Cuando los ricos sacrifican a los pobres para salvarse de la inflación
Contextos

Reportero egresado de la UNAM, formó parte de los equipos de Forbes México y La-Lista. Con experiencia en cobertura de derechos humanos, cultura y perspectiva de género. Actualmente está al frente de la Revista Danzoneros. Twitter: @arturoordaz_

Cuando los ricos sacrifican a los pobres para salvarse de la inflación
Ilustración: Samantha Guerrero Gómez / La-Lista

Este jueves, el Banco de México (Banxico) elevó 9.25% su tasa de interés, este es el undécimo incremento consecutivo para controlar la inflación, la cual llegó a 8.76% en la segunda quincena de septiembre, su mayor nivel desde el 2000, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). ¿Pero cómo nos afecta esto al grueso de la población?

Banxico define la inflación como un fenómeno en la economía de un país cuando hay un aumento desordenado de los precios en la mayoría de bienes y servicios por un periodo de tiempo prolongado. En su sitio web oficial señala que la principal razón es cuando hay un exceso de dinero circulando en la población y esto incrementa una mayor demanda. ¿Será esta la razón por la cual estamos viviendo una de las peores inflaciones de la historia?

De acuerdo con el economista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Arturo Huerta González, la razón del aumento de precios actuales es por los rezagos productivos. Durante 2020, la producción de casi todas las industrias cayó debido a la pandemia de Covid-19, con ello también la demanda. Las empresas dejaron de crear productos y servicios, pero tras la reactivación de la economía después de dos años de emergencia sanitaria, el stock de las empresas es insuficiente para alimentar el aumento de la demanda.

“Ahora, al irse abriendo la economía, las empresas recurren a inventarios para satisfacer la demanda y al acabarse los inventarios las empresas ajustan precios para resarcir las pérdidas que enfrentaron”, advirtió el especialista en la publicación Hacia un estancamiento con inflación para la Revista Economía de la UNAM.

El economista aseveró que otros países podrían sortear la inflación porque cuentan con la capacidad productiva y la inversión para atender el aumento de la demanda, pero México podría no hacerlo, lo que llevaría a alargar de manera indefinida este aumento de precios.

“El problema se presentará cuando no haya una respuesta suficiente del aumento de la producción para evitar un alza más prolongada de precios. Las empresas procederán a incrementar la producción, hasta que vean expectativas claras de crecimiento, que no están presentes. Ello explica la caída de la inversión, lo que acentuará la escasez de producción y las presiones sobre precios. Ello llevará a que la inflación no tenga un carácter transitorio aquí, como varios personeros han señalado”, acotó.

¿Cómo se ha atendido este problema? El banco central ha incrementado la tasa de interés para tratar de desincentivar el consumo y así lograr una estabilización de los precios. Sin embargo, Huerta González alertó que esta medida es contradictoria, ya que la inflación no se dio por un exceso de dinero circulando entre la población, por el contrario, la pandemia aumentó el número de pobres. Tan solo la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) previene que México podría sumar hasta 2.5 millones de pobres al final de este año.

El economista de la UNAM señaló en su texto académico que al sector financiero le preocupa el deterioro del poder adquisitivo de los ahorros. “Los  tomadores  de  decisiones  económicas  responden  a  los  intereses  del  sector  financiero,  debido  a  que  es  el sector  hegemónico  que  presiona  para  que  la  política  económica  responda  a  su  favor,  e  instrumentan  políticas  de  alta tasa de interés y de austeridad fiscal para estabilizar el tipo de cambio, para contener la inflación para no afectar al sector financiero, que no quiere que la moneda controlada por ellos se devalúe”.

Añadió que con el aumento a la tasa de interés pueden entrar más capitales, mantener apreciada la moneda, así como abaratar el dólar y las importaciones, pero todo esto a costa de disminuir la competitividad, reducir la productividad y aumentar el desempleo y los rezagos de acumulación.

“El problema  es  que  no  siempre  vamos  a  tener  dólares  baratos  para  adquirir  importaciones.  Defienden  la  austeridad  fiscal y la alta tasa de interés a pesar de la drástica caída de la actividad económica y el alto desempleo y subempleo existente en el país, donde ni el PIB, ni el empleo han alcanzado los niveles existentes del 2019 o 2018”.

Para contrarrestar este fenómeno, el experto sugirió cambiar la política monetaria y fiscal: bajar las tasas de interés e incrementar el gasto e inversión pública, lo cual impulsaría la inversión privada a favor del sector productivo.

“Sin embargo, ello será difícil que suceda mientras los  actuales  tomadores  de  decisiones  no  decidan  cambiar  sus  políticas, ante  el  temor  de  que  la  flexibilización  de  la  política  económica  propicie  salida  de  capitales y devaluación de la moneda. De ahí que caeremos en un contexto recesivo inflacionario.

“Si el gobierno no interviene aumentando el gasto y la inversión y si no baja la tasa de interés, continuará contraída la demanda, como los ingresos y ganancias de las empresas, como la inversión privada y la actividad económica, además de aumentar la cartera vencida”, acotó.

Además, expresó que todo esto debe ir acompañada de una política política industrial, agrícola, crediticia y salarial, que sea benéfica para el crecimiento económico y del empleo.

Aunque el presidente Andrés Manuel López Obrador se ha pronunciado en contra del aumento de las tasas de interés, pareciera que la política monetaria y fiscal continúan. ¿Dónde quedó la inversión pública y el fomento a la privada para aumentar la producción? Una vez más los ricos sacrificando pobres para salvar intereses hegemónicos.