La locomotora Traoré
Alioli

Es periodista y analista de datos. Ha colaborado en medios como Reforma, Chilango y Tec Review. Fue coautor del libro Ayotzinapa, la travesía de las tortugas, publicado por la editorial Proceso. También es hincha incondicional de los Leones Negros. Twitter: @ridderstrom

La locomotora Traoré
Foto: Archivo EFE

Adama Traoré es un tipo imponente, rotundo. De genética privilegiada para el deporte, el catalán de ascendencia malí puede ganar músculo sin mayor esfuerzo en el gimnasio; también cuenta con una potente zancada y una resistencia física superlativa. Llegó a la Masía con ocho años y casi siempre jugó una categoría delante de la que le correspondía por edad. Allí interiorizó el futbol asociativo, aprendió a tratar bien el balón, a guardarlo con su musculatura, y lo que todos los extremos que ha parido la Masía: generar amplitud y superioridades en la banda. Fue un adelantado de esa generación que no pudo explotar en casa porque la competencia en el primer equipo era altísima.

En la temporada 2013-14, cuando el Tata Martino lo hizo debutar en Liga en el Camp Nou, frente al Granada, en sustitución de Neymar, el equipo ya acusaba la ausencia de Pep Guardiola y se anunciaba una purga de veteranos. Carles Puyol, el eterno capitán, había decidido dar un paso al costado debido a que las continuas lesiones lo alejaron de su mejor versión y no se sentía útil para el equipo. Víctor Valdés, quizá el mejor arquero de la historia del club, se rompió el ligamento cruzado de la rodilla derecha poco después de anunciar que se marcharía al terminar la temporada para buscar nuevos retos. Y a ello había que sumar las salidas de Alexis Sánchez y Cesc Fábregas. Tras esa desbandada y la inmediata reconstrucción del equipo a base de fichajes de élite (que devino en la obtención de la Champions League), no quedó espacio para el talento joven.

Sabedor de que tenía que mudarse para demostrar su calidad, Adama escogió el futbol inglés en el verano de 2015. La Premier es la liga más exigente, tanto en calendario como a nivel físico, y desde allí, luego de un breve periodo de adaptación, el catalán pudo deslumbrar a todo el planeta futbol con su velocidad punta de 36  kilómetros por hora, su notable crecimiento muscular y su destreza para el regate. En esta temporada, por ejemplo, ha tenido una eficacia del 83%, que lo convirtió en el mejor regateador de Europa, algo sumamente difícil de alcanzar teniendo en cuenta el nivel de juego de sus rivales.

Entrado en la madurez futbolística y con mucha experiencia en la mochila, Adama regresará a Barcelona (a préstamo hasta final de temporada) para aportar todo eso que no pudo en su primera etapa. A Xavi Hernández le han fichado una locomotora para solventar el problema del gol y seguir reconstruyendo la clase media, que tanto se necesita para balancear el vestuario. No hará falta repetirle los conceptos básicos ni la ideología del club; lo que se espera de él es una confianza total en el proyecto, amor por los colores y desparpajo en el campo.

Adama, el hombre que se unta aceite para bebé en los brazos antes de cada partido para que los rivales no puedan sujetarlo, tiene la oportunidad de demostrar en casa que es tan fuerte, veloz y escurridizo como un antílope.

Su presencia dotará, por fin, de músculo e inteligencia a la vanguardia culé.