Opinión

Sábado 16 de mayo de 2026

En este país-fosa tal vez sean más que necesarios los libros-ruta. Desde lo colectivo a lo personal, para comenzar a entender hacia dónde se podría construir algo más allá de la narrativa que ahora nos permea.
A unos días de la elección del 4 de junio en el Estado de México, podemos revisar algunas de las lecciones que nos ha dejado esta campaña.

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Las decisiones tomadas fueron malas y es por ello que no tenemos ningún logro ni nada que celebrar en estos tres años en materia de salud.
La negación de los problemas de violencia estructural y reforzamiento de estereotipos de género es común en los discursos.
El gobierno de Andrés Manuel López Obrador colma medio periodo de gestión con claroscuros en esa compleja relación con los medios.
Los pendientes son muchos: el combate efectivo a la corrupción, un clima preocupante de polarización social y una concentración evidente del poder presidencial.

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Para mi padre, yo no tengo reclamos. Se fue como me hubiera gustado recordarlo: fuerte, bromista, con un optimismo que extraño en mis horas más oscuras. Para él no tengo reclamos, sí para la vida que se lo llevó cuando vivía a plenitud su nueva longevidad.
Delfina Gómez asegura que Del Moral no avanzó ni “un punto”, mientras la priista dice que ya la alcanzó en las preferencias. ¿Quién miente?
¿No es hora de dejar de enojarnos con los malos y comenzar a cuestionar la ineptitud de los buenos?
A tres años vemos un sector con decisiones alejadas de lo técnico, sin considerar el contexto internacional, con abandono de proyectos que tenían una razón de ser y buscaban solucionar problemas.
La población mexicana está lejos de ser homogénea y el racismo tiene consecuencias sobre personas morenas o prietas, con independencia de que se autoadscriban como “mestizas”.
La madurez personal implica asumir que siempre habrá gente que no me amará y es en este momento cuando comprendemos que, aunque haya personas que no se someten a nuestros gustos y opiniones, también podemos amarlas.

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A tres años de gobierno de la autollamada Cuarta Transformación, lo que vemos es la espalda de un presidente que camina por un universo paralelo aplastando a la izquierda y a las causas democráticas.
En el sector de telecomunicaciones, la presidencia de Andrés Manuel López Obrador ha representado tres años llenos de ocurrencias y pocos resultados.
La iniciativa eléctrica es la columna vertebral del plan político de Andrés Manuel López Obrador
Este es un escaneo rápido de tres años de gestión en el ámbito cultural. Vamos a la mitad del periodo y el panorama se vislumbra brumoso.

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