El Observatorio de organismos constitucionales autónomos
Perístasis

Licenciado, Maestro y Doctor en Derecho por la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es Director del Seminario de Derecho Administrativo de la Facultad de Derecho de la UNAM, socio de la firma Zeind & Zeind y miembro del Sistema Nacional de Investigadores.

Es autor de diversas obras, entre las que destacan los libros “Organismos Constitucionales Autónomos” y “Organismos Constitucionales Autónomos de las entidades federativas”. Es articulista invitado en medios como  “Nexos” y “Abogacía”, y miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados A.C. y del Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México.

El Observatorio de organismos constitucionales autónomos
La UNAM abrió la consulta de resultados del examen de admisión. Foto: Milton Martínez/Secretaría de Cultura.

La investigación en el campo de la realidad social ha estado presente desde tiempos muy antiguos, se puede constatar al momento de revisar muchos de los textos clásicos que han contribuido al desarrollo del pensamiento universal. Particularmente fue a partir del siglo XVIII que su desarrollo tomó un ritmo acelerado e ideas como la soberanía y la división de poderes comenzaron a ser ejes alrededor de los cuales orbitarían muchas de las ideas posteriores.

En el caso de la investigación social, la observación y la experimentación de los procesos sociales es indispensable. A partir de ellas y de una mayor y mejor organización del pueblo y de su gobierno, comenzaron a tomar forma las instituciones que dotarían de orden a lo público para alcanzar sus fines más altos.

A la par de que la sociedad se desarrolla, lo hacen las normas y las instituciones creadas para satisfacer sus necesidades, por lo que los problemas cada vez más complejos, los avances tecnológicos y la especialización requerida para resolverlos han producido la necesidad no solo de contar con normas e instituciones más sofisticadas, sino también que la observación y experimentación en el campo de lo social se especialice y crezca.

Por lo anterior, es importante que los cambios sociales acelerados que han desembocado en la creación de nuevas instituciones sean en todo momento analizados desde un ángulo provisto de objetividad y rigor científico. Ha sido así que la naturaleza del Estado del siglo XXI está fincada, en gran medida, en la capacidad que tiene el mismo de auto observarse, para así generar información que sea de utilidad para su mejoramiento al actuar. 

Actualmente se cuenta con un Estado integrado por un importante número de personas que siendo o no parte formal de sus instituciones, se encuentran profundamente interesadas en la cosa pública y que se convierten, al organizarse, en factores de cambio que buscan mejorarlas. Bajo este tipo de circunstancias surgen los observatorios, los cuales son órganos colegiados que tienen como finalidad dar seguimiento al acontecer cotidiano de un fenómeno específico, ello con la intención de dar cuenta de los avances y retos que vive y a los que se enfrenta, buscando brindar elementos para dar lugar a una toma de decisiones basada en evidencia y caracterizada por su objetividad.

En años recientes, el Estado mexicano ha promovido al interior de su poder público la creación de instituciones denominadas organismos constitucionales autónomos, los cuales, sin dejar de ser objeto de diversas controversias respecto de su origen y finalidad, han probado su importancia al convertirse en verdaderos sistemas conformados por un número cada vez mayor de instituciones que tutelan derechos humanos y que por la importancia de su labor han logrado paulatinamente una consolidación. 

Hoy y por iniciativa del Dr. Raúl Contreras Bustamante, director de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, se instalará el Observatorio de organismos constitucionales autónomos, cuyo consejo consultivo estará integrado por académicas y académicos de diversas instituciones educativas de prestigio y que tendrá como finalidad dar un seguimiento puntual día con día de estos entes públicos para que, al recabar información sobre los mismos, se generen productos de corte académico que contribuyan al mejoramiento de estas importantes instituciones.

Este esfuerzo, para funcionar, requerirá de continuidad, disciplina y presencia, porque como algún día dijo aquel celebre médico Andreas Vesalius: “No estoy acostumbrado a decir nada con certeza después de solo una o dos observaciones”. Este observatorio nace preparado para eso… observar, y mucho.