‘La neutralidad de carbono es un cuento’: la búsqueda de energía renovable acaba con bosques europeos
Foto: Reijo Telaranta en Pixabay

Kalev Järvik se para sobre un espacio vacío en el corazón de la reserva natural Haanja en Estonia, y se acuerda de cuando podía caminar en línea recta de un extremo a otro de la reserva bajo un túnel de árboles.

Järvik vive en las montañas de Haanja, en el condado sureño de Võru desde hace más de diez años. Su cercanía con los bosques le ha dado forma a su vida como carpintero y a las fortunas de las aldeas cercanas, con sus tradiciones artesanales (un sustituto para la agricultura en tierras poco fértiles). La información turística promociona a la región a los habitantes de las ciudades como un antiguo bosque donde se puede descansar y recargar la mente.

Pero en 2015, el gobierno de Estonia permitió lo que se conoce como “cortes limpios” en algunas partes de la reserva natural de Haanja. La práctica implica vaciar áreas enteras de bosques maduros y extraer troncos completos.

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Esta flexibilización de las reglas de tala llegaron con el incremento a la demanda de madera estonia, no sólo para muebles o construcciones, también hay un responsable inesperado: las políticas europeas de energías renovables.

“A veces ya no tolero salir”, dice Järvik, parado junto a los restos abandonados en un terreno desnudado por la empresa de tala de árboles Valga Puu. La compañía es subsidiaria de Graanul Invest Group, el productor europeo más grande de gránulos de madera que se queman a escala industrial como biomasa para generar calor y electricidad en muchos de los antiguos generadores de energía a base de carbón de Europa.

Hay pocos días en que Järvik no escucha a los cosechadores. “No dan ganas de salir de casa, porque el paisaje es tan intransitable, te provoca angustia. Pero aún así escuchas los ruidos”.

Los bosques cubren dos millones de hectáreas, o más de la mitad de Estonia. Alrededor de 380,000 hectáreas, incluyendo a la reserva de Haanja, están bajo la red Natura 2000 de la Unión Europea, que está diseñada para proteger los bosques de Europa y ofrecer un refugio a las especies inusuales y amenazadas. Haanja es el hogar de 29 especies protegidas, como la cigüeña negra, el águila pomerana y el guion de codornices.

Las áreas protegidas por Natura son administradas bajo las provisiones legales de la disposición de las aves de la UE de 1979, y la disposición de hábitats de 1992. Pero la tala está regulada por las leyes domésticas, y Estonia la permite mientras no dañe los pantanos y otros hábitats especiales, y que no se lleve a cabo durante las temporadas de apareamiento de las aves.

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Activistas dijeron que al permitir “cortes limpios” intensivos en los sitios bajo al Natura 2000, Estonia viola la disposición de hábitats y afecta los objetivos climáticos de la UE.

Siim Kuresoo, de la organización benéfica Estonian Fund for Nature (ELF), no culpa al gobierno estonio. Él dice que hay un vínculo directo entre el crecimiento subsidiado de la industria de biomasas impulsado por las políticas de energías renovables de la UE, y la aceleración de la tala insostenible en la región báltica.

“Hay evidencias claras que indican que la intensificación de la tala es al menos en parte impulsada por la mayor demanda de biomasa para el calor y la energía”, dice un reporte coescrito por Kuresoo para ELF y la Latvian Ornithological Society. “Dado a que más de la mitad de las exportaciones de gránulos de madera de Estonia y Letonia en 2019 fueron a Dinamarca, los Países Bajos y el Reino Unido, ‘la energía verde’ utilizada en aquellos países contribuye directamente al incremento en la tala en ambos estados bálticos”.

El Council of Estonian Environmental NGOs (EKO), del cual ELF forma parte, levantó una queja ante la Comisión Europea alegando violaciones “sistémicas” por parte de Estonia a sus obligaciones de conservación forestal.

Para investigar el comercio subsidiado europeo de gránulos de madera y su impacto en los bosques bálticos, enviamos archivos de límites para las zonas Natura 2000 de Estonia a Global Forest Watch, una plataforma en línea que monitorea los bosques, y encontramos que la pérdida de cobertura arbórea por hectárea (la remoción del dosel arbóreo en lugar de la deforestación) en estas áreas aceleró después de 2015. Sucedió cuando el gobierno ajustó los reglamentos de conservación para permitir los “cortes limpios” de hasta una hectárea simultánea en algunas reservas naturales.

A través de Estonia, entre 2001 y 2019, las áreas Natura 2000 perdieron más de 15,000 hectáreas de cobertura arbórea, esto es más de dos veces el tamaño de Manhattan. Los últimos cinco años forman el 80% de esa pérdida. Hay planes para alterar las reglas en otros parques nacionales de Estonia.

Parece que esta aceleración afecta a las aves como el gallo lira, la alondra totovía, y otras especies. Las aves de los bosques disminuyen a una tasa de 50,000 parejas al año, de acuerdo con los registros nacionales.

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La deforestación también afecta la habilidad de los bosques bálticos de almacenar carbono, y podría afectar los objetivos climáticos al reducir las oportunidades de Estonia y Letonia de alcanzar las cero emisiones de gases de efecto invernadero.

En un país donde la inmensa mayoría de las personas dice que la naturaleza es sagrada, la tala ha provocado protestas, o lo que los medios estonios llamaron “la guerra de los bosques”. Los residentes de Saku, un pequeño pueblo 25 kilómetros al sur de Tallin, tuvieron éxito al pelear para salvar un área de bosques a punto de ser destruida por RMK, la compañía estatal de gestión forestal, que se encarga de gestionar cerca de la mitad de los bosques estonios.

“Convertimos nuestros árboles en gránulos y los vendemos a las plantas de energía en sus países”, dice Ivar Raig, uno de los activistas de Saku. “Consideran que esto es sustentable, pero nosotros sufrimos”.

La sostenibilidad está en el corazón del debate europeo sobre las energías renovables. El intento de reemplazar el carbón, uno de los grandes emisores de carbono, con fuentes de energía limpia, es una de las prioridades en la lucha global contra el cambio climático.

El cambio a la quema de madera en forma de gránulos parece ofrecer una solución simple y en teoría una alternativa de carbono neutral a los generadores de energía a base de carbón, porque los árboles absorben el dióxido de carbono del aire mientras crecen. Mientras se reemplace a los árboles quemados, no hay adiciones totales al carbono en la atmósfera.

No obstante, el proceso de absorción de carbono puede tomar muchas décadas. Y en los hornos, la quema de madera libera más dióxido de carbono por unidad de energía que la quema de gas, petróleo e incluso carbón. Al acelerar las emisiones de dióxido de carbono a corto plazo, la quema de madera para generar electricidad puede ser fatal para la habilidad de los estados de cumplir con el objetivo del Acuerdo de París para mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC para 2050.

La demanda de biomasa de madera o energías de madera como alternativa a las estaciones de carbón despegó en 2009, cuando la primera disposición de energías renovables de la UE obligó a los estados miembros a obtener el 20% de la energía de fuentes renovables para 2020, y clasificó la energía de biomasas como opción neutral de carbono.

Un error en la legislación significa que la biomasa de madera era completamente categorizada como renovable, aún cuando no proviene sólo de residuos o desperdicios, sino también de árboles completos. Esto significa que las compañías pueden cosechar directamente los bosques para conseguir gránulos (en lugar de producir los gránulos con los residuos de la tala de árboles para otros usos) en nombre de la gestión sustentable de los bosques.

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La UE se mueve desde 2018 para duplicar el uso de energías renovables para 2030, pero científicos le advirtieron al Parlamento Europeo que la laguna en el criterio de sostenibilidad de la legislación europea revisada puede acelerar la crisis climática y devastar bosques maduros. Pero como va en contra de los intereses del lobby europeo de las biomasas, no la corrigieron.

Casi todos los países europeos registraron un aumento en la tala para generar energía. Casi un cuarto de los árboles recolectados en la UE en 2019 se utilizaron para la generación de energía, en el año 2000 el porcentaje era de 17%.

La biomasa, de la cual la madera de los bosques es la fuente principal, ahora forma casi el 60% del suministro de energías renovables en la UE, más que la energía solar y la eólica combinadas. Además emergió una amplia industria internacional para satisfacer la demanda.

Los subsidios para los contribuyentes impulsan el crecimiento de esta industria. Entre 2008 y 2018, los subsidios para la biomasa de madera entre 27 naciones europeas incrementó en un 143%. En el Reino Unido, se espera que los apoyos gubernamentales a los proyectos de biomasa alcancen un total de más de 13,000 millones de libras ($349 millones de pesos) para 2027, la fecha en que expiran los actuales acuerdos de subsidio, de acuerdo con el centro de estudios climáticos Ember.

Cuando Raul Kirjanen fundó Graanul Investment en 2003, se trataba sólo de él y su computadora en una pequeña oficina. Para 2005, la compañía abrió su primera fábrica en Imavere, Estonia, para comprimir aserrín y desperdicios de madera de otros procesos en pequeños gránulos que pueden embolsarse y distribuirse a otros países para quemar en cualquier aparato, desde calentadores domésticos hasta enormes plantas generadoras de electricidad.

El día de hoy, el comercio de europeo de gránulos de madera es próspero. Graanul Invest es la segunda productora de gránulos de madera más grande del mundo y Kirjanen es una de las personas más ricas en el báltico, donde la prensa estonia lo llama “el rey de los gránulos”. En 2019, la compañía manufacturó 2.5 millones de toneladas de gránulos, más que los 1.8 millones de toneladas del año anterior, en plantas por todo Estonia, Letonia, Lituania y Estados Unidos.

Cada mes, decenas de miles de toneladas de gránulos de madera salen del puerto de Riga para cruzar el Mar del Norte en una embarcación de Graanul Invest, el MV Imavere. Una gran parte de este cargamento se dirige al puerto de Immingham, donde lo transportan a las estaciones generadoras del Reino Unido como Drax, que convirtió cuatro de sus seis unidades de carbón en procesadoras de biomasa desde 2013, y ahora es la planta de quema de biomasa más grande del mundo. El Reino Unido conforma más de un tercio de los ingresos anuales de Graanul. Dinamarca, Países Bajos e Italia también son mercados importantes.

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Pero la producción de gránulos de madera no sería financieramente sostenible sin subsidios públicos: el gobierno británico le pagó a Drax el equivalente de 2.4 millones de euros (57 millones de pesos) al día en 2019. Drax habrá recibido más de 11.2 millones de euros (267 millones de pesos) del gobierno británico desde su conversión a biomasas en 2012 hasta que se agoten los subsidios en 2027, según los cálculos de investigadores de Ember.

El Reino Unido se convirtió en el financiador más grande de bioenergías en Europa, al gastar más de 1.9 mil millones de libras (51 mil millones de pesos) en 2019, principalmente para pagar por la quema de madera importada en Drax, de acuerdo con nuevas investigaciones de Natural Resources Defence Council (NRDC) y Cut Carbon Not Forests. El Reino Unido ya no está atado a los objetivos de energía de la UE gracias al Brexit, pero establecieron un nuevo objetivo para reducir las emisiones en un 68% para 2030, y se comprometieron a la meta de la UE de alcanzar las cero emisiones de carbono para 2050.

Otros gobiernos europeos siguen estos pasos. En los Países Bajos, el gobierno le prometió a las compañías de energías RWE, Uniper y Onyx (anteriormente conocida como Engie) más de 3.5 mil millones de euros (83 mil millones de pesos) en subsidios para utilizar biomasas, lo que convierte a la nación en una de las más grandes importadoras de gránulos de madera en el continente. Los activistas observan con ansias a Alemania, donde Onyx Power, subsidiaria del fondo de cobertura estadounidense Riverstone, examina la posibilidad de convertir sus plantas de carbón en plantas de biomasa.

“La biomasa sólo existe a esta escala por los subsidios”, dice Duncan Brack, miembro asociado en el centro de estudios Chatham House de Londres. “Estamos pagando para incrementar las emisiones de carbono en la atmósfera, es un uso absurdo del dinero público”.

Brack dice que la disposición de energías renovables de la EU de 2009 disparó una serie de subsidios para la generación de energías renovables. “Pero desde entonces, realmente se descuidó el precio de la energía solar y eólica. Ahora es el momento para dejar de subsidiar la biomasa”.

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“Hay una enorme infraestructura que emplea a las personas y gasta dinero, todo basado en subsidios”, dice Michael Norton del European Academies’ Science Advisory (EASAC). “La idea original y simplista de bioenergía a partir de la tala sustentable de repente floreció en una industria que hace lo opuesto a lo que tendría que hacer”.

En noviembre de 2020, visitamos la reserva de Haanja para verificar la tala acelerada que indican los datos satelitales. Al viajar hacia el sur por el parque, pasamos junto a pequeñas aldeas hechas de casas de madera, amplios y oscuros lagos, y vacas reposando en los pastizales. Cerca de la aldea de Vakari, nuestra camioneta giró a la izquierda, pasamos junto a pantanos rodeados por abedules, y llegamos a una parte del camino en un claro del bosque. Parecía que alguien cortó rectángulos con cuidado en el bosque. Un letrero decía que el terreno es propiedad de Valga Puu.

Desde 2016, se han podado más de 100 hectáreas de bosque en Haanja, en terrenos propiedad de Graanul Invest Group, es un incremento significativo de los cinco años anteriores, donde se talaron menos de 20 hectáreas, de acuerdo con Global Forest Watch. Cotejamos sus datos con nuestro propio análisis de imágenes satelitales de Google de alta resolución, y lo corroboramos en el sitio.

Graanul Invest recolecta el 84% de su madera con “cortes limpios”, de acuerdo con su reporte de sostenibilidad de 2019. “Los corte limpios son el método principal de recolección en Estonia, nos permite renovar los bosques rápidamente”, nos dijo la compañía. “La mayoría de los árboles de Estonia tienen una vida corta y recolectar y plantar en un sublote del bosque entero significa que todos los árboles jóvenes tendrán la misma edad y pueden crecer juntos”.

En la práctica, el método significa que los troncones de los árboles se quedan en los sectores talados. En la reserva natural, algunos árboles quedan de pie, eso es parte de los esfuerzos de Graanul Invest para mantener la biodiversidad.

El portafolio forestal de Graanul Invest y sus subsidiarias abarca 55,000 hectáreas en Estonia y Latvia y el 12% de aquellas está protegido bajo programas de conservación como Natura 2000.

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Graanul pudo acelerar la poda de árboles en terrenos protegidos porque la Ley de Conservación de la Naturaleza de Estonia las divide en tres zonas: reserva natural estricta, zona de conservación, y zona de gestión limitada. La intervención humana está prohibida en las dos primeras, y en las de gestión limitada se permiten algunas actividades económicas de los propietarios, como la tala. El corte limpio en las zonas de gestión limitada debe cumplir con la disposición de hábitats de la UE.

Graanul Invest dice que el ajuste de las reglas desde 2015 no ha cambiado las cantidades que talan las compañías de gestión forestal, pero sí las hace “más eficientes”. La compañía también dice que sus compañías de gestión forestal no recolectan directamente la madera para convertirla en gránulos. “El objetivo principal es recolectar troncos de alta calidad para los aserraderos o la industria del contrachapado, y después para la pasta de papel. Sólo el material que no es adecuado para otras industrias llega a la producción de gránulos”, dijo un portavoz.

La información oficial de su subsidiaria para la tala Valga Puu cuenta una historia diferente. “Nuestros objetivos para 2020 se relacionan con el suministro de las plantas de Graanul Invest”, dice la compañía en su reporte anual más reciente. Le enviamos esto al director ejecutivo de Valga Puu, Andres Olesk. “No es la mejor formulación”, respondió.

Pero el 40% de la madera que recolecta Graanul Invest en este territorio proviene de árboles enteros rechazados por no estar derechos ni ser del tamaño adecuado, para usos como la fabricación de muebles o la construcción. Esta “madera de baja calidad”, como la llaman en la industria, es triturada y convertida en gránulos de madera.

Cosechar en bosques viejos y mal gestionados puede incrementar la habilidad del bosque para retener carbono y mejorar el hábitat para aves pequeñas y mamíferos, de acuerdo con la Comisión Europea. Ese podría ser el caso de Estonia, donde muchos de los bosques crecieron naturalmente hace 70 años en granjas abandonadas por los estonio que murieron o fueron deportados de las áreas rurales durante la Segunda Guerra Mundial. “El porcentaje de madera de baja calidad en los bosques estonios siempre ha sido alta por el hecho de que durante la era soviética los bosques no eran gestionados”, dice Marku Lamp, secretario general asistente del ministerio estonio del medio ambiente. “De alguna manera ha sido una oportunidad para vender el inventario de baja calidad”.

Pero Almuth Ernsting del grupo activista por el clima Biofuelwatch dice que el término “madera de baja calidad” está basado sólo en consideraciones económicas: “No toma en cuenta el valor ecológico, climático y cultural de los árboles”.

Robert Matthews, un científico climático del Reino Unido cuyo equipo llevó a cabo algunas de las investigaciones fundamentales para la revisión de la Disposición de Energías Renovables de la UE, describe la idea de madera de baja calidad como “el aguijón”. “¿Qué es la madera de baja calidad? Es casi como un pase para salir de la cárcel gratis”.

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En el papel, la disponibilidad de árboles de Estonia parece estable e incluso en aumento, de acuerdo con el Forest Resources Assessment (FRA) de Estonia en 2020. En el terreno, encontramos áreas reforestadas con pequeños abetos, que se agregan a las áreas boscosas, aunque los árboles tardarán décadas en absorber la misma cantidad de carbono que los árboles talados. Estos bosques “temporalmente vacíos o recientemente reforestados” crecieron en un 20% desde 2010, según los datos del FRA, con graves consecuencias para la capacidad de almacenar carbono del territorio estonio. Como resultado, se espera que el sector de uso de suelo de Estonia, que incluye la silvicultura, se transforme de una esponja de carbono en un emisor de carbono para 2030, de acuerdo con el Reporte Nacional de Energía y Clima en Estonia, el mismo año en que, bajo la actualizada Disposición de Energías Renovables de la UE, el continente deberá haber incrementado su energía de fuentes renovables a un 32%.

Graanul Invest plantó 1.5 millones de árboles en 2019, de acuerdo con su reporte anual. El abedul, un árbol de hojas caducas, es la especie dominante a través de las 55,000 hectáreas del portafolio de la compañía, pero Graanul Invests planta 1.7 veces más coníferos como el abeto, un especie de rápido crecimiento que según la compañía “puede mejorar la capacidad de retención de carbono” de los bosques. Aún así, a los pequeños abetos les toma años alcanzar el tamaño suficiente para extraer o retener el carbono emitido al cortarlos, este problema es conocido como deuda de carbono.

A los árboles les toma décadas y hasta siglos para volver a crecer, a diferencia del maíz u otros cultivos para biomasa, dice Massimiliano Patierno, un ingeniero ambiental del International Institute of Law and Environment. “Si tenemos en cuenta un periodo de unos 40 años en el que los nuevos árboles cancelan la deuda de carbono, entonces sí, esa biomasa se considera de carbono neutral”, dice. “Pero si consideramos un periodo breve, es probable que no se cancele la deuda de carbono”.

La Dra Mary Booth en la Partnership for Policy Integrity dice que si la madera o los residuos forestales quemados para generar electricidad se descompusieran en la tierra, emitirían más dióxido de carbono gradualmente. “El impacto neto acumulado de tales emisiones también acelera el calentamiento”, dice.

La última tala en la parte de la reserva Haanja protegida bajo la Natura 2000 se llevó a cabo recientemente en un bosque de 70 años de antigüedad, y casa de un gran número de especies, según Siim Kuresoo.

Los expertos aseguran que en general, mientras más diverso sea un bosque, más grande es la variedad de animales y plantas que puede albergar. Žiga Malek, profesor asistente de uso de suelo y dinámica de ecosistemas en la Vrije Universiteit en Amsterdam, dice: “La vegetación que solía estar ahí protegía a la tierra de la erosión”. El corte limpio está permitido en las áreas Natura 2000 mientras no interfiera con las reglas locales de conservación, añadió Malek. “En este caso significa que haya alteraciones mínimas”, dice. “Y no es así”. Los bosques replantados pueden proporcionar beneficios climáticos, añadió, pero no pueden reparar por completo las pérdidas del ecosistema forestal.

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La alteración del tipo de bosque también puede afectar la cantidad de carbono almacenada en el suelo. Los bosques maduros y naturales retienen más carbono a largo plazo debido a la cantidad de biomasa en el suelo, dice Malek. “Aún si en las áreas de corte limpio se planta una sola especie de rápido crecimiento, no será tan efectivo en términos de absorción de carbono como los bosques más naturales a largo plazo”.

Kirjanen dice que su compañía no hace nada fuera de lo ordinario. En un email, dijo que la “increíble” industria leñadora de Estonia es la fuente de empleos más grande en las áreas rurales porque ha sido capaz de crecer y competir internacionalmente. Casi todos los bosques de Europa en la actualidad son el resultado de “gestiones forestales” similares. “Si queremos que nuestros bosques sean así en el futuro, debemos gestionarlos”, dijo. “Muchas áreas protegidas en los parques nacionales son comunidades seminaturales, y sin gestión los valores de conservación suelen desaparecer”.

Hay señales que indican que la UE tiene la intención de enmendar las reglas en torno a la madera que se puede recolectar como energía renovable. Un grupo de expertos se reunió con la Comisión Europea y recomendó que las biomasas se consideren sustentables sólo si provienen de las materias primas enlistadas en un anexo de la disposición de energías renovables, incluyendo la corteza y el aserrín, y adelgazamientos forestales precomerciales”, además de los troncos talados.

Graanul Invest dice que si hay demanda de madera como en otros campos, tiene sentido utilizar los desperdicios materiales tanto de la silvicultura como de la industria de la madera para objetivos útiles, incluyendo la energía. Pero los científicos y activistas dicen que simplemente no tenemos tiempo para talar árboles para producir energía si queremos cumplir con los objetivos climáticos.

“La urgencia cambió por completo en los últimos 15 años”, dice Michael Norton. “No tenemos hasta 2070, las emisiones tienen que disminuir antes. La biomasa que incrementa las emisiones de carbono en los próximos 10 a 30 años no es compatible con las políticas contra el cambio climático”.

En la reserva natural de Haanja, Kuresoo dice que tomará muchas décadas para que los árboles talados hasta la fecha crezcan a su tamaño anterior. “Esta idea de la neutralidad de carbono es un cuento de hadas”, dice. “El cambio climático ya está sucediendo. Deberíamos plantar más árboles en lugar de derribarlos”.

-Este artículo está basado en Money to Burn, un proyecto de investigación internacional liderado por la plataforma holandesa de periodismo de investigación Argos, y lo apoya Investigative Journalism for Europe. Contiene reportajes adicionales de Catherine Joie, Piret Reiljan, Paul Toetzke, Sophie Blok, Times Gijzel, Silvia Nortes y Ben Heubl.

-Este artículo fue corregido el 14 de enero de 2021. Drax convirtió cuatro de sus seis unidades de carbón a biomasa, no cuatro plantas generadoras como decía la versión anterior.