Opinión invitada
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Las decisiones tomadas fueron malas y es por ello que no tenemos ningún logro ni nada que celebrar en estos tres años en materia de salud.
La negación de los problemas de violencia estructural y reforzamiento de estereotipos de género es común en los discursos.
El gobierno de Andrés Manuel López Obrador colma medio periodo de gestión con claroscuros en esa compleja relación con los medios.
Los pendientes son muchos: el combate efectivo a la corrupción, un clima preocupante de polarización social y una concentración evidente del poder presidencial.
Algunos de los compromisos directamente relacionados con dos derechos habilitantes tan importantes como lo son la educación y la protección de la salud están lejos de ser cumplidos.
México está en una crisis de confianza y económica de proporciones pantagruélicas. El presidente y su grupo no escuchan a nadie que les traiga puntos de vista distintos.
La población mexicana está lejos de ser homogénea y el racismo tiene consecuencias sobre personas morenas o prietas, con independencia de que se autoadscriban como “mestizas”.
La madurez personal implica asumir que siempre habrá gente que no me amará y es en este momento cuando comprendemos que, aunque haya personas que no se someten a nuestros gustos y opiniones, también podemos amarlas.
El presidente concluye su tercer año de gobierno y el famoso #DecretazoPresidencial es el más claro ejemplo de un régimen que ha mostrado un absoluto desprecio por el orden constitucional.
La iniciativa eléctrica es la columna vertebral del plan político de Andrés Manuel López Obrador
En el sector de telecomunicaciones, la presidencia de Andrés Manuel López Obrador ha representado tres años llenos de ocurrencias y pocos resultados.
Este es un escaneo rápido de tres años de gestión en el ámbito cultural. Vamos a la mitad del periodo y el panorama se vislumbra brumoso.