¿De qué mueren los mexicanos?: Macabros resultados en salud
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Médico cirujano con más de 30 años en el medio y estudios en Farmacología Clínica, Mercadotecnia y Dirección de Empresas. Es experto en comunicación y analista en políticas de salud, consultor, conferencista, columnista y fuente de salud de diferentes medios en México y el mundo. Es autor del libro La Tragedia del Desabasto. Twitter: @StratCons

¿De qué mueren los mexicanos?: Macabros resultados en salud
Foto: Mario Guzmán/EFE.

La semana pasada, el Inegi dio a conocer su análisis sobre las defunciones en México durante el año 2021. Lo que muestra este documento son las causas de mortalidad de la población mexicana y la evolución que estas han tenido contra años anteriores.

El reporte, que está dividido tanto por género como por grupos de edad, muestra los totales por cada una de las causas de muerte, según los registros provenientes de los certificados de defunción de cada persona.

De acuerdo con el organismo, las cuatro principales causas de mortalidad en México durante 2021 fueron, en orden: Covid-19, enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer. Si bien las cifras no son una sorpresa, ya que las fuimos conociendo durante los reportes parciales del instituto, son el claro reflejo de una política de salud fallida.

Cada una de estas enfermedades, si bien no son evitables, tiene la posibilidad de ser detectables y, al tratarse a tiempo, disminuir su tasa de mortalidad. Lamentablemente, el desastre que vivimos en nuestro sistema de salud y la falta de visión de las autoridades han logrado exactamente lo contrario. A continuación, las analizo en tres grupos guardándome el resultado más macabro para el final.

Covid. Desde finales del año 2020, la enfermedad por SARS-CoV-2 iba ganando posiciones en la tabla de mortalidad. En enero de este año, al conocerse los datos del primer semestre de 2021, el Covid-19 era ya la primera causa de muerte entre los mexicanos. Aunado a ello, los reportes indican que México ha acumulado más de 400 mil a 700 mil muertes en exceso, que son seguramente atribuibles a este padecimiento. 

Esta cifra que coloca a México entre los primeros lugares en exceso de mortalidad ha sido corroborada por diferentes análisis y publicada hace unas semanas en el reporte de la Comisión del manejo de covid en el mundo de la revista médica The Lancet.

Desde el inicio de la pandemia, México hizo las cosas mal, las sigue haciendo mal y estos son los resultados. Peor aún, en México no contamos con un programa para el seguimiento de los casos de covid ni para las complicaciones atribuibles a covid largo, por lo tanto, es muy probable que veamos un incremento de la morbimortalidad de otras enfermedades que, hoy se sabe, pueden ser detonadas por este padecimiento.

Enfermedades cardiovasculares y diabetes. Estos padecimientos están íntimamente relacionados. México es un país con enormes factores de riesgo cardiovascular entre su población. Se ha hablado hasta el aburrimiento sobre la obesidad, el sobrepeso y la incidencia de diabetes tipo 2 en México. Lo que no sucede, empero, es que se lleven a cabo acciones contundentes al respecto.

En el sexenio pasado, la diabetes fue declarada una emergencia epidemiológica. Escribí al respecto en 2016; sin embargo, en términos prácticos, no se hizo nada. No es un secreto que, en México, desde hace más de 20 años, las políticas y programas destinados a combatir los factores de riesgo cardiovascular han sido un fracaso. Tampoco es un secreto que, en el camino, la opción más fácil ha sido buscar culpables y se ha destinado, por cierto, muchísimo dinero del erario en apuntar el dedo hacia esos culpables. 

Y sí, este tipo de medidas caen “como anillo al dedo” a un sistema de salud marcado por la ideología, que ha creado divisiones entre buenos y malos y donde se piensa que existe algo llamado “ciencia neoliberal”. 

No voy a discutir aquí sobre la eficacia o no del etiquetado con octágonos negros en los alimentos. Simplemente diré que cuando estas medidas no están acompañadas de una intervención directa en la activación física y en el cambio de patrones culturales en la alimentación, los resultados que deberíamos esperar, de por sí a largo plazo, nunca llegarán.

Lo mismo ocurre, a mi juicio, con el impuesto al consumo de alimentos con alto contenido calórico o cualquier IEPS destinado supuestamente a la salud. La recaudación por ese concepto sobrepasa ya los 140 mil millones de pesos al año, de los cuales ni un solo centavo se aplica directamente a la prevención de enfermedades o a la atención médica. Los IEPS a alimentos, bebidas, tabaco y alcohol son simplemente recaudatorios.

Mientras no contemos con una política de salud con una visión integral sobre la prevención, detección temprana y manejo oportuno de los factores de riesgo cardiovascular, tanto las cifras de morbilidad como las de muertes por estas enfermedades seguirán en aumento.

Cáncer. Es paradójico encontrar al cáncer como la cuarta causa de mortalidad ya que en algunos países y en muchos de los grupos de edad, es la causa número uno de fallecimientos. Y es que en México no se encuentra en ese sitio porque estemos haciendo las cosas bien. Al contrario, como ya lo comenté, estamos haciendo las cosas tan mal en la prevención de los otros padecimientos que estos matan a más mexicanos que los tumores.

El cáncer es un conjunto de enfermedades cuya mortalidad es muy difícil de disminuir y que solamente se puede atacar mediante agresivos programas de detección oportuna y modernos tratamientos que pueden extender la sobrevida de los pacientes llegando, en algunos casos, a la remisión total. Los resultados son cada vez más promisorios, pero debe contarse con una planeación espectacular y, sobre todo, muchos recursos económicos (y abasto adecuado de medicamentos) para su manejo. 

Si en México el cáncer es la cuarta causa de mortalidad no es porque lo estemos dominando, sino porque no estamos controlando adecuadamente las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y mucho menos el covid.

Quise dejar para el final la mención de lo que me parece el hallazgo más terrible y macabro del análisis del Inegi: la primera causa de muerte entre los jóvenes entre 15 y 34 años en México son los homicidios.

Específicamente en el rango de edad de los 15 a 24 años, nuestros jóvenes mueren primero por homicidios, después por accidentes y en tercer lugar por suicidio. Una vez más, el cáncer es el cuarto lugar de mortalidad entre los muchachos cuando las causas dos y tres pudieran ser evitables si tuviéramos adecuadas políticas de salud.

Sin embargo, es claro que la causa número uno, los homicidios, no son una responsabilidad directa del mal manejo de la salud, sino un reflejo de la gran inseguridad y la violencia que estamos viviendo en México en este momento. 

Más allá del evidente fracaso debido a una falta de visión, ausencia de liderazgo y un manejo absolutamente ideológico de la salud, lo que queda claro hoy es que en México cuando muere un joven, lo más probable es que haya sido asesinado.

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