Territorios a la vista

Sábado 5 de abril de 2025

Saraí Campech
Saraí Campech
Reportera cultural egresada de la ENEP Aragón. Colaboradora en Canal Once desde 2001, así como de Horizonte 107.9, revista Mujeres/Publimetro, México.com, Ibero 90.9 y Cinegarage, entre otros. Durante este tiempo se ha dedicado a contar esas historias que encuentra a su andar. X: @campechita

Territorios a la vista

“Alegre, sensual, ligeramente melancólico, un poco cómico”, Jorge Ibargüengoitia sobre la obra de Joy Laville.

IMG_0017.jpeg

“El mundo inmaterial: Joy Laville” y “Territorios alterados” de Ioulia Akhmadeeva, dos propuestas listas a ser exploradas.

/

Museo Nacional de la Estampa

Entre jacarandas y una plaza de la Santa Veracruz medianamente recuperada se encuentra el Museo Nacional de la Estampa, recinto con más de tres décadas de historia que tiene por misión preservar las artes gráficas mexicanas, cuenta con un acervo de poco más de 12 mil piezas y en estos días presenta la obra de dos mujeres que encontraron en México su inspiración de vida.

Por una parte la obra de Joy Laville, artista inglesa que vivió los resquemores de la segunda guerra mundial y de alguna manera el arte era su refugio, en esos tiempos de incertidumbre se casó y se mudó a Canadá, tuvo a su hijo Trevor, después de leer “Bajo el volcán” y con una determinación férrea viajó a México con su hijo, se instaló en San Miguel de Allende y ahí conoció al amor de su vida, el escritor Jorge Ibargüengoitia fue una historia de plenitud que los llevó a viajar y establecerse en París, en algunas declaraciones Joy Laville compartió la admiración por Jorge, escritor que comenzaba a posicionarse mientras ella pintaba y exploraba el mundo a través de los colores pastel y el trazo de figuras sutiles.

Hubo un viaje en 1983 y Jorge, su Jorge murió, después de un tiempo, Joy Laville regresó a México y se dedicó a explicarse el mundo sin él pintando.

Fue una mujer muy prolija que no solo utilizó el óleo, sino que también exploró la gráfica, escultura y cerámica,

Un poco o mucho de esa historia ocupa los muros y salas del MUNAE, espacio que a manera de celebración de una vida que se mantuvo a flote a pesar de todos los avatares muestra obras de su propio acervo, así como piezas de coleccionistas que ya sea por gusto en el arte adquirió su trabajo o bien por amistad recibió guiños de la artista.

No sé si era la hora del día o realmente sucede, pero entrar al universo de Joy Laville es como dejarse invadir por un aire de frescura, de imágenes diáfanas que entre rosa, azul, verde y diversos blancos por momentose hicieron sentir la brisa del mar.

Tómense su tiempo para recorrerla y después dirijan sus pasos a la sala donde otra mujer cuenta su viaje, me refiero a la artista de origen ruso Ioulia Akhmadeeva, ella junto con sus recuerdos desde hace tres década llegó a México, también echó raíces y hurgando en sus recuerdos desarrolló su obra. Piezas en las que encontramos cerámica, grabado, collage e intervenciones.

Bajo el título de “El mundo inmaterial: Joy Laville” y “Territorios alterados” de Ioulia Akhmadeeva, dos propuestas listas a ser exploradas en el recinto ubicado en avenida Hidalgo 39, Centro Histórico

PUBLICIDAD