La jornada electoral inicia en

Insomnio
La terca memoria

Politólogo de formación y periodista por vocación. Ha trabajado como reportero y editor en Reforma, Soccermanía, Televisa Deportes, AS México y La Opinión (LA). Fanático de la novela negra, AC/DC y la bicicleta, asesina gerundios y continúa en la búsqueda de la milanesa perfecta. X: @RS_Vargas

Insomnio

Si de algo puedo estar seguro es de que dormir poco no me quita el sueño

Alberto Ruy Sánchez

Nací el sábado 14 de agosto de 1971 a las 2:53 de la mañana, quizá eso haya determinado que me guste tanto la noche, en especial la de los fines de semana. Pero en los últimos meses he dormido poco y mal. Que si una decepción amorosa, que si la inestabilidad laboral, que si regresan los síntomas del Guillain-Barré, que si las elecciones del 2 de junio… Situaciones que están, casi todas, fuera de mi control, pero hacen que se me espante el sueño y algunas madrugadas sean de pesadilla. “Una situación angustiante que induce a no dormir, nunca se soluciona durmiendo a la fuerza”, dice Alberto Ruy Sánchez en “Elogio del insomnio” (Alfaguara, 2012).

Una de esas noches sin dormir, “en esa zona intermedia donde no se está dormido ni despierto”, recordé el título del libro y lo descargué en Kindle (por las madrugadas, y en la cama, sólo puedo leer en la tableta). Por fortuna compré la edición digital, porque si tuviera el ejemplar a la mano, ya le hubiera prendido fuego. Y no es que el libro sea malo, pero me parece que el autor le atribuye a las noches sin pegar el ojo virtudes que yo, por lo menos en este momento de mi vida, no le encuentro.

“El insomnio es así, con mucha frecuencia, víctima de un equívoco que lo demoniza, que lo hace parecer culpable de males que no debe. El insomnio es un gran incomprendido”.

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“Elogio del insomnio” es un libro corto (184 páginas) que, sin embargo, no he terminado de leer, a pesar de mis noches en vela. Ensayo, autobiografía, cuento, crónica, el libro de Ruy Sánchez, mezcla todos los géneros anteriores, también con algunos poemas, recuerdos de sus viajes y reflexiones sobre cómo disfruta sus noches sin dormir, en las que, a diferencia de otros autores que han escrito sobre el insomnio, no describe esas madrugadas como solitarias: “Para mí el insomnio es un momento de enorme compañía, con muchas personas y en muchos lugares”, le dijo el autor a Dora Luz Haw, en una entrevista publicada en Reforma en enero de 2012.

“Para mí, esa soledad es la condición para poder sentirme cerca y disfrutar a mucho más gente que me ha rodeado felizmente en otros momentos de la vida”.

El Club del Insomnio

El insomnio ha sido recurrente en diferentes etapas de mi existencia. En noviembre de 2010, justo 13 años que comprara el libro de Ruy Sánchez y dos antes de su publicación, descubrí en Twitter el hashtag #ElClubdelInsomnio. Aquellas noches, cuando no podía dormir, a veces me iba al Naked City en bicicleta y pedaleaba de madrugada como los chicos de “Stranger things”. A través de#ElClubdelInsomnio comencé a platicar con Hayley, una chica de Torreón, creadora del hashtag, que una noche, dos años después, me escribió para decirme que estaba de visita en la Ciudad de México con su familia. Una hora más tarde compartíamos nuestro desvelo con unas cervezas en la barra del Pata Negra, de la Condesa. Como dice Ruy Sánchez, a veces el insomnio te conecta con personas insospechadas. También señala que es un buen territorio para la creación y bueno, quién soy yo para desmentir a Alberto Ruy Sánchez, que tiene veintitantos libros escritos y yo estoy apenas por publicar el segundo. Quizá algún día, el insomnio y yo nos entendamos y logremos convivir amistosamente.

Domingo de debate

El jueves 12 de mayo de 1994 se realizó el primer debate entre candidatos presidenciales en la historia de México, aquel en el que Diego Fernández de Cevallos le “paso el trapo” al “aplicado” Ernesto Zedillo Ponce de León y al eterno Cuauhtémoc Cárdenas. Los tres candidatos de las fuerzas políticas más representativas del país en ese momento dejaron fuera del debate a Cecilia Soto, del PT; Marcela Lombardo Otero, del PPS; Jorge González Torres, del PVEM; Pablo Emilio Madero, de la Unión Nacional Opositora; Rafael Aguilar Talamantes, del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional, y Álvaro Pérez Treviño, del PARM.

Fernández de Cevallos le dijo al “chico de las buenas calificaciones” que su candidatura era producto de dos tragedias: el asesinato de Luis Donaldo Colosio, de quien fue su coordinador de campaña, y la designación presidencial.

“La primera lo rebasa, no tiene usted ninguna culpa, pero la segunda lo descalifica, por lo menos si hablamos de democracia”.

Con Cárdenas también fue implacable: “Quiero dedicarle la mayor parte de mi tiempo al doctor Zedillo por lo que representa, pero estos minutos son para usted, ingeniero Cárdenas. Usted ha venido diciendo en distintos foros que la disyuntiva de México está entre la oferta oficial y la oferta democrática que usted representa; yo me voy a permitir demostrarle con hechos que usted no representa opción democrática y que usted es un hombre que tiene una cara en la oposición y otra cara en el gobierno”. Una vez más, la oferta de los dos caminos. Al final, la historia nos demuestra de qué lado de la historia se colocó el candidato panista.

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