‘Resulta difícil apreciar aquello que no se conoce’
Poder Prieto

Es actriz y activista guerrerense/mestiza. Egresada de CasAzul, Artes escénicas Argos. Sus proyectos más destacados han sido La orilla de las islas, documental comunitario dirigido por Julio López, y Consensuados, miniserie de YouTube. Junto con compañeres fundó la revista digital El Rostro Negado MX. Ahora es miembra activa del colectivo Poder Prieto.

Twitter: @ketlra_

‘Resulta difícil apreciar aquello que no se conoce’

Hablemos del barrio de la Ciudad de México, y un poquito más allá. La periferia, las orillas, el cerro de las casitas pintadas de colores, quesque pa’ que nuestra colonia se vea bonita. La neta es pa’ taparle un ojo a los problemas que hay que resolver, e imaginar que ese azul ocre los resolverá por esxs que dicen, “me importan”.

Hablemos de la tierra que me abrazó hace 14 años. Pero primero, hablemos de lo que dicen que es, pero ya una vez dentro de sus entrañas, sabes que para nada lo es.

“El barrio es la parte trasera del progreso, tierra de crimen y desesperanza”, dicen. Es ese sitio al que vienen y arrojan la basura de casi una ciudad completa. Total, aquí el turismo ni jala, bueno, a veces llega uno que otro intelectual a volvernos la experiencia de sus amigxs: the barrio experience. A veces se dejan ver turibuses  repletos de gente que flashea nuestras viviendas, como si hubiesen encontrado la tierra prometida, pero rodeada de gente que luce “no muy confiable”.

Y claro que eso te pone en alerta, por eso muchxs no se bajan de su burbuja, digo, del turibus. Y no invalido su sentido de supervivencia. Después de que la televisión mexicana ha representado al barrio como ese nido de criminales que, en cualquier momento, se podrían meter a tu casa y atacarte, hasta yo tendría miedo. Y ciertamente lo tuve, pero una aprende a andar, a ver y a escuchar, y esos cuentos racistas ya no se los traga fácilmente.

El barrio es ese terreno al cual tienes que ir fachosx. “Ni te vistas bien, porque eso pude provocar que te echen el ojo”. Ya saben, acá siempre deseando lo que el otro tiene, y como somos RESENTIDXS y ACOMPLEJADXS, pues eso de robar se nos da bastante bien.

La zona del desorden y la precariedad; lo vulgar y lo carnal. En donde habita esa “masa” que no quiere progresar: “el pobre es pobre porque quiere”. Ahí donde la cultura y el arte no llegan pues, “ni saben apreciarlo”. Como seguro tampoco sabemos apreciar la buena educación, la salud y la justicia.

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Allí donde se nos puso un cablebús, y lxs que siempre han tenido todo, pero aun así quieren más, protestaron: “¿por qué lo ponen allá? También nosotrxs exigimos tener un cablebús en nuestra zona”, sin tomar en cuenta que, primero, esta vía de transporte se hizo para que la banda de Tlalpexco, colonia ubicada en la delegación  Gustavo A. Madero, una zona incomunicada, se conectara con el resto de la ciudad, y su gente acortara tiempos de viaje, a veces de más de dos horas. Y dos, la mitad del transporte público de esta ciudad se encuentra en zonas aledañas a sus viviendas ¿Qué protestan?, dirían ellxs.

Y hablando de lejanía e injusticia, la vez que un metro se acercó a nuestra realidad, 27 compitas perdieron la vida. Y volvimos a la invisibilidad. El enojo que provocó  ese hecho, se dejó ver en sus redes sociales: “#todosomostlahuac”, pero pronto su dolor se fue, y sus protestas se reavivaron, cuando el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles se inauguró cerca de la otra orilla negada, “¡Está lejísimos, caray! ¿Sabes cuánto me va a cobrar el uber?”. En fin, the privilege.

El barrio es aquello que está, que existe. Lo vemos retratado en múltiples escenarios. Se habla de él como se habla de Saturno, sin topar el pedo. Y siempre desde una perspectiva ajena, violenta, estereotipada, blanqueada, racista y sin dis.  Y nunca desde la perspectiva de lxs que lo habitamos.

¿Quieren saber qué es el barrio? Camínenlo. Yo aquí les hablaré de una parte de él, la que yo he andado. Ojalá esto les anime a ir más allá.