Mujeres en finanzas
Finanzas sustentables

Economista ambiental, se ha dedicado durante más de tres décadas a las finanzas sustentables. Desarrolló la calificación ambiental social y de gobierno corporativo (ASG) de las empresas en Bolsa para la creación del Índice de Sustentabilidad de la Bolsa Mexicana de Valores en 2011. Actualmente dirige la calificadora ASG Ecovalores, es parte del Comité de Sustentabilidad de BIVA y del grupo promotor de la Banca Ética Latinoamericana.

Twitter: @Luisamontes

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Foto: Pixabay

Yo entré a trabajar al sector financiero en 1985 a Casa de Bolsa Probursa, en el boom de la Bolsa Mexicana de Valores y, con ello, de las casas de bolsa. Muchos de mis amigos (as) y compañeros (as) del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) entraron a otras casas de Bolsa como Operadora de Bolsa, GBM, Interacciones, etcétera. Después de más de 30 años en el medio, veo que muchos de mis compañeros hoy son directores de Afores, de casas de bolsa y hasta de bancos, pero no ha ocurrido lo mismo con mis compañeras mujeres.

Siempre me ha interesado saber a qué se debe esta diferencia. Estoy segura de que no es por diferencia en las capacidades, pues me consta que éramos tan capaces las mujeres como los hombres, tal vez un poquito más responsables las mujeres. Probablemente la razón es que varias decidimos hacer una familia, y no fue fácil combinar trabajo y familia. El hecho es que las condiciones en el sector financiero aún no están dadas para que sea una cancha pareja para hombres y mujeres.

Esto me lleva al concepto de equidad y de igualdad, lo que se requiere seguramente es mayor equidad.

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Un ejemplo de equidad en el sector: solo unos años más tarde, en los 90, se dio el caso de otra egresada del ITAM que trabajando en una institución financiera internacional le daban un aumento de sueldo y de puesto cada vez que tenía un hijo, solo tuvo dos, pero en ambas ocasiones le dieron todas las facilidades para ausentarse más de seis meses y regresar a un mejor puesto, mejor pagado. Me temo que no fue una práctica generalizada, pero gracias a esos cambios paulatinos hoy tenemos como directora general de Actinver a Lorenza Martínez Trigueros, como directora general de BIVA a María Ariza y, hasta hace muy poco tiempo, la directora general de BlackRock también era una mujer: Samantha Ricciardi.

El 8 de marzo, día internacional de la mujer, muchas empresas públicas fueron exhortadas a publicar la diferencia entre los sueldos de hombres y mujeres, en esos días tuve una reunión con dos ejecutivas de una de las empresas públicas que acababa de publicar que la diferencia promedio era de 27%, casi una tercera parte menos. Cuando realmente veo a estas ejecutivas trabajar mucho más de ocho horas diarias, responder correos y WhatsApp en medio de la junta, tomar múltiples llamadas y ¿ganan menos? ¿Por qué?

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), las mujeres en México ganábamos casi 19% menos que nuestros pares masculinos en 2019. ¿Cómo es que en 2022 una empresa pública tiene un diferencial del 27%?

Una buena noticia nos la da Morten Bennedsen y sus coautores, quienes analizaron el efecto que tuvo la obligación que impuso el gobierno de Dinamarca a las empresas de publicar el diferencial de sueldos entre hombres y mujeres. No solamente este se redujo, también aumentó el número de mujeres contratadas, lo que sugiere que este aumenta al transparentarse la diferencia en la paga. También se incrementó el número de mujeres promovidas a posiciones con mayor jerarquía. Y, por último, se registró un efecto de disminución en el costo de la nómina total de las empresas, al frenarse crecimiento en los sueldos masculinos. Lo que yo diría que es un ganar-ganar-ganar.