Hay que normalizar el amor
Contextos

Reportero egresado de la UNAM, formó parte de los equipos de Forbes México y La-Lista. Con experiencia en cobertura de derechos humanos, cultura y perspectiva de género. Actualmente está al frente de la Revista Danzoneros. Twitter: @arturoordaz_

Hay que normalizar el amor
La película "Lightyear" ahondará en los orígenes del guardián espacial que conocimos en "Toy Story". Foto: Captura

Un infante es un alma pura que reparte amor sin prejuicios ni barreras sociales, además te ofrece su corazón de manera sincera. Esto fue lo que me explicó la psicóloga María Rosales cuando platicamos sobre el desarrollo socioemocional de los niños. A una corta edad, vemos el mundo de manera sencilla sin roles ni normas que vamos aprendiendo conforme crecemos. Esta es la oportunidad perfecta para modificar muchos paradigmas.

El ser humano tiene tres grandes procesos de socialización: entre los cuatro y seis años de edad, la familia es el principal y único factor para ello; entre los 20 y 22 años son los amigos y compañeros, quienes abonan a la personalidad; para la edad madura, las personas siguen asimilando e interiorizando aspectos de la cultura en su adaptación a nuevos roles. Así lo explican Patricia Robledo Ramón y Jesús Nicasio García en su artículo para la Revista INFAD de Psicología.

En el texto El contexto familiar y su papel en el desarrollo socio-emocional de los niños: revisión de estudios empíricos, los investigadores apuntan que la familia y el contexto en el que se desarrolla el ser humano, sobre todo durante sus primeros años de vida, son fundamentales para las actitudes, hábitos y la identidad que tendrá ese infante al crecer.

Bajo ese contexto, es nuestra familia con quienes aprendemos sobre roles, estereotipos y cultura, lo cual también se alimenta sobre lo que está a nuestro alcance. La información y los contenidos a los que los niños tienen acceso son filtrados por sus padres. Todos estos acercamientos a personas, contenidos, palabras, entre otras cosas, son parte del estilo de crianza de cada uno.

“Un estilo educativo es un sistema de creencias, valores, actitudes, procedimientos y niveles de implicación que suponen una forma peculiar de educar. Concretamente se trataría de aquellos mensajes educativos que los padres intentan transmitir a sus hijos y de los procedimientos utilizados para esta transmisión”, describen los académicos de la Revista INFAD de Psicología en su publicación.

El pasado 16 de junio se estrenó la película Lightyear, la secuela de la serie de Toy Story, una saga para niños hecha por Disney y Pixar. La polémica surgió porque en medio de la cinta aparece un beso entre dos mujeres que mantienen una relación: una muestra de afecto entre dos personas que decidieron formar una familia. Aunque la escena dura poco más de tres segundos y no se abunda más sobre esa acción en el filme, hubo quienes decidieron no llevar a sus hijos al cine.

“¿Cómo le voy a explicar esa escena a mi hijo/a?” fue la pregunta más constante. Los besos son una muestra de afecto de la cual están plagadas las películas infantiles, desde la Bella Durmiente hasta Blanca Nieves, la diferencia está que todo ello bajo las normas heteronormativas. ¿Qué hay de un beso entre dos mujeres? Es una muestra de afecto entre dos personas que se quieren y decidieron formar una familia. No hay más.

La gran oportunidad de esta cinta es normalizar el amor sin importar el género, la raza o cualquier condición. Amor es amor. Para los que hoy somos adultos, de niños crecimos viendo besarse a parejas heterosexuales por todos lados, y se convirtió en algo “normal”. Es momento de que las nuevas generaciones tengan la opción de aumentar su espectro y crecer sin un prejuicio más.

Bajo este panorama toma más sentido lo descrito por los autores de la INFAD: la familia es clave para la formación de valores, hábitos y roles. Sin embargo, también como adultos continuamos nuestro proceso de socialización, todavía estamos a tiempo de seguir aprendiendo.