Tenemos que hablar de menstruar
Decidencias

Escritora y periodista independiente. Feminista. Ha publicado en medios como Chilango, Animal Político, Emeequis, Quién, Cambio, Esquire, entre otros. Coautora de Amar a madrazos, Los Nadie, A mí no me va a pasar y Siempre estuve en riesgo. Twitter: @baronesarampant

Tenemos que hablar de menstruar
Foto: Pixabay

Hablamos de menstruación y parece que solo hablamos de toallas sanitarias. Pienso esto después de que el octubre pasado, la Cámara de Diputados desechó la iniciativa sobre eliminar el IVA a los productos de gestión menstrual.

Reviso las cifras y encuentro que el gasto anual para una mujer en toallas sanitarias puede ser de 720 pesos. ¿Y si en casa no hay ni para eso? Pienso en las niñas, adolescentes y mujeres que no pueden cubrir ese gasto y me perturba además de enfadarme. 

Escribo desde el privilegio, en mi casa no ha faltado dinero para comprar un paquete de toallas sanitarias pero por un momento quiero ponerme en el lugar de las mujeres donde ese gasto no es algo que puedan cubrir.

¿Qué dejarías de hacer si no tienes toallas sanitarias para pasar tus días de menstruación?

La Unicef reporta que en un estudio realizado en Chihuahua, el 30% de las niñas y adolescentes hacen uso de papel higiénico en lugar de toallas sanitarias. A esto hay que sumar que en Latinoamérica el 43% de las alumnas prefieren no ir a la escuela durante su ciclo menstrual. 

Sí, estamos hablando de toallas sanitarias pero también de lo mal que lo pueden pasar las niñas y adolescentes cuando atraviesan los días de su periodo y no tienen los productos para hacer más amables esos días, entonces pienso que es urgente que cada mujer tenga acceso a los productos de gestión menstrual porque eso mejorará su calidad de vida. 

Lo que deseo es que la vida de ninguna mujer se detenga porque tiene la menstruación. Y aunque suena sencillo no lo es, las mujeres hemos aprendido a que la vida sigue aunque vayas con un trozo de algodón entre las piernas y sientas que se te va la vida. Igual nunca estás 100% cómoda, igual no te sientes segura del todo, igual te sientes fatal, pero ¿saben? Seguimos de pie y haciéndole frente a la vida, ojalá podamos hacerlo bien equipadas.

Parece que seguimos hablando de toallas sanitarias, pero estamos hablando de sangrar, de menstruar, de vivir con la menstruación. Díganme algo, ¿sigue el tema de hacer sentir vergüenza a las mujeres porque menstrúan? Vengo de los tiempos antiguos donde al ir a la farmacia y pedir un paquete de toallas sanitarias te las envolvían en papel de estraza porque vergüenza. De donde te dicen que es algo tan personal donde el objetivo era que nada hiciera parecer que te sentías fatal y te desangrabas.

Menstruar al final parece un acto muy solitario independientemente de que el 51% de la población de este país lo experimente o lo haya experimentado. 

Me parece fundamental generar nuevas narrativas sobre la experiencia. Parece que las mujeres solo tienen opciones como las toallas sanitarias y los tampones, hasta que se dice que ambos productos pueden contener materiales tóxicos como dioxina, poliacrilato, rayón y asbesto. Los últimos datos, los investigo y los investigo para confirmarlos, pero tengo algo claro: los empaques de las toallas sanitarias no declararan abiertamente sus componentes. Si es verdad que contienen alguno de estos elementos, debería ser un escándalo y entonces no suena tan terrible el uso del papel de baño.

Los tiempos han venido cambiando y ahora las mujeres tienen más opciones a las toallas sanitarias o los tampones, parece una moda pero la existencia de la copa menstrual me parece una buena noticia.

Yo soy usuaria de la copa menstrual y las razones de intentar con ella fueron ecológicas. Quiero toallas sanitarias para todas, pero también quiero que haya más opciones. He leído que algunas mujeres no han tenido una buena experiencia con la copa menstrual y es válido, lo más importante de su experiencia es que tenían opciones. Lo que hay que subrayar es que elijas lo que elijas, ojalá que haya una buena experiencia para llevar los días de sangrado.

Sin embargo, si hacemos números, en un futuro posible e idealista, si a las adolescentes les dieran la opción de tener una copa menstrual, saldría más barato que costear un año de toallas sanitarias. Claro que quisiera una política pública donde si una mujer lo desea, pueda elegir por una copa menstrual. Pero para que eso suceda hay que socializar la información, compartir las experiencias, exigir esas políticas públicas y no quitar el dedo del renglón. 

Hay más ideas para sobrevivir a la menstruación, una de ellas es la existencia de calzones-bragas-panties-pantaletas para el periodo. Otras opciones más aventuradas hablan del free bleeding o sangrado libre. Ninguna de las dos anteriores las he probado, pero hay mujeres que ya toman estas opciones para gestionar su menstruación.

¿Qué es lo importante, además de tener opciones? Necesitamos mujeres que hablen sobre menstruar y compartan su experiencia. Que se socialice que la menstruación no nos deja atrás en la vida, que podemos vivirla dignamente y que es importante que ninguna niña o adolescente se pierda la vida por menstruar.