A la chamba
Economía Aspiracionista

Manuel Molano es un economista con experiencia en el sector público y privado. Es asesor en AGON Economía Derecho Estrategia y consejero de México Unido contra la Delincuencia. Twitter: @mjmolano

A la chamba
Foto: Pixabay

En el mundo desarrollado hay un fenómeno de renuncias en masa. Los economistas no acabamos de explicarlo. Es posible que la gente en Estados Unidos y Europa se esté dando cuenta de que tenían más patrimonio del que se imaginaban y que pueden tomar un retiro anticipado. Una posibilidad más es que el gran confinamiento por Covid-19 haya cambiado las relaciones laborales. Otros teorizan que hay un regreso del gerente intermedio, ya que la fuerza laboral está dispersa y se requiere más gerencia que en los momentos en los que todos trabajábamos en una sola oficina. Hay incluso quien especula que la gente se dio cuenta de que la familia y el hogar son tan importantes como el trabajo, y prefirieron quedarse más tiempo en casa. Está demostrado que en todo el mundo el cuidado de ancianos y niños recayó mayormente en las mujeres, quienes tuvieron que retirarse de la fuerza laboral para producir educación y cuidados en casa, a un gran costo para la economía global. Las explicaciones más sencillas se construyen alrededor de los subsidios que gobiernos como el de Estados Unidos dieron a sus ciudadanos, y que permitieron que la gente complementara su ingreso laboral con menos horas trabajadas. 

Sin embargo, todas estas explicaciones funcionan muy bien para el mundo desarrollado. Para países como México, estamos viendo una crisis de precarización del empleo sin precedentes. Entre la ausencia de apoyos gubernamentales a empresas y familias para solventar la crisis, la poca información sobre las vacunas, las políticas de repulsión de inversiones en sectores clave donde hay espacio para crecer, como energía, y la dependencia de sectores intensivos en presencia y atención al cliente, el empleo en México se ha hecho precario. Hay analistas, como Macario Schettino, quienes incluso han sugerido que la masa salarial mexicana en este momento está mal cuantificada en la estadística oficial y aparece como más alta de lo que en realidad es

Quizá esta era una tendencia que ya venía desde el covid. No me gusta analizar datos trimestrales, porque me da la impresión que de un trimestre a otro hay demasiada volatilidad que no está explicada por fenómenos de largo plazo. Hay un indicador comparativo que nos permite comparar países desarrollados y países en vías de desarrollo, en plazos largos. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) compila, por rangos de edad, el porcentaje de población que está empleada. Revisamos el dato para los últimos 10 años, de 2010 a 2020, para el rango de edad de 15 a 64 años. 

Este porcentaje en México se mantiene más o menos constante: 59.7% en 2010 vs. 59.4% en 2020. Pero está en el rango bajo: Alemania hace una década presumía 71.2% y hoy tiene 76.2%. Corea del Sur pasó de 63.4% a 65.9%. Corea del Sur pasó de 63.4% a 65.9%, muy cerca del promedio de los países miembros de la OCDE, que se movieron en 10 años de 66.4% a 66.3%. Hay casos espectaculares: Latvia tenía una participación de 58.5% y el año pasado fue 71.6%. Estonia de 61.2% a 73.8%. Japón, de 70.1% a 77.3%. Hungría de 55% a 69.7%.

En América Latina no va bien. Chile de 59.3% a 55.8%. Costa Rica de 59.6% a 54.8%. Colombia de 63.7% a 57.5%. México es uno de los pocos países que pudo mantener números constantes en la región latinoamericana, por su liga con la manufactura y servicios como el turismo hacia Estados Unidos y Europa. Darle reversa a reformas como la de la industria eléctrica es ponerle un freno a esos sectores creadores de empleo y reductores de la pobreza y la expulsión migratoria.

En conclusión, el mundo avanzado tiene mercados laborales muy apretados. Juegan muchos factores, pero entre ellos el envejecimiento poblacional. Mientras tanto, si en América Latina no logramos políticas de crecimiento y atracción de inversiones como las de Europa del Este, e incluso de países viejos y desarrollados como Japón, veremos exacerbados fenómenos migratorios y ampliación de la brecha con el mundo desarrollado.