Un gobierno pequeño
De Realidades y Percepciones

Columnista. Empresario. Chilango. Amante de las letras. Colaborador en Punto y Contrapunto. Futbolista, trovador, arquitecto o actor de Broadway en mi siguiente vida.

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Un gobierno pequeño
Andrés Manuel López Obrador. Foto: EFE.

Cuando un entrenador matiza la derrota argumentando que pudo haber sido por paliza, no solo enseña una falsa sensación de éxito, sino que exalta una actitud derrotista. Aspira a poco y se hace pequeño.

Cuando un gobierno desestima y menosprecia los malos resultados, dilapida el presente, sentencia a generaciones futuras al fracaso y también se hace pequeño.

Así está México. Cada día de menor tamaño en el contexto internacional y disminuido en el territorio nacional.

Un México con un presidente sin autocrítica y con el ego por las nubes.

Un gobierno que trata de ocultar las llamas con las manos quemadas. Que tiene por consigna tachar de amarillistas a todos los que denunciamos los hechos mientras las morgues se pintan de sangre. 

Un jefe de Estado que en su afán de minimizar la violencia desbordada entierra nuestras aspiraciones por un México en paz.

Un gobierno que busca disfrazarse de gigante para esconder su pequeña talla en el arte de gobernar. Que maquilla el rostro de la tragedia bajo los índices de popularidad. Que coloca máscaras y dádivas en los rostros desencajados. Que ironiza los tropiezos de los funcionarios en zancos tambaleantes.

Un país y una economía que tienen la peor reducción del Producto Interno Bruto desde mediados de los años 80. Una deserción escolar de más de 1.6 millones de alumnos que abandonaron los salones de clases. Niños y niñas menores de un año que cuentan con tan solo el 27.5% del esquema completo de vacunación. Un gobierno pequeño que cada día nos hace más pequeños.

Políticas públicas que responden a acrecentar el poder electoral del partido gobernante reduciendo el presupuesto de las minorías, las víctimas, las mujeres y los cambios estructurales de largo plazo.

Un gobierno que le resta importancia a la complejidad de gobernar y a las capacidades de sus funcionarios públicos. Un gobierno que suma vacíos, incompetencia y falta de experiencia en los puestos de toma de decisiones.

Un presidente que ignora la ley, que trata de darle la vuelta a la Constitución y mira de reojo a los poderes de la unión para decretar sus ocurrencias. Un mandatario que cada día pisa el Estado de Derecho, la legalidad y la certeza jurídica.

Un país que cada día se hace más pequeño, se encoge, se diluye y desaparece. 

Un México que, en caso de no rectificar, el mundo le quedará muy grande.

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