Caso Rico Club: cuando la violencia machista se apodera de bares LGBTQI+
Contextos

Reportero egresado de la UNAM, formó parte de los equipos de Forbes México y La-Lista. Con experiencia en cobertura de derechos humanos, cultura y perspectiva de género. Actualmente está al frente de la Revista Danzoneros. Twitter: @arturoordaz_

Caso Rico Club: cuando la violencia machista se apodera de bares LGBTQI+
Foto: Facebook / Rico Club

“Vamos a La Puri, ahí las morras bajan la guardia”. Esa fue una frase que escuché varias veces entre compañeros de la facultad. Aunque hace una década asistir a un bar gay, siendo heterosexual, era símbolo de “vergüenza”, esto cambió cuando varios hombres vieron la oportunidad de ligar “más fácil” en este tipo de lugares. 

Algunas amigas me confesaron que prefieren asistir a bares de la Zona Rosa en la Ciudad de México porque pueden perrear a gusto. No hay hombres que las acosen o las hostiguen toda la noche. Sin embargo, estos espacios que se supone fueron creados libres de cualquier tipo de odio por temas de preferencias sexuales o de género fueron cediendo terreno a la violencia machista. 

En 2019 estaba con un grupo de amigos y amigas en Rico Club. En medio del bullicio, una de ellas cambió su rostro a uno muy enojado, después volteó hacia atrás y le hizo una seña fálica a un tipo que se metió rápidamente entre la gente. Le pregunté qué había pasado, me contestó: “ese pendejo me acaba de nalguear”. Desde hace un tiempo, estos centros de diversión comenzaron a tornarse inseguros. 

El usuario G Arnauda denunció en Twitter que varios de sus amigos de la comunidad LGBTQI+ fueron agredidos afuera del bar Rico Club. Relató que el domingo pasado a uno de sus compañeros lo agredieron físicamente tras quitarle su morral. Dijo que los responsables se resguardaron en este centro nocturno y después salieron a violentarlos con una pala y piedras. Esto derivó en graves heridas para las víctimas. 

La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México se pronunció al respecto, pero es importante que se garantice la seguridad de todas las personas cuando salen a divertirse. De acuerdo con la organización Fuera del Clóset, de octubre 2020 a diciembre de 2021 registraron 101 reportes de discriminación y violencia contra personas LGBTTTI+. La plataforma Visible LGBT reportó 224 incidentes en lo que va de este año, mientras que la Fundación Arcoiris tiene un registro de 166 casos de agresiones de 2020 a la fecha. 

La enorme tarea no solo está en respetar estos espacios que pueden ser seguros para la comunidad, sino extender el valor a todas las personas en cualquier espacio sin importar su condición. Hay que erradicar la violencia machista de todos los bares gay o no gay de la capital, así como de nuestro día a día. Las mujeres deberían sentir la libertad de asistir a cualquier centro de entretenimiento sin la incertidumbre de ser acosadas o cualquier persona de diferente sexualidad o de género sin temor a ser agredida. 

Medidas extremas como restringir el paso a heterosexuales a los bares de la comunidad LGBTQI+ no resuelve el problema de fondo, si al salir del lugar persiste la violencia. También es importante no revictimizar ni culpar a quienes reciben las agresiones, es una responsabilidad colectiva: desde las autoridades que no logran garantizar la paz de cualquier ciudadano hasta de las personas que lanzan ofensas verbales o físicas hacia los integrantes de esta comunidad. 

No solo tenemos que luchar por construir espacios seguros, cualquier lugar debería de serlo.