El mitómano de Macuspana
Libertad bajo palabra

Periodista y abogado con más de 33 años de trayectoria. Reportero, comentarista y consultor experto en temas jurídicos. Premio Nacional de Periodismo José Pagés Llergo 2011. Especialista en el Poder Judicial de la Federación y analista político. Twitter: @jenroma27

El mitómano de Macuspana
Andrés Manuel López Obrador. Foto: EFE.

No deja de sorprender la facilidad para gobernar mintiendo, con el respaldo de las hordas serviles que gozan de privilegios y ambicionan su tajada de la bonanza presupuestal que les brinda el populismo que confronta a los mexicanos sin recato. En este escenario conviene la opacidad, la dictadura de los otros datos para desconocer la realidad por decreto.

Se gobierna a través de un escenario teatral dominado por trivialidades y lugares comunes repetidos hasta el hartazgo. Le queda grande la investidura que obtuvo con el respaldo de las leyes e instituciones que usó con esa falsa convicción democrática utilizada como disfraz de su verdadero carácter dictatorial.

Hay un país que merece ser rescatado, pero carece de liderazgos que estén dispuestos a sacrificar sus aspiraciones personales. Oposiciones torpes, incapaces, confrontadas y sometidas ambicionan el poder, pero adolecen de proyecto y perfiles. El sentido de servicio está extraviado, el Estado zozobra entre la demagogia más indignante.

México merece ser rescatado de la poderosa mitomanía compulsiva. La política se ha pervertido, aún más, parece que el desencanto no alcanzará a convertirse en sacudida electoral que revierta el error de una mayoría que compró mentiras en 2018 y las seguirá consumiendo en 2024. 

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Si ustedes pudieran considerar que estas líneas se contextualizan en el pesimismo histórico de Schopenhauer, que describía la vida como un constante proceso de agonía, no es así. Hay destino, solo si se privilegian los intereses generales. Por eso comparto el ánimo de los estoicos que hablaban en la antigüedad de la importancia de sobreponerse a la adversidad, incluso la que provocamos nosotros mismos.

Pudiendo enumerar un catálogo nutrido de falacias, me referiré solo a dos de las más recientes, que otorgan prueba plena de la normalización de la mitomanía presidencial.  

El dedazo que favorece a Delfina Gómez, delincuente electoral confesa y sentenciada por el tribunal electoral para ser la candidata del régimen al gobierno del Estado de México, significa un premio que se concede a quienes desprecian con impunidad las reglas de la civilidad. Nos encontramos en la peor crisis educativa de la historia, su paso por la secretaría del ramo fue penoso y sus artimañas para sustraer dinero en Texcoco con fines electorales hacen más evidente el falso combate a la corrupción.

En campaña, al asumir el cargo y al crear la Guardia Nacional se dijo que la seguridad pública federal no sería militarizada. Hay decenas de declaraciones que así lo registran, sin embargo se anuncia un “decretazo” para que esta agrupación pase al mando del Ejército, violando la Constitución. Otra mentira y ahora se endilga a la Suprema Corte la responsabilidad de revertir lo que de origen debería ser un principio para gobernar con la ley en la mano. Un tribunal constitucional vapuleado, que aprendió rápido a generar distractores, muestra en algunos de sus integrantes el interés político de quedar bien antes de salvaguardar la ley suprema que se desdibuja ante el autoritarismo que menosprecia la jerarquía de los juzgadores federales. 

Vendrán las controversias constitucionales que tal vez no sean resueltas por lo que resta del sexenio y nuevamente nos enfrascamos en un debate de lo que en vía de hecho ya es realidad, porque se le ha dado un valor agregado a la cultura de la falacia que invade a los tres poderes de la Unión.

Todavía recuerdo las expresiones frenéticas de quienes desde otra trinchera en 2018 reconocían que el triunfador sería una catástrofe en el poder y ahora, con la indignación silenciada, aplauden desde la comodidad que les otorga la nómina que paga su incongruencia.

A pesar del mitómano de Macuspana, concluyo con una idea realizable: mientras tengamos INE autónomo, bajo ciertas premisas todavía posibles, el destino se resolverá con votos.

EDICTOS 

Si la Alianza Va por México no consolida una candidatura común para enfrentar a Morena en tierras mexiquenses, se habrá consumado a priori una derrota que aniquilará lo que queda del PRI, que a pesar de todo llevaría mano para proponer candidata. Marko Cortés ha pretendido madrugar y respaldar a Enrique Vargas, cuyo estilo impositivo se basa en una soberbia que rebasa los parámetros admisibles de cualquier aspirante. Si Alfredo del Mazo Maza propicia el rompimiento de la alianza y perfila en lo individual a Alejandra del Moral o Ana Lilia Herrera, estará claudicando para entregar lo que fue el último bastión de su partido. Auténtico prólogo para 2024 que espero no se convierta en epitafio de nuestra frágil democracia.