De la Casa Blanca a la Casa Gris en la cleptocracia 4T
Libertad bajo palabra

Periodista y abogado con más de 33 años de trayectoria. Reportero, comentarista y consultor experto en temas jurídicos. Premio Nacional de Periodismo José Pagés Llergo 2011. Especialista en el Poder Judicial de la Federación y analista político. Twitter: @jenroma27

De la Casa Blanca a la Casa Gris en la cleptocracia 4T
La corrupción sigue arraigada en las entrañas de un gobierno que se ufana de una superioridad moral que no existe. Foto: Gobierno de México.

Aunque lamentablemente somos un país de efímera memoria, el escándalo de la Casa Blanca obligó a la entonces esposa del expresidente Enrique Peña Nieto a emitir un mensaje para confirmar la persistente seducción de la vida glamurosa que los hizo traficar con sus influencias desde el poder presidencial, con esa enfermiza ambición que dejó al descubierto sus excesos.

La corrupción rampante del sexenio anterior provocó un hartazgo explosivo para alimentar la esperanza de un cambio que no llegó. Andrés Manuel López Obrador arrasó en las urnas sin hacer campaña, sin propuestas ni inteligencia para debatir, sin la intención de ser demócrata, ni rodearse de perfiles capaces y bien preparados, sin ingenio, sensibilidad ni honor. Tiró a la basura la oportunidad de hacer diferencia histórica y sostiene con alfileres su populismo para lucrar con los ilusos, respaldado por fanáticos que desconocen argumentos.

Seguimos padeciendo los excesos de una Cuarta Transformación que no es distinta. El escándalo de la Casa Gris, partió el sexenio en dos y desliza en un tobogán su segunda mitad para exponer un falso compromiso anticorrupción por los conflictos de interés con los que José Ramón López Beltrán trituró la invulnerabilidad de su padre y propició la peor crisis de su gobierno.

No se ha desmentido fehacientemente ni una palabra de la investigación periodística sobre el hijo del presidente, solo se golpea a quienes les han exhibido para desviar la atención respecto al fondo. Los señalados se revisan entre sí, para obsequiarse exoneraciones al vapor que intentan infructuosamente desvirtuar la gravedad de los hechos que hicieron explotar un misil de incongruencia en las trincheras de los autodenominados transformadores de la patria.

Ninguno de los errores de López Obrador o dislates de sus colaboradores y familiares cercanos le habían sacudido el eje de flotación, tuvo que ser el primogénito con su glamuroso estilo de vida el que rompiera esa coraza que parecía impenetrable en la fachada de humildad y pobreza franciscana ajena a la realidad.

Ahora se publican los reportes de la Auditoría Superior de la Federación que detallan un cochinero generalizado en la revisión de la Cuenta Pública 2020, de un gobierno que siempre justifica sus insuficiencias.

Se han detectado corruptelas en Segalmex, el manejo de la pandemia, la construcción del Tren Maya, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles y la Refinería de Dos Bocas. También se han documentado tropelías en la asignación de becas en diversos programas sociales, así como en compras sin licitación, entre muchos otros hallazgos graves en la forma de usar el dinero público.

La corrupción sigue arraigada en las entrañas de un gobierno que se ufana de una superioridad moral que no existe.

Hay observaciones de la entidad fiscalizadora más importante del país que significan desfalcos por más de 73 mil millones de pesos, que no tendrán respuesta porque se dirá que son ataques conservadores, pero ahora hay una diferencia. El caso López Beltrán con la Casa Gris abrió una brecha en la que no hay punto de retorno, ha despertado una reacción de indignación que visibiliza con estruendo los descabellados ataques hacia el periodismo crítico, para tratar de distorsionar el mensaje que fulmina la narrativa del engaño.

Edictos

  • A los abusivos del poder les incomoda la libertad de expresión y su megalomanía los lleva a considerar injerencista un mensaje del secretario de Estado del vecino del norte, quien se tomó el tiempo en medio de una gran crisis bélica entre Ucrania y Rusia, para solidarizarse con el gremio periodístico nacional que se encuentra bajo plomo e insidias de gobernantes retrógradas. Antony Blinken escribió en Twitter: “Me uno a quienes piden mayor responsabilidad y protección para los periodistas mexicanos”. Eso molestó al inquilino de Palacio Nacional que se hunde cada vez más en sus propios lodos.    
  • Prefiero una Suprema Corte con encendidos debates de altura y menos culto a la personalidad individual, que una donde el diferendo razonado es de bajo impacto y muy ocasional. Más independencia y menos TikTok para el Tribunal Constitucional.
  • Muy preocupada hemos notado a la jefa de Gobierno de la capital por respaldar al presidente en su peor crisis, sin embargo, Claudia Sheinbaum tiene muchas tareas inconclusas que requieren toda su energía, una muy grave es el tiradero de mujeres asesinadas en que se ha convertido la zona del Ajusco, en la alcaldía que ella gobernó.

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