La precarización laboral también mata periodistas
Contextos

Reportero egresado de la UNAM, formó parte de los equipos de Forbes México y La-Lista. Con experiencia en cobertura de derechos humanos, cultura y perspectiva de género. Actualmente está al frente de la Revista Danzoneros. Twitter: @arturoordaz_

La precarización laboral también mata periodistas
25 de enero, 2022. La protesta al exterior de la Secretaria de Gobernación reunió a docenas de periodistas. Foto: Alexa Herrera / La-Lista

El 29 de marzo de 2019, la periodista Lourdes Maldonado pidió ayuda al presidente Andrés Manuel López Obrador. La comunicadora dijo temer por su vida por un conflicto laboral con una televisora, la cual es propiedad del exgobernador Jaime Bonilla. La reportera fue asesinada el 24 de enero de 2022. Aunque el fiscal de Baja California adelantó que su muerte no estaría ligada al litigio con la empresa, el precedente no lo podemos ignorar.

La precarización laboral también mata periodistas”, así lo señaló Juan Pablo Guerrero, representante de la Asamblea de trabajadoras y trabajadores de medios de comunicación contra la precarización laboral. Con la luz de la luna sobre los hombros, el orador le habló con rabia y dolor a decenas de periodistas, los cuales fueron citados el 25 de enero afuera de la Secretaría de Gobernación en la Ciudad de México para participar en un mitin por el asesinato de Maldonado.

La precarización laboral también asesina periodistas en corto, mediano y largo plazo. Cancela las posibilidades de una vida digna para garantizar el derecho a la información y que trabajemos por la libertad de expresión”, remarcó Guerrero ante la multitud.

También pidió a las empresas de los medios de comunicación que asuman su responsabilidad frente a las muertes de los compañeros. Que la vida de los caídos no se limite a una esquela y las compañías ejerzan con sus trabajadores los derechos laborales fundamentales.

“Estar organizados es indispensable para enfrentar a quienes lucran con nuestro trabajo al tiempo que pisotean nuestro amor por el periodismo. Merecemos ejercer nuestra labor con futuro digno y seguridad”.

Explotación laboral y mentiras

Cuando entrevistaron a Laura Vázquez para el puesto de editora web le dijeron que ganaría 15 mil pesos mensuales, tendría prestaciones de ley, descansaría el fin de semana y tendría vacaciones. Esto quedó plasmado en su contrato, pero la realidad fue diferente. En su primer día de trabajo, el editor en jefe le avisó que la empresa pasaba por un mal rato y solo le pagarían 12 mil pesos al mes y que además estaban bajos de personal. “Estaba desesperada porque necesitaba la chamba, por eso acepté”.

Vázquez, quien decidió no revelar el nombre de la empresa por temor a represalias, me contó que su primer fin de semana trabajó, aunque eso no venía en su contrato. “Solo somos cuatro personas y no nos damos abasto para ser una máquina de notas todo el día. Hacemos de todo: movemos las redes, redactamos notas, monitoreamos los medios y editamos, más nuestros temas personales para especiales”.

“No me gusta lo que hago. Lo hago porque necesito experiencia, por necesidad. No estoy haciendo algo que me haga feliz, añoro salir a reportear. Estoy luchando con las emociones, inseguridades; además busco esa meta de tener un mejor empleo”, añadió Laura.

“Hay presión social porque dicen: “¿estudiaste cuatro años y no vas a ejercer?”. Yo me tardé uno o dos meses en encontrar trabajo y sentía que estaba muriendo. Creía que lo que había aprendido lo estaba perdiendo, el feeling. Sí he perdido pasión por lo que hago, han sido meses bastante difíciles. Me pregunto si debí haber elegido esta carrera, me cuestiono si soy buena, si debería estar en este lugar”.

Alberto* Fuentes trabaja en un grupo jurídico como reportero. Se encarga de hacer nota roja en el municipio de Ecatepec, Estado de México. Entra a las 9 de la mañana pero no tiene horario de salida, si tiene un llamado durante la madrugada, lo tiene que atender.

Me explicó que llegó a esa empresa con la finalidad de apoyar a su municipio, ya que se supone que el grupo jurídico ayuda y defiende la legalidad de los ciudadanos. La realidad es diferente: no tiene un contrato fijo ni cuenta con seguro médico, a pesar de que hace trabajo de campo junto con el camarógrafo.

Aunado a ello, relató que el jefe de la empresa se dirige con violencia verbal hacia sus trabajadores. Por ello, ha sentido repercusiones en su autoestima y seguridad en el trabajo.

“El jefe de la empresa es un abogado, regaña con crueldad a los trabajadores, aunque depende del área de medios porque le damos visibilidad al personaje. Hay veces que el dueño quiere dar notas a su filosofía o pensamiento. Si no le gusta, te señala los errores de manera cruel, (con) comentarios sarcásticos e hirientes”.

Además, Alberto me confió que es la primera vez que cubre esa fuente. Anteriormente había trabajado temas culturales y judiciales. “Tuve un empantanamiento, no quería seguir escribiendo de estos siniestros. Le sigo dando porque era para ayudar a mi municipio”.

No solo han matado a 148 periodistas en México durante los últimos 22 años, según Artículo 19. La explotación laboral también aniquila la pasión y el amor hacia una actividad laboral. Esa sensación de velar indefinidamente el celular para responder a cada mensaje es sumamente desgastante. Sacrificar la salud física y mental por un empleo no vale la pena. Hay que desarraigar ese arquetipo que dice que entre más sufre un periodista, mejor es en su desempeño.

Los medios de comunicación son un negocio, como muchos otros, pero no funcionan sin los que generan la información. El gremio no pide algo imposible o que sea ilegal, solo exigen lo que toca por ley. Una empresa que no respeta a sus trabajadores no merece ser leída.