Barbara Walters y el periodismo televisivo
Medios Políticos

Es un periodista especializado en el análisis de medios y elecciones. Tiene posgrado en Derecho y TIC, obtuvo el premio alemán de periodismo Walter Reuter en 2007, fue conductor en IMER y durante 12 años asesor electoral en el IFE e INE, editor, articulista y comentarista invitado en diversos diarios, revistas y espacios informativos. Twitter: @lmcarriedo

Barbara Walters y el periodismo televisivo
Barbara Walters falleció en paz, rodeada de sus seres queridos, en su casa, menciona el comunicado con partido en redes sociales. Foto: Twitter

El viernes 30 de diciembre pasado murió la periodista estadounidense Barbara Walters. Tenía 93 años y larga trayectoria como entrevistadora en la televisión de su país. En los años 60 y 70 rompió techos de cristal en la pantalla de televisión que solo daba la conducción estelar de noticias a hombres, tiempos en los que la cultura machista se normalizaba con mayor fuerza en los medios, pero Walters no se ajustó al molde impuesto y se consolidó como gran entrevistadora y presentadora, consiguió exclusivas una y otra vez.

Conversó así con casi todos los presidentes de su país durante casi seis décadas de carrera, con preguntas incómodas, pero siempre directas, viajó también con otros líderes políticos de todo el mundo.

Famosas sus dos entrevistas con el comandante Fidel Castro, la primera en 1977 fue en Cuba, en donde en lo acompañó en una larga conversación. Sin satanizar a Fidel, registró luces y sombras de lo que vio en su encuentro. Una pregunta trascendió de esa conversación, cuando le cuestionó la falta de libertad de prensa y el emblemático líder de la revolución dijo que su concepción de libertad era distinta a la norteamericana, que en la isla nunca permitiría su gobierno, ni su partido, ni su pueblo, que se publicara un periódico en donde se criticara al socialismo. 

Pasaron 25 años antes de que Walters y Castro tuvieran una nueva entrevista. Fue cordial, en 2022. Ella insistió en el punto de la falta de libertades otra vez, preguntando, no afirmando. El presidente cubano reiteró su visión, refrendó su añeja respuesta, pero agregó que no era posible ningún tipo de libertad sin cultura o educación. 

En 1980, sin estridencia, Walters puso también en aprietos al expresidente estadounidense Richard Nixon, pidiéndole un sí o un no antes de preguntar si se arrepentía de no haber quemado las cintas de audio que registraron sus comprometedoras confesiones (todo lo que se decía en la Casa Blanca) durante el escándalo Watergate, grabaciones que lo habían orillado a renunciar como mandatario en 1974. Nixon dio algo de vueltas al principio, pero terminó contestando: “probablemente debí hacerlo”. 

Gran personaje del periodismo en medios masivos que masificaban también los roles sexistas impuestos. Walters no se conformó.