¿Reelección legislativa?
Medios Políticos

Es un periodista especializado en el análisis de medios y elecciones. Tiene posgrado en Derecho y TIC, obtuvo el premio alemán de periodismo Walter Reuter en 2007, fue conductor en IMER y durante 12 años asesor electoral en el IFE e INE, editor, articulista y comentarista invitado en diversos diarios, revistas y espacios informativos. Twitter: @lmcarriedo

¿Reelección legislativa?

En marzo de 2020 se aprobó en la Cámara de Diputados la regulación secundaria para implementar la reelección legislativa. Había una contradicción de origen y es que los diputados que aprobaron esa reforma serían al mismo tiempo quienes iban a beneficiarse de la misma. Quizá el tema con más relevancia mediática en ese momento fue la regla que permitiría no pedir licencia, es decir, seguir ocupando el cargo y al mismo tiempo hacer campaña para reelegirse en él. 

Los tiempos estaban apretados para concretar esa ley secundaria previo a la contienda 2021. El artículo 105 constitucional prohíbe hacer reformas sustantivas a temas electorales cuando faltan tres meses para el arranque una contienda y como no se pusieron de acuerdo en las cámaras (el Senado frenó lo aprobado por diputados), venció así ese plazo para que se aprobara una ley que definiría cómo aplicar la reelección de legisladores federales en 2021. 

Entonces el INE tuvo que intervenir y diseñar polémicos lineamientos de manera directa, los cuáles aprobó en diciembre de 2020 para dar viabilidad a la primera reelección consecutiva a nivel federal desde que se aprobó esa figura en la reforma constitucional de 2014.

Las normas que hizo el INE no son suficientes para resolver la reelección de senadurías que será tema en 2024, sustituyeron lo que debió ser una ley secundaria en materia de reelección, pero en realidad fueron tibias, demasiado amigables con la clase política instalada en el congreso y no tanto con la lógica de rendición cuentas a electores con la que se ha defendido siempre la figura de reelección, porque incluso se permitió buscar esa “reelección” por un territorio distinto al que se supone representa un legislador, ser votado para seguir en el congreso por votantes de territorios distintos a los que eligieron la primera vez.

La reelección debe ser congruente y no solo un instrumento privilegiado de quien ya ocupa un lugar en el congreso, al que llegó postulado por un partido o de manera independiente para representar un territorio en el que le votaron personas que, en su caso, pueden definir refrendar ese respaldo o no solo si la reelección les permite votar a favor o en contra de esa misma candidatura, definir si debe ocupar de forma consecutiva el mismo cargo o no. De lo contrario no es reelección para rendición de cuentas sino reelección para seguir legislando, algo válido para algunos, pero pues contradictorio con el discurso de refrendo (no puede quitarte la confianza depositada un votante que nunca te la dio porque vive en otro territorio).

El tema es que las reglas aprobadas por el INE permiten que la reelección pueda ser flexible, aunque eso no es propiamente una reelección sino una elección nueva que extiende el mismo cargo, pero por territorio nuevo a representar. 

El lineamiento no solo permitió que no pidieran licencia los legisladores en el activo (asunto que había estado en la polémica de la ley secundaria que no prosperó en el Senado), también introdujo esa polémica posibilidad para que un legislador electo en un distrito pueda ser “reelecto” por otro territorio vía representación plurinominal, siempre y cuando acredite residencia en ese otro territorio.

Se supone que si representas un distrito, de una entidad, no es muy meritorio cambiarte a vivir otro distrito, de otra entidad y luego competir por ese otro lugar como si fuera reelegirte, cuando en realidad es la primera elección en ese otro territorio. En otras palabras, un representante de la Ciudad de México votado por electores de la Ciudad de México ¿puede “reelegirse” por el estado de Guerrero en donde nadie lo eligió la primera vez? Pues sí, si cambia de principio de mayoría relativa a pluri no importaría ese cambio de territorio.

Es verdad que ya en esta elección 2021, la aplicación de los lineamientos del INE permitió salir al paso de la omisión legislativa, que fueron reglas que no generaron gran conflicto (no iban a quejarse los políticos bien tratados en esas reglas que están en todos los partidos). No hubo mayor debate sobre eso de pedir o no licencia, tampoco en esta fórmula de permitir a legisladores electos por un territorio, competir por uno distinto al que se supone representa por la vía plurinominal e incluso por distritos distintos que tienen electores distintos aunque estén en la misma entidad. Se trata de letras chiquitas que benefician a legisladores en activo, traje a la medida de políticos, no de las y los electores que les votaron.

No es responsabilidad solo del INE, en realidad es una omisión añeja del congreso que podría subsanarse antes de 2024, en donde el debate será la reelección de senadoras y senadores, a quienes solo falta les permitan competir por entidades distintas y abrir también opciones para simulación, para decirle “reelección” a lo que no es un ejercicio que se somete a las y los votantes que eligieron la primera vez, sino a otros y otras.

El dictamen de diputados que no avaló el Senado en 2020 también asumía que era posible competir por el mismo cargo de representación, pero postulándose por entidades o distritos distintos (es decir, representar a otros electores y no a quienes votaron originalmente). 

Esa postura era contradictoria con la propia exposición de motivos de ese dictamen que se quedó congelado, donde se afirmaba que la “elección consecutiva” tenía el propósito de que diputados o senadores pudieran “estrechar lazos de comunicación con sus electores” para solicitarles “refrendo” en su confianza, porque eso favorece un sistema de “rendición de cuentas”.

Si la intención de la “elección consecutiva” es realmente propiciar refrendo de las y los electores que te eligieron, pues es absurdo que se permita competir a un diputado o diputada vía “reelección” por un territorio distinto al que se representa actualmente, al menos si la idea es estrechar vínculo con sus votantes representados.