¿El fin de la vacunación?
Diagnóstico Reservado

Médico Cirujano con más de 30 años en el medio y estudios en Farmacología Clínica, Mercadotecnia y Dirección de Empresas. Es experto en comunicación y analista en políticas de salud, consultor, conferencista, columnista y fuente de salud de diferentes medios en México y el mundo. Twitter: @StratCons

¿El fin de la vacunación?
Foto: Twitter @saludjalisco

Terminamos el segundo año de una pandemia que si se ve interminable es porque seguramente nos acompañará por muchos años más.

Podemos hablar de endemias con brotes eventuales (o frecuentes) en el futuro, pero en este momento, durante el 2022 y seguramente un par de años más, estaremos sujetos a grandes contagios, muchos de los cuales serán casos graves. Y sí, la gente seguirá muriendo.

Al final del 2021, menos de la mitad del planeta ha recibido una solo dosis de la vacuna contra Covid-19. La mayoría de esta población se encuentra en economías que carecen de los recursos para adquirirlas; esto es una desgracia y es por ello que se requiere de una colaboración internacional seria frente a la desastrosa falla del mecanismo Covax. Ante los grupos que señalan con dedos flamígeros a la codicia y la falta de solidaridad de las grandes potencias, se debe recordar que el presidente estadounidense Joe Biden anunció la semana pasada la donación de 300 millones de dosis, aunque falta mucho por hacer.

Frente a este escenario puede entenderse que existen gobiernos sin la capacidad económica para proteger a su población. Puede entenderse también que existan personas que se nieguen a recibir alguna dosis por algún motivo. Sin embargo, lo que escapa cualquier nivel de comprensión es que el gobierno de México, la 15ª economía del mundo y con un presupuesto lo suficientemente grande como para subsidiar combustibles y crear refinerías y trenes donde no se solicitaron, simplemente no tenga planeado continuar con el programa de vacunación de forma agresiva.

No hay otra forma de decirlo: le guste o no a las autoridades de salud, la vacunación debe de continuar y ser extendida. Le guste o no a Hugo López-Gatell, la vacunación debe ampliarse hasta los menores de cinco años. El aplicar dosis de refuerzo y, al hacerlo, utilizar vacunas mRNA como Pfizer o Moderna se está convirtiendo ya en la norma en los países que realmente están interesados en proteger la vida de su población.

La semana pasada trascendió la noticia de que Hugo López-Gatell había mencionado que no se renovarían los contratos de vacunación. En su lógica, los cerca de 50 millones de vacunas con los que cuenta México son suficientes para administrar refuerzos a la población mayor de 60 años, personal de salud y vacunar a los adolescentes de 15 a 17.

Punto.

Eso es todo lo que quiere hacer.

Sin embargo, los números no salen. Para aplicar refuerzos a las personas que lo requieren, solamente se cuenta con la vacuna de AstraZeneca. Un muy buen biológico, y del cual tenemos capacidad de adquirirlo con facilidad… si se les diera la gana hacerlo. Lo recomendable sería usar una vacuna de mRNA (Pfizer), pero esta es la única vacuna que está aprobada para utilizarse en menores de edad y el contrato con esta empresa ha terminado. Evidentemente tampoco piensan renovarlo.

En el camino se han empeñado en mostrarnos números mañosos, en los cuales se exhibe que más del 80% de la población mexicana ya se encuentra vacunada. Esto es falso. En el lexicón oficialista (y en las letras chiquitas) se han inventado un término llamado “población vacunable” para referirse a la población mayor de 18 años que simplemente es la gente que estaba contemplada en su ingenuo ejercicio presupuestal inicial. Paradójicamente, hoy se encuentran vacunando a una población por debajo de ese grupo de edad. Técnicamente hablando, esta no es “población vacunable”, pero ¿quién dijo que había alguna lógica en la psique de López-Gatell?

Durante el primer año de vacunación, la adquisición y contratación de las vacunas estuvo a cargo de la cancillería, que enfrentó una rabiosa oposición casi personal de López-Gatell. Al final, esa responsabilidad le ha sido quitada de las manos y ahora será la Secretaría de Salud la que deberá hacerse cargo o, mejor dicho, no se hará cargo de los nuevos contratos de vacunas.

Las discusiones y pleitos al interior del gabinete terminaron dándole a Hugo López-Gatell el control de la adquisición de los biológicos. Sí, la persona menos convencida de llevar a cabo una estrategia de vacunación (o de hacer pruebas o de usar cubrebocas …) será quien ahora nos llenará de verborrea y explicaciones condescendientes de por qué México es el único país en el mundo que no necesita comprar más vacunas.

El planeta está enfrentando un nuevo repunte de la pandemia. Una nueva variante, de la cual aún se discute su gravedad, está desplazando a la anterior. Nada nos hace suponer que no surgirán más variantes y, en el camino, alguna que pudiera ser más peligrosa.

En México, con más de 650 mil muertos, la política sigue y seguirá siendo la de minimizar el problema. El presupuesto de egresos del año 2022 contempla una partida de más de mil 300 millones de dólares para la adquisición de vacunas contra covid. Aparentemente, el subsecretario se encargará de qué ese dinero se convierta en un “ahorro”.

Como lo mencioné desde el verano del 2020, en México, el objetivo nunca ha sido salvar vidas.