La jornada electoral inicia en

Bebés cyborgs
Un cuarto público

Abogada y escritora de clóset. Dedica su vida a temas de género y feminismos. Fundadora de Gender Issues, organización dedicada a políticas públicas para la igualdad. Cuenta con un doctorado en Política Pública y una estancia postdoctoral en la Universidad de Edimburgo. Coordinó el Programa de Género de la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey durante tres años y es profesora en temas de género. Actualmente es Directora de Género e Inclusión Social del proyecto SURGES en The Palladium Group.

X: @tatianarevilla

Bebés cyborgs
El desarrollo del robot ICSIA, capaz de realizar la inyección de espermatozoides con mayor precisión y éxito que embriólogos humanos, marca un hito importante. Foto: Cortesía de la autora vía IG: @schiaparelli

Decía Firestone, que sólo cuando la tecnología pudiera reemplazar el cuerpo de las mujeres en la función de reproducción se lograría la igualdad. Suena a ciencia ficción, pero desde el año 1924 a esto se le conoce como ectogénesis, refiriéndose a la posibilidad de la reproducción en úteros artificiales.

¿Fantasía o realidad?

Si bien la gestación completa en un útero artificial aún no es posible, no estamos lejos de lograrlo. El desarrollo del robot ICSIA, capaz de realizar la inyección de espermatozoides con mayor precisión y éxito que embriólogos humanos, marca un hito importante.

En septiembre del 2022 The Lancet, la revista médica con mayor legitimidad, –habría que cuestionar por qué, pero esa es otra historia– publicó un artículo[1] sobre un procedimiento de fertilización hecho por robots, el cual resulto en el nacimiento de dos bebés.

El experimento consistió en reemplazar, casi totalmente, la intervención humana en el proceso de reproducción asistida. Según el artículo, las inyecciones de espermatozoides han sido realizadas manualmente por personas embriólogas altamente experimentadas; sin embargo, dado que aplica micromanipulación y es técnicamente exigente, las tasas de éxito varían significativamente en función de la experiencia de las personas.

De acuerdo con el artículo, el robot ICSIA (Intracytoplasmic sperm injection) fue desarrollado para estandarizar la técnica y mejorar los resultados clínicos, y con esto, tener un control automatizado supervisado en los pasos críticos del procedimiento, incluyendo el avance de la pipeta de inyección, la penetración de la zona y la retirada de la pipeta después de la liberación del esperma. La intervención manual sólo es necesaria para la inmovilización y captura de los espermatozoides, pero sin necesidad de habilidades de micromanipulación como se ha venido realizando.

El robot primero fue probado en ovocitos de ratón, hámster y conejo, y, posteriormente, en ovocitos humanos. Se hicieron dos modelos, un primero, donde el robot fue controlado por ingenieros sin experiencia en micromanipulación, y otro, con intervención manual realizada por embriólogos experimentados.

¿Cuáles fueron los resultados?

El robot ICSIA demostró un alto grado de consistencia con independencia de la persona operadora, tanto en los experimentos con animales, como en las validaciones con ovocitos humanos. El robot manifestó una gran destreza en la inyección de ovocitos animales y humanos, incluso, cuando fue operado por personal sin experiencia, y se menciona que es la primera vez que se obtienen embarazos humanos a partir de embriones producidos mediante un robot automatizado.

Si bien este procedimiento no reemplaza aún los cuerpos de las personas gestantes, sí es un avance en una de las etapas que se plantean para la posibilidad de la ectogénesis, que, de acuerdo con Álvarez Díaz[2] son: “(1) cultivo del ovocito no fertilizado; (2) fecundación in vitro y, (3) cultivo del embrión temprano” (2023, p.3).

En cuanto a la etapa más controversial que es el crecimiento en un útero artificial, se han desarrollado otros experimentos; por ejemplo, en el año 2017[3], médicos del Hospital Infantil de Filadelfia mantuvieron con vida durante semanas a corderos fetales en una bolsa simulando el útero, mejorando lo que conocemos como incubadoras, ya que conservaba vivos a los fetos mediante una bolsa de plástico de temperatura controlada llena de líquido amniótico y conectados a cordones umbilicales de una máquina que oxigenaba su sangre. Los propios corazones de los corderos proporcionaban la fuerza de bombeo. Ocho corderos sobrevivieron hasta cuatro semanas dentro de los dispositivos.

Samantha Allen[4], una académica feminista, señaló que aún no alcanzamos a comprender los impactos que esto tendría en la sociedad. Lo transgresor que es en una cultura basada en el vínculo de la feminidad, la mujer y la reproducción.

La separación de la gestación del cuerpo de las mujeres podría ser la tecnología más disruptiva del Siglo XXI y sin duda, traerá consigo otros cuestionamientos:

  • ¿Quiénes tendrán derecho y acceso a úteros artifíciales?
  • ¿Los ultraconservadores se preocuparán tanto por la vida si ésta se gesta fuera del cuerpo? ¿o es tema de control de los cuerpos?
  • Como señala Álvarez Díaz, “¿Debería pensarse en conseguir niños y niñas por ectogénesis, o simplemente seres humanos que ya no expresaran fenotípicamente ninguna diferencia sexual? […] si los seres humanos ya no tuviesen necesidad de un cuerpo sexuado para un embarazo, dado que estarían los úteros artificiales, ¿para qué perpetuarlo?” (2023, p. 8).
  • ¿Qué desigualdades reestructurará o reforzará en cuanto a color de piel, enfermedades, genética, género u otras?
  • ¿Cómo se reconfigurarán las definiciones de familias y personas?
  • ¿Viviremos en Gattaca y viviremos entre cyborgs?

No tengo respuestas sino infinidad de preguntas. No me deja de sorprender, emocionar e inquietar un futuro en el que el cuerpo de las mujeres ya no sea necesario para la reproducción.  Sé que esto genera controversias y desafíos éticos que tendremos que resolver en su momento; pero si ocurre, estaremos ante uno de los hechos donde la biotecnología transformará para siempre la manera en que hemos construido al mundo, su historia y la vida misma.


[1] Situación de preprint y no revisado por pares. Costa-Borges, Nuno and Munné, Santiago and Albó, Eduard and Mas, Sergi and Castelló, Carolina and Giralt, Guillem and Lu, Zhuo and Chau, Charles and Acacio, Mònica and Mestres, Enric and Matia, Queralt and Marquès, Laura and Rius, Mariona and Marquéz, Carmen and Vanrell, Ivette and Pujol, Aïda and Mataró, Daniel and Seth-Smith, Michelle and Mollinedo, Luis and Calderón, Gloria and Zhang, John, First Clinical Pregnancies with an ICSI Robot.

[2] Álvarez D. Jorge Alberto (2023) El futuro de la reproducción humana ¿Ectogénesis y transhumanismo? TECHNO REVIEW: International Technology, Science and Society Review / Revista Internacional de Tecnología, Ciencia y Sociedad, ISSN-e 2695-9933, Vol. 13, Nº. 3, 2023, disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8829025

[3] Mullin Emily (2017) Animals Set Survival Record Inside Artificial Womb, disponible en: https://www.technologyreview.com/2017/04/25/152183/animals-set-survival-record-inside-artificial-womb/

[4] Samantha Allen (2014) The Artificial Womb Will Change Feminism Forever, disponible en: https://www.thedailybeast.com/the-artificial-womb-will-change-feminism-forever

Síguenos en

Google News
Flipboard