Truncar la educación es truncar el futuro: las mujeres en Afganistán.

Activista, luchadora social y promotora de los derechos humanos de las mujeres, niñas, niños, personas con discapacidad, comunidades indígenas y personas LGBTQ+. Presidenta de la Asociación Civil Rosa Mexicano. @catymonreal_

Truncar la educación es truncar el futuro: las mujeres en Afganistán.
La manifestación recibió un amplio eco en las redes sociales. Foto: EFE/EPA/STRINGER

Ha sido un año complicado para las mujeres a nivel global. En mayo, Estados Unidos anuló la histórica sentencia conocida como Roe vs. Wade que establecía provisiones para que se pudieran brindar los servicios por interrupción del embarazo. En septiembre las mujeres iraníes inspirarían a millones a enfrentan a un régimen que se empeñaba en quitarle sus derechos. Y esta semana, el gobierno talibán en Afganistán, empezó una escalada de acciones que tienen como objetivo desmantelar los precarios derechos adquiridos durante la intervención estadounidense en su territorio.

Al día de hoy, el régimen talibán ha ordenado el cese a la educación universitaria para las mujeres en Afganistán. Se ha opuesto históricamente a la educación de las mujeres. Debe recordarse que Malala Yousafzai ganó el Nobel de la Paz por su trabajo en favor de la educación femenina en oposición al régimen talibán. Incluso, sufrió un atentado que casi le cuesta la muerte por negarse a dejar de estudiar durante el control del Talibán en su ciudad natal en Pakistán.

El talibán es un movimiento político-religioso que opera en diferentes países de Asia Central y Medio Oriente, entre ellos Pakistán y Afganistán. Durante la década de los 90, la última vez que ostentaron el poder en Afganistán, la educación para las mujeres también fue suprimida. En esta nueva toma de poder, uno de los miedos de las activistas afganas era que el talibán implementara otra vez la prohibición de la educación superior, ante comunicados ambiguos de la organización que señalaban una posible línea más moderada en cuanto a la educación femenina.

Desde agosto del año pasado en que tomaron Kabul, hasta ahora, han llevado a cabo una serie de medidas que han buscado coartar los derechos de las mujeres. Por ejemplo, se empezó a solicitar la segregación por sexo de las mujeres en los espacios públicos, además de decretar que las universitarias sólo podrían tomar clases si estas eran impartidas por maestras o hombres viejos. Por otra parte, ya habían lastimado el acceso de las mujeres a la educación media superior, al reabrir las preparatorias que habían cerrado por el conflicto armado sólo para hombres. 

La educación de las mujeres es la piedra angular del empoderamiento femenino, y francamente, una pieza vital del desarrollo de los países. Sin educación, el desarrollo es imposible, y si a esto le sumamos la exclusión de las mujeres de la participación, tenemos un futuro muy negro para el país. La educación de las mujeres está directamente relacionada con su salud, su esperanza de vida, sus prospectos económicos y su desarrollo personal. Truncarla es truncar el futuro de las mujeres. Se tiene que recalcar que estas medidas no van a parar ya que son parte de un esfuerzo organizado y coordinado por imponer una visión retrograda del islam en la población.

Desde que el régimen talibán asumió el poder, sabemos que se ha purgado a las mujeres que trabajaban en gobierno, se les impide viajar si no son acompañadas por un familiar masculino, y se les ha prohibido la entrada a parques, ferias, gimnasios y otros espacios públicos. Es claro que la intención es borrarlas del espacio público para atarlas al dominio masculino en los hogares.

Sabemos que el régimen sigue esta estocada en contra de las mujeres. Ha solicitado a todas la Organizaciones No Gubernamentales extranjeras prohíban a las mujeres trabajar para ellas. Esto ha llevado a que grandes organizaciones como Save the Children, el Consejo Noruego para los Refugiados y Care Internacional suspendan actividades. Esto sería un golpe duro para el pueblo afgano, que de acuerdo a datos de la Organización Internacional para las Migraciones más de la mitad del país depende de la ayuda internacional. Hasta el momento el gobierno estadounidense no se ha pronunciado al respecto, no sabemos aún si habrá acciones de condena contra las medidas del Talibán, aunque no sería descabellado pensar que las habrá.

Es importante solidarizarnos con lo que pasa con las mujeres más allá de nuestro país, pues nuestra lucha por los derechos de las mujeres es global. Audre Lorde señaló “que no podemos ser libres mientras haya una sola mujer oprimida en el mundo, aunque su opresión sea diferente a la de nosotras”. 

Finalmente, y a pesar del tono de esta columna, no quiero desaprovechar el espacio para felicitarles: deseo hayan podido tener una Navidad rodeada de cariño, y a esperar un 2023 más justo e igualitario.

Paz y prosperidad para sus familias.