De José Alfredo a Nodal: la evolución del compositor en el regional mexicano
Contextos

Reportero egresado de la UNAM, formó parte de los equipos de Forbes México y La-Lista. Con experiencia en cobertura de derechos humanos, cultura y perspectiva de género. Actualmente está al frente de la Revista Danzoneros. Twitter: @arturoordaz_

De José Alfredo a Nodal: la evolución del compositor en el regional mexicano
Luego de terminar su relación con Belinda, Christian Nodal lanzó su canción "Ya no somos ni seremos". Foto: Captura

En la primera entrega de este especial abordamos el perfil de José Alfredo Jiménez como compositor e ídolo en la música ranchera durante el siglo XX. Sus letras continuaron forjando la construcción del arquetipo charril en la música mexicana. ¿Cómo ha cambiado este papel 70 años después del éxito del guanajuatense? 

Para hacer un breve recorrido tomamos como sujetos de estudio a José Alfredo Jiménez, como punto de partida, y a Christian Nodal, como el otro polo. La herramienta de análisis fue la hermenéutica, la cual pide conocer el contexto del creador, así como tratar de comprender el pensamiento del mismo en relación con su discurso. 

Christian Jesus Gonzalez Nodal nació el 11 de enero de 1999 en Caborca, Sonora. Su familia está llena de músicos, ya que sus padres eligieron esta profesión para sostenerse económicamente. A los ocho años comenzó tocando la trompeta y a las 16 decidió dedicarse profesionalmente a esta carrera. 

A lo largo de su vida ha cambiado muchas veces de residencia, entre México y el sur de Estados Unidos. La razón: el estilo de vida de una familia llena de músicos. En una entrevista televisiva confesó que su ilusión no era terminar una carrera profesional en la escuela: tras varias interrupciones, a los 18 años decidió volver a la preparatoria. Ahí se quedó su preparación académica. 

Aunque sus padres se separaron cuando él era bebé, esto no lo recuerda pues retomaron su relación cuando era niño. Afirmó que su familia es unida, a pesar de todo. Su madre siempre motivó su carrera artística, a diferencia de su padre que lo trataba de convencer para que no lo hiciera. Eso provocó un ambiente ríspido entre ambos, sobre todo porque su papá decidió ser manager de Los plebes del rancho de Ariel Camacho en lugar de apoyarlo. 

También comentó que antes de que despegara su vida artística, la condición económica de su familia no era la mejor. Nunca faltó comida en la mesa, pero sí carecían de lujos. El gusto por la composición llegó cuando su padre le solicitó una melodía propia para dejarlo grabar. Su primera canción se la dedicó a una novia de la juventud, pieza musical que no grabó ni registró. 

Nodal aseguró que no es practicante de una religión, pero está agradecido con su Dios. De niño fue trompetista en la iglesia. Además, asegura que no es de su gusto las bebidas alcohólicas ni las drogas. Sin embargo, el alcohol se ha hecho presente en el escenario durante sus conciertos, aunque esto no ha marcado polémica a diferencia de otros artistas como Eduin Cazares. 

De 41 composiciones que Nodal tiene registradas en la Sociedad de Autores y Compositores de México, al menos el 43% hacen referencia al desamor y el 24% al alcohol. El 14% de esas creaciones apuntan al despecho y el 9% al amor. A pesar de ello, vale aclarar que en la mayoría de las melodías es coautor junto con otros escritores como Edgar Iván Barrera. 

Nodal alcanzó el éxito con la canción Adiós amor. A la fecha tiene más de 15 millones de oyentes mensuales en Spotify y estuvo entre los cinco artistas más escuchados en México durante 2021. Por algunos, es considerado como la nueva promesa del ranchero y el mariachi. 

Botella tras botella es la canción más exitosa de Nodal en Spotify, también ocupa los dos primeros lugares de búsqueda relacionados con su nombre en YouTube. Se tomará esta melodía para su análisis, sin embargo es importante apuntar que la composición la comparte con cinco personas más, entre ellas Edgar Iván Barrera. 

La alusión al alcohol se mantiene durante toda la lírica: tras un desamor, el protagonista busca borrar todos los recuerdos de su relación con la bebida. Incluso menciona que ya tiene harto a sus amigos con sus lamentos durante las fiestas. Menciona que se aferra y se niega a querer soltar los recuerdos dolorosos de la persona que ya se fue. 

En la melodía se describe que intenta buscar a su examor pero no tiene respuesta. Finalmente, la canción termina con “Y si amas a alguien, no la dejes ir. Para que no tengas que dedicarle una canción como esta”. 

Probablemente es el segundo éxito del disco Me dejé llevar, el cual impulsó la fama a Nodal. Esta sí es una composición propia que habla sobre las esperanzas que tiene el protagonista de continuar con una relación que ya se acabó. Apela a los recuerdos emocionales y carnales para que la otra persona reconsidere regresar con él. Finalmente, cae en la resignación y que toda posibilidad está en su mente: la relación no volverá. 

El contexto de Nodal es sumamente diferente al de José Alfredo. Si bien los dos tuvieron complicaciones económicas en sus primeros años y nacieron en un ambiente rural, la historia de sus familias es contrastante. Christian mantuvo la figura paterna, aspecto ausente de Jiménez, así como los constantes duelos por la pérdida de su perro y hermana. 

A sus 23 años, Nodal ha tenido al menos cinco novias en su carrera artística, entre las más relevantes la cantante Belinda, con quien se comprometió pero hubo una disolución amorosa. A comparación de José Alfredo, quien sí contrajo nupcias con Paloma Gálvez, además se vio involucrado con otras artistas. 

La decepción amorosa o el desamor siguen siendo una constante en las letras de ambos autores. La manera de manejar los sentimientos que les genera la ruptura no ha cambiado mucho: pretenden apagar con alcohol las emociones no deseadas. Esto sorprende, porque a diferencia de la estrecha relación que hubo entre la bebida y José Alfredo, a Nodal no se le ha correlacionado. 

En más de seis décadas, desde que Jiménez Sandoval alcanzó su cenit en los años 60, la fórmula para combatir la tristeza amorosa y el despecho es embriagarse. Si bien ha cambiado el arquetipo de charro mexicano que es amante de la naturaleza y compara a las mujeres con animales, como lo hizo José Alfredo Jiménez (Te solté la rienda), persisten aspectos de violencia hacia las mujeres. 

La cosificación hacia ellas continúa, como si fueran herramientas de placer. Muestra de ello es la canción Se me olvidó, la cual escribió Christian Nodal en colaboración con Geovani Cabrera y Edgar Iván Barrera. Las equipara como un utensilio para lidiar con sus emociones tras una ruptura amorosa. 

“Le llamé a todos mis compas

Conseguimos una troca

Levantamos unas morras

Y ya se armó el fiestón

Y ya me siento mejor

Y me di cuenta que no te quería tanto como pensaba yo

Porque en medio de la peda, una morrita bien buena me besó”.

Sería injusto comparar la trayectoria completa de José Alfredo Jiménez con la de Nodal, sobre todo porque el joven va en pleno ascenso de su carrera artística. También se puede observar un estancamiento en la manera en que lidian con el dolor y el fracaso amoroso ambos autores. Las temáticas persisten: amor, desamor y alcohol. Las propuestas parecen seguir un mismo camino, como hace seis décadas. 

Es cierto que los contenidos culturales y el contexto donde se desarrollan los creadores se alimentan uno al otro. Habría que modificar el entorno donde crecen los autores para generar nuevas propuestas. La lucha contra la violencia y la perspectiva de género siguen tratando de permear en nuestra vida diaria, cuando eso pase, esperemos que se vuelvan parte de las nuevas canciones y melodías. 

Sin embargo, estamos en un punto de quiebre importante para apoyar una nueva agenda en los compositores hombres. El contexto para Nodal y para las nuevas promesas es diferente a cuando José Alfredo Jiménez estaba en su clímax. Como público, también nos toca pedir y buscar discursos innovadores.