Deporte: antídoto contra descomposición social
Breve, pero a fondo

Periodista por convicción y formación. Con una trayectoria de 30 años, desarrolló su carrera en distintos medios, entre estos, Worldwide Television News, United Press International y Notimex. Fue corresponsal en Centroamérica, Colombia y EU. Ha realizado coberturas en México y el mundo. Colaboró por 20 años en El Universal. Coautor del libro Haití, Isla Pánico. Twitter: @jlruiz10 

Deporte: antídoto contra descomposición social
El piloto mexicano de Red Bull Racing Sergio 'Checo' Pérez celebra su victoria en el Gran Premio de Mónaco. Foto: Christian Bruna/EFE.

La situación por la que atraviesa México se torna cada vez más complicada, teniéndonos atrapados en un permanente estrés que posee varios orígenes, dos de ellos son, sin duda, el alto costo de la vida y la inseguridad, una fórmula que está afectando en mucho a todos los sectores del país.

Las buenas noticias son relevantes, quizá más que nunca, y cuando se dan son verdaderos bálsamos para millones de mexicanos ávidos de que las cosas se compongan. Por eso, los triunfos de Sergio “Checo” Pérez en la Fórmula 1 nos saben a gloria y reavivan la esperanza de que el país destaque en algo más que la inflación y el crimen.

Decir ahora que el deporte juega un papel trascendental no es una exageración y ahí podría estar el remedio para muchos males que le pegan de lleno a México, no solo en su imagen, sino en su entera estabilidad social.

En estos tiempos de efervescencia política resulta impostergable contemplar toda estrategia pública que incluya al deporte, ya que esto puede ser un verdadero detonador de desarrollo y, sobre todo, de buenas prácticas que nos lleven a los estadios que reclaman los mexicanos de hoy y que nos exigirán los del futuro.

El deporte puede fungir entonces como un catalizador que reduzca de manera sustancial la descomposición por la que atraviesa el país, al ser una herramienta clave para fortalecer la cohesión social y promover la paz, la salud pública y el crecimiento.

En Alemania, por ejemplo, la política del deporte se ha convertido en una fuerza disruptiva que ha consolidado a esa nación europea como una de las grandes potencias mundiales y suavizado en mucho males como la discriminación y el racismo, alentando la equidad y la inclusión. Ellos tienen al deporte no solo como una filosofía de vida, sino como un ente de Estado.

En México, esto debería ser un ejemplo, y de hecho lo es, ahí tenemos a instituciones deportivas referentes que están luchando por fomentar la práctica del deporte en todos los sectores, haciendo especial énfasis en los niños. El Comité Olímpico Mexicano es una de ellas, que lucha en una reorganización por fortalecer el deporte y que llegue a todos los estratos, acercándolo a la gente para que desde esa trinchera se aliente el espíritu de triunfo y de competencia leal en la sociedad.

Otras instituciones deberían sumarse a este tipo de esfuerzos, de forma coordinada, mancomunada y sin mezquindades, sin mayor interés que la salud pública y el bienestar del país.

Pensar en las generaciones de hoy y del futuro se convierte en un valor supremo porque hay que revertir la tendencia de violencia e inseguridad que se vive en el país, en mucho alentada por la falta de oportunidades y la frustración en la que están sumergidos millones de mexicanos. El deporte, en este sentido, tiene la virtud de acabar con fenómenos sistémicos que alteran las actividades sociales y que las corroen a diario.

Las figuras del deporte hoy tienen la obligación de devolver a la sociedad un poco de lo mucho que les ha dado, empezando por el cariño y la admiración, promoviendo con su ejemplo que la lucha honesta deja múltiples beneficios a todos los niveles, principalmente en lo social.

Pero no le dejemos todo a “Checo” y a sus triunfos, otros grandes deportistas se pueden sumar a este esfuerzo por rescatar a México de donde se encuentra y desde sus disciplinas alentar a niños y jóvenes a seguir la ruta del deporte como el gran instrumento para incorporar al país en ese concierto de naciones que viven en paz y en desarrollo, México se lo merece.