La Ley General de Cáncer será un progreso gigante para México
Fase comparativa
La Ley General de Cáncer será un progreso gigante para México
Foto: Nadezhda Moryak en Pexels.

Después de más de 20 años trabajando para cambiar la percepción de los mexicanos respecto al cáncer de mama, para fomentar la toma de acción antes de ser pacientes, para eventualmente cambiar la tasa de mortalidad que genera este padecimiento en nuestro país, me encuentro en un momento en verdad emocionante: en septiembre de este año formamos la Comisión de Trabajo para la Creación de la Ley General de Cáncer en México, la cual instauró las mesas de trabajo en menos de cinco semanas, para sentar en ellas a representantes de la sociedad civil, médicos, académicos, funcionarios públicos e investigadores a comenzar el diseño y contenido de los apartados para esta nueva y necesitadísima ley. 

Fundación CIMA es una de las 14 organizaciones que impulsan la creación de esta herramienta jurídica en la que incluimos todo un apartado referente a un Plan Nacional de Control de Cáncer, revisable pero transexenal, que solo podría ser modificado o sustituido por mecanismos legislativos, al encontrarse comandado dentro de la ley. Otro de los apartados tratará el Registro Nacional de Cáncer, porque si no sabemos qué se necesita y en dónde, gastamos mal, gastamos más y no salvamos vidas.  

México es la economía mundial número 15 según varias publicaciones, ¿cómo nos explicamos que tenga un panorama tan atrasado con referencia al tratamiento de esta enfermedad? Casi 100 mil personas mueren cada año en nuestro país por algún tipo de cáncer, sin embargo, al menos el 40% de todos esos fallecimientos pudieron haberse evitado. No lo digo yo, lo dice la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Planear, marcar estrategias y mantenerlas debería ser una prioridad para México. Además, veamos el tema de costos: por ejemplo, hablando de cáncer de mama, el costo que implica un tratamiento en etapa avanzada es hasta 10 veces mayor al que se eroga por atender uno diagnosticado de forma temprana. 

Es una ecuación bastante sencilla, casi de primaria, con la mismísima regla de tres, que en realidad no es una regla de tres, pero que personalmente me ha salvado en muchas ocasiones, la podemos resolver: 

No Registro Nacional de Cáncer + No Plan Nacional de Cáncer + Presupuesto insuficiente

=

100 mil muertes anuales = Mucho mayor gasto en salud

Aquí la regla de tres que mandata la Ley General de Cáncer que trabajamos: 

Un registro poblacional + Programas puntuales de prevención y tamizaje basados en los datos de un Registro + Presupuesto equivalente al 6% del PIB

=

Incremento en la detección temprana de cánceres = reducción de gasto en salud + descenso en la mortalidad por cáncer

Ahora bien, que sea sencillo no implica que se consolide de manera fácil, eso está claro, pero tenemos solo dos opciones: seguir por el camino en el que vamos o empezar a cambiar el rumbo con un marco legal y estratégico de largo alcance. 

Propongo recapitular por lo principal: estamos bien jodidos, la súper estrategia que se implementa no está jalando y quienes están a cargo de la solución en turno no han sabido manejar la problemática. Nos hemos quedado cortos, cortísimos, lejos del sistema de salud que necesitamos y, con toda certeza, muy lejos de parecernos a un país nórdico. Yo vivo en uno, comparo todos los días su funcionamiento y constato el abismo ente mi país de origen y el que me tiene adoptada. No se comparan ni siquiera hay por dónde empezar a hacerlo. 

El esfuerzo que hacemos las asociaciones que integramos la Comisión de Trabajo, lo genera también el grado de frustración, de incredulidad al constatar todos los días las fallas estructurales y operacionales de un sistema que al día de hoy ha retrocedido 30 años. Por eso vamos a trabajar en la ley sin dejar de ser guía y contención de muchos pacientes oncológicos: continuaremos proveyéndolos de los insumos que les son negados en las clínicas donde se atienden; les procuraremos los medicamentos que no les otorgan ni en tiempo ni en forma para su tratamiento; todo esto será nuestro quehacer diario, porque es lo que nos planteamos como la misión de nuestras organizaciones, pero así no se cambia un sistema de atención a la salud defectuoso, ni se ayuda a disminuir el número de muertes por cáncer en México. Un marco legal en el que participamos todos ¡sí lo puede hacer!

Y vamos avanzando rápido: nos hemos reunido ya cuatro veces como Comisión de Trabajo para discutir a detalle los nuevos modelos de financiamiento, la ruta estratégica de un Plan Nacional de Control de Cáncer, la importancia de la creación de una Comisión Nacional de Cáncer, las mejoras en el Sistema de Salud y, por supuesto, la necesidad imperante de reactivar el Registro Nacional de Cáncer. 

Como parte de nuestros aliados contamos con legisladores que de inmediato y con genuina determinación se han sumado, participando de forma activa en las sesiones de trabajo, la discusión y la planeación de la ruta que hemos estructurado en distintas fases. Estamos por concluir la segunda con un anteproyecto de ley que pronto presentaremos en el Senado de la República.  Agradecemos de manera especial a quienes además se han sentado en las mesas de trabajo a arrastrar el lápiz con nosotros: gracias “Güera” Reynoso por tu indiscutible entusiasmo, gracias Sylvana Beltrones por tu innegable compromiso, gracias Nuvia Mayorga por tu lealtad a la causa. 

Aprovecho este espacio para reiterar que necesitamos a todos los sectores. Invitamos de nuevo a los representantes del ejecutivo, considérenos sus aliados, les ofrecemos nuestra fuerza como sociedad civil. Siempre estamos dispuestos a ser complemento de las acciones que mejoren el acceso y la atención a la salud. A todos nos toca necesitarla, yo ya fui paciente, se los comparto desde ahí. 

Los tiempos son perfectos para dar un paso de progreso gigante en la salud de nuestro país, lo constato por el entusiasmo y la solidaridad que hay entre quienes integramos la Comisión de Trabajo de la Sociedad Civil para impulsar la Ley General de Cáncer, y de la que han mostrado los más de 50 expertos que colaboran en nuestras sesiones. Sobresale el compromiso y convicción para culminar esta tarea de muchas personas, que como yo, dedican su vida laboral a una causa.

Es un honor para mí y un contagio de inspiración tener a personas como Eliza Puente y Kenji López tan cerca en la coordinación de este cometido. Un placer y agradecimiento contar con la solidaridad de mis compañeros que lideran a las asociaciones civiles Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer (AMANC), Asociación Mexicana de Lucha contra el Cáncer (AMLCC), Cancer Warriors de México, Casa de la Amistad, Fundación de Alba, Fundación Barra Mexicana, Fucam, Fundación COI, Futeje, Milc, Salvati, SMEO y Unidos. 

Y como decía mi abuela, aunque el dicho no es de su autoría: “A darle porque mientras más hacemos, más podemos hacer”.

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