En defensa del INE, no de Lorenzo Córdova
#LaCasadelosEspejos

Periodista. Editor de Política en La-Lista.

En defensa del INE, no de Lorenzo Córdova
Fotografía: Instituto Nacional Electoral.

Como se negaba la militarización en México, que sí la hay, ahora desde el gobierno se niega que el Instituto Nacional Electoral (INE) vaya a desaparecer, lo que en los hechos sí se hará.

Aunque se diga que el instituto no “desaparece”, es solo un juego de palabras porque lo cierto es que no tendremos lo que hoy tenemos: once consejeros que llegan por acuerdos entre los partidos; organismos públicos locales y una autoridad en la que confía la mayoría de la población (eso dicen todas las encuestas, incluida la del INE).

Si avanza la reforma electoral que quiere el presidente Andrés Manuel López Obrador, el INEC (su nuevo nombre) será un órgano con menos consejeros, con más tareas –al grado de que se desaparecerán todos los institutos locales– y serán funcionarios patrocinados por alguien, una mano oculta que aportará suficientes recursos para ganar una campaña. Más elecciones en el país donde todo el tiempo parece haber elecciones.

El riesgo de la reforma es volver al INE en una especie de CNDH pero con personajes que propongan los tres poderes, con alta posibilidad de que en las urnas ganen los propuestos por el presidente López Obrador.

El INE no es una autoridad impoluta, pero de ahí a someterla a los deseos presidenciales, hay un gran trecho. ¿De qué lado está usted?

El Instituto Nacional Electoral viene de una evolución y procesos de aprendizaje que dejaron huella, como lo ocurrido en 2006 con el IFE, con el mal manejo que dio al cuestionado triunfo de Felipe Calderón. Entonces se debieron contar todos los paquetes electorales y acallar cualquier sospecha.

No obstante, el INE es de esas pocas autoridades –como el Inai– a las que el actual gobierno no ha podido someter. Incluso, desde el gobierno obradorista acusan a sus consejeros de ser “voceros de los conservadores” y una o más veces el presidente López Obrador ha recomendado al consejero presidente, Lorenzo Córdova, ser candidato de la oposición.

Defender al INE, entonces ¿qué implica? Es muy fácil: esto puede traducirse como el simple y sencillo deseo de que la autoridad electoral no se convierta en lo que está convertida la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Con Rosario Piedra, la CNDH es un instrumento del gobierno de López Obrador, que puede externar su preocupación porque le rompieron los lentes a un comunicador afín, pero selectivamente olvida condenar todos los asesinatos de periodistas, ya ni hablemos de emitir una recomendación.

Defender al INE es entender también que las propuestas del Ejecutivo pueden no ser las idóneas, luego de ver que varios que ha logrado colocar en distintos puestos salen de la ayudantía presidencial.

Defender al INE no es defender a Lorenzo Córdova, quien por cierto deja el instituto el siguiente año.

Defender al INE, entonces, no es aferrarse al presente, sino ver que detrás de la propuesta presidencial hay una clara intencionalidad política de volver al órgano electoral su súbdito y dejar atrás el papel de árbitro que tiene actualmente.

¿Será suficiente el poder de la conciencia a la que apelamos muchos? En cuestión de semanas podrá saberse. Esta es una invitación a que no pierda de vista las discusiones en la Cámara de Diputados y en el Senado, aunque haya Mundial de Qatar. Porque sólo así sabrá si se impone la razón o mejor vamos retrasando el reloj varios años atrás, como cuando se nos caía el sistema, ¿se acuerda?

Espejos rotos: El domingo 13 de noviembre está convocada la primera marcha en defensa del INE. La nota para los obradoristas seguramente será que fueron pocos. Yo prefiero enfocarme en ver quiénes van.