Ucrania y el poder igualador de la precisión
Perístasis

Director del Seminario de Derecho Administrativo de la Facultad de Derecho de la UNAM, socio de la firma Zeind & Zeind y miembro del Sistema Nacional de Investigadores.

Twitter: @antoniozeind

Ucrania y el poder igualador de la precisión
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski habla con la prensa tras su visita a la ciudad de Bucha. Zelenski asegura que el ejercito ruso es responsable de los asesinatos. Foto: Ronaldo Schemidt / AFP

En el marco de la aventura bélica emprendida por Rusia en contra de Ucrania desde el pasado mes de febrero, y que de manera eufemística el presidente Vladimir Putin denominó “operación militar especial” (que tiene límites más estrechos que los de la guerra), el desarrollo de lo sucedido ha ido desvirtuando lo que, en principio, se afirmaba respecto de la clara superioridad militar de Rusia frente a Ucrania y de los pocos días o semanas que tardaría el segundo de ellos en rendirse y el primero en alzarse con la victoria y anexarse nuevos territorios.

A pesar de lo anterior, los diversos paquetes de sanciones (principalmente financieras y comerciales) que países de Occidente han implementado en contra de Rusia, la exclusión que este país ha sufrido en diversas plataformas de gigantes tecnológicos mayormente estadounidenses y los distintos paquetes de ayuda militar que estos países han entregado a Ucrania han emparejado la balanza en una guerra que ya ha tomado más tiempo del esperado por Rusia y en costos de diversos tipos que han minado su imagen internacional, su economía, sus relaciones con otras potencias como China e India y, en general, la vida cotidiana de sus habitantes.

Desde comienzos del mes de septiembre, Ucrania inició una ofensiva militar para recuperar paulatinamente los territorios ocupados por Rusia y lo ha hecho con buen éxito, proyectándolo hacia el exterior y produciendo que las fuerzas rusas se hayan comenzado a replegar y que las tácticas diseñadas por ese ejército sean al menos cuestionadas debido a su ineficacia. Buena parte del éxito de Ucrania, de acuerdo con personas expertas militares, ha sido lo que se conoce como “el poder igualador de la precisión” que se caracteriza –según Guillermo Pulido– por brindar la posibilidad de “atacar objetivos específicos con una gran precisión con una menos cantidad de municiones”. Esta mejora en la eficiencia a la hora de atacar básicamente ha sido facilitada por los países de Occidente al proveer a Ucrania de tecnología armamentística de punta y de la inteligencia para ubicar los puntos críticos que debiliten de mejor manera a Rusia.

Nada menos ayer, el presidente Putin firmó un decreto de “movilización parcial de la población rusa” con el objetivo de preparar a 300 mil reservistas del ejército, incluyendo reformas a distintas normas y estableciendo así diferentes sanciones para quienes se nieguen a atender el llamado, ya sea por tratarse de objetores de conciencia o ya sea por cualquier razón que no esté prevista dentro de los supuestos señalados en estas reformas. En su mensaje al pueblo ruso, el presidente Putin subrayó la posibilidad de usar armas de destrucción masiva en su aventura.

Este decreto es actualmente interpretado desde Occidente y, particularmente, desde Estados Unidos como una muestra de debilidad de Rusia. Queda claro que con este eventual incremento en el número de efectivos la capacidad de fuego del ejército ruso lo hará en la misma medida, aunque esto no signifique que sus ataques vayan a ser más eficaces, debido a que no tendrán la precisión suficiente y, por lo tanto, es posible que se compruebe que la antigua forma de hacer la guerra, en la que gana quien pueda atacar con mayor intensidad es quien gana la guerra, está siendo sustituida por aquellos quienes ataquen con más precisión y, por tanto, con un uso más eficiente de los recursos disponibles.

Actualmente, tanto en la guerra como en muchos aspectos de la vida “el poder igualador de la precisión” se hará presente ante el déficit creciente de recursos de cualquier tipo.