes volver a sentirlo y compartirlo, el amor nunca muere, solo se transforma. 

Pero, ¿qué muere en realidad en la ruptura de pareja? 

Lo que muere es la parte de nuestro yo que se formó durante el camino compartido con ese otro y ese proyecto que tenían en común. Mueren también los sueños, las idealizaciones, las proyecciones y las expectativas.

Cuando perdemos a la pareja con la que hemos compartido afecto, proyectos, sueños y nuestro camino de vida, sentimos el vacío de los sentimientos que esa persona nos provocaba, y ese vacío nos produce dolor. 

En este duelo que vivimos comenzamos con un estado de confusión, vamos pasando por un estado de tristeza, enojo, decepción, rabia, desilusión, desesperación. Realmente hemos vivido una inmensa herida que para nuestro cerebro es equiparable que una herida física. 

Y podemos saber que, a mayor nivel de apego o dependencia e idealización con nuestra pareja, tardará más tiempo y dolor el duelo de la pareja.  Por otro lado, cuanta más inconsciencia e inmadurez haya en la relación, más neurótica, dolorosa y violenta resultará la ruptura. 

Las rupturas no suelen ser vividas de igual forma por ambos miembros de la pareja. Normalmente uno de los dos miembros afronta un proceso de duelo más intenso, debido quizás a que no deseaba la ruptura o bien por ausencia de recursos emocionales para gestionarla. 

¿Y cómo se vive el duelo? 

El duelo es un proceso que requiere de tiempo. Un tiempo necesario de trabajo personal y crecimiento desde una mirada interior. Si no hay trabajo profundo para transformar aspectos personales y crecer a través de la ruptura, el duelo puede derivar en un proceso patológico. 

En el proceso de duelo se contemplan seis etapas, que no necesariamente se darán de una forma lineal: 

  1. El shock inicial. 
  2. La ansiedad e irritabilidad. 
  3. Sentir pena, tristeza, vacío, soledad. 
  4. Ver nuestra parte de responsabilidad o culpa. 
  5. Dejar ir, decir adiós, el perdón. 
  6. Resolución y nueva vida. 

El dolor que se vive tras la ruptura nos puede llevar al aislamiento y al reproche, pero también abrirnos a la compasión del corazón. El dolor puede permitirnos conectar con un plano más profundo del alma. Un plano que nos acerca a nuestra verdadera identidad, una identidad más allá de los apegos, las creencias y las formas. Un dolor que nos invita a la gratitud, ante el comienzo de una nueva vida. 

Recuerda que lo más importante al finalizar la relación es encontrar el aprendizaje, abrirnos a nuestras emociones, aceptar la realidad de nuestro presente, dejar de culpar o culparse, aprender a soltar y entender esas heridas que surgen por medio de la perdida que nos ayudan a crecer y evolucionar. 

Si es necesario, podemos empezar un proceso de terapia a raíz de una ruptura de pareja. Las rupturas traen crisis, pero también renovación, puedes comenzar una nueva vida. Nunca dudes en pedir ayuda si es necesario.