Yo revictimizo #UnAcosadorNoDebeSerEmbajador
Decidencias

Escritora y periodista independiente. Feminista. Ha publicado en medios como Chilango, Animal Político, Emeequis, Quién, Cambio, Esquire, entre otros. Coautora de Amar a madrazos, Los Nadie, A mí no me va a pasar y Siempre estuve en riesgo. Twitter: @baronesarampant

Yo revictimizo #UnAcosadorNoDebeSerEmbajador
AMLO y Pedro Salmerón en una foto compartida por el historiador. Foto: Twitter @HistoriaPedro

Yo revictimizo cuando digo que para que una denuncia por acoso sea real tiene tener una denuncia formal y legal como lo dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Las mujeres atravesamos un proceso complicado en la denuncia. Muchas cosas internas tienen que pasar para que lo verbalicemos. En lo que personalmente he descubierto hay un proceso complicado desde el momento en que suceden las cosas y el punto en el cual las mujeres afirmamos que sí está sucediendo eso que antes nos atrapaba con duda, sorpresa, negación y tormento. Ponerle nombre a esas acciones podría yo decir que es uno de los procesos personales más difíciles.

Verbalizarlo y establecerlo como una denuncia con palabras a través de nuestras narrativas considero que es uno de los actos más valientes porque requiere de un acopio de fuerza y la aceptación de lo que vendrá después a modo se seguimiento y consecuencias.

Sí hay consecuencias, las mujeres que han denunciado pueden contarlo de viva voz. La primera consecuencia y será que no les crean, que parezca que sus palabras no son suficientes como para obtener credibilidad. Y si han emprendido una acción de denuncia se les cuestionará el tiempo que han tardado y se les pedirá respuesta por la dilación de su silencio.

Yo revictimizo cuando después de pedir una denuncia “formal y legal” vuelvo a recurrir a las mujeres a refrendar su dicho una y otra vez. Las mujeres no se callarán porque no tendrán de nuevo el beneficio de nuestro silencio. Pero tras romper el silencio, las consecuencias no deben ser para ellas, las consecuencias deben tener ese destinatario que ha sido señalado, porque sí, estamos esperando a que sucedan cosas, no esperamos que el fin sea la denuncia. Con todo ese acopio de fuerza del que se han hecho es necesario esperar que Pedro Salmerón no sea embajador de Panamá.

Yo revictimizo cuando de alguna forma le digo a las mujeres que su denuncia no estuvo bien, que no fue suficiente, que si quieren realmente denunciar tienen que hacer más cosas.

¿Por qué toda la carga y responsabilidad se va sobre nosotras?, ¿por qué ellos pueden seguir con su vida como si nada y nosotras anegar en ese espacio que nos convierte en víctimas una y otra vez?

Reviso la información que hay disponible sobre Pedro Salmerón y encuentro una nota, firmada por Redacción, que pretende hacer saber quién es Pedro Salmerón y de qué se le acusó en el #MeToo, el texto dedica cinco párrafos en hacer un recuento de su “brillante” trayectoria y dedica solo uno para hablar de que el historiador fue señalado en el #MeToo del ITAM como acosador, es inevitable recordar en este punto el texto de la revista emeequis, El joven que descuartizó a su novia (y tocaba el piano).

Porque hay que justificar cuán brillante es él para desacreditar las denuncias. Porque mientras él ha publicado ocho libros y dado más de 200 conferencias, las denuncias hechas en su contra fueron por una red social, aunque la nota no confirma que las denuncias sí se hicieron de una manera formal ante la institución educativa.

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Yo revictimizo cuando junto esa información y la contrapongo con la poca información que voy a ofrecer de las voces de las mujeres denunciantes y las minimizo.

Esta situación nos hace voltear al pasado y mencionar el caso de Félix Salgado Macedonio, porque ya pasó antes y lo estamos viendo de nuevo. Pedro Salmerón podría llegar a la embajada de Panamá con la dispensa de un gobierno patriarcal que protege a sus hijos y menosprecia a las mujeres.

Podría pasar también, como en el caso de Salgado Macedonio, que su carrera a un puesto de poder se detuvo por un factor que no eran las denuncias de las mujeres si no una piedra en el zapato que impidió que continuara, si el Senado ratifica la postulación de Pedro Salmerón, la piedra en el zapato podría ser que Panamá no le otorgara el beneplácito.

Yo revictimizo si este sistema en el que estamos inmersas no dota de comprensión las denuncias de las mujeres.

Mientras tanto, hay que decirlo muchas veces: Pedro Salmerón, #UnAcosadorNoDebeSerEmbajador.