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The Guardian

Documentos del Kremlin parecen mostrar la conspiración de Putin para poner a Trump en la Casa Blanca

Exclusiva: Los documentos sugieren que Rusia lanzó un esfuerzo secreto con varias agencias de gobierno para interferir en la democracia estadounidense.

Vladimir Putin y Donald Trump. Parece que los documentos tienen material comprometedor sobre Trump. Foto: Evan Vucci/AP

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Vladimir Putin personalmente autorizó una operación secreta de una agencia de espionaje en apoyo a un “mentalmente inestable” Donald Trump en la elección presidencial en el 2016 durante una sesión a puerta cerrada del consejo de seguridad nacional de Rusia, de acuerdo con lo que se ha considerado son los documentos filtrados del Kremlin.

La reunión clave se llevó a cabo el 22 de enero de 2016, los documentos sugieren, que el presidente ruso, sus agentes espías y ministros veteranos estaban todos presentes.

Acordaron que una Casa Blanca dirigida por Trump ayudaría a asegurar los objetivos estratégicos de Moscú, entre ellos “agitación social” en los Estados Unidos y la debilitación de la posición negociante del presidente estadounidense.

Se les ordenó a las tres agencias de espionaje que encontraran formas prácticas para apoyar a Trump, en un decreto que parece llevar la firma de Putin.

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Para ese momento, Trump era el líder en la carrera por la nominación electoral del partido Republicano. Un reporte preparado por el departamento de expertos de Putin recomendó a Moscú el uso de “todas la fuerzas posibles” para asegurar el triunfo de Trump.

Se tiene entendido que las agencias de inteligencia occidentales han sido conscientes de los documentos por algunos meses y que los han examinado cuidadosamente. Los documentos, vistos por The Guardian, parecen ser una filtración seria y altamente inusual desde dentro del Kremlin.

The Guardian ha mostrado los documentos a expertos independientes que dicen que parecen ser genuinos. Los detalles incidentales dan la impresión de ser correctos. El tono en general y la idea central están acorde con la opinión de seguridad de Kremlin.

El Kremlin respondió con negativas. El vocero de Putin Dmitri Peskov dijo que la idea de que líderes rusos se hubieran reunido y acordado apoyar a Trump en una reunión a principios de 2016 era “una gran ficción barata” cuando fue contactado por The Guardian el jueves en la mañana.

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El reporte –“No 32-04 \ vd”– es clasificado como secreto. Dice que Trump es “el candidato más prometedor“ desde el punto de vista del Kremlin. La palabra en ruso es perspektivny.

Hay una breve evaluación psicológica de Trump, quien es descrito como un “individuo impulsivo, mentalmente inestable y desequilibrado que sufre de un complejo de inferioridad”.

También hay confirmación evidente de que el Kremlin cuenta con kompromat, o material potencialmente comprometedor, sobre el futuro presidente, recolectado –dice el documento– desde las previas “visitas no oficiales al territorio de la Federación Rusa”.

Los documentos se refieren a “ciertos eventos” que sucedieron durante los viajes de Trump a Moscú. Los miembros del consejo de seguridad fueron invitados a buscar detalles en el anexo cinco, en el párrafo cinco, declara el documento. El contenido del anexo cinco es incierto.

“Es sumamente necesario usar toda la fuerza posible para facilitar su elección (de Trump) para el cargo de la presidencia de Estado Unidos”, dice el documento.

Esto ayudaría a traer en favor el “escenario político teórico” ruso. El triunfo de Trump “definitivamente llevaría a la desestabilización del sistema socio polito de los Estados Unidos” y sacaría a la luz el descontento escondido, predice el documento.

La cumbre del Kremlin

No hay duda de que se llevó a cabo la reunión en enero de 2016 —y que fue convocada dese dentro del Kremlin—.

Una foto oficial del acontecimiento muestra a Putin al frente de la mesa, sentado debajo de una bandera de la Federación Rusa y un águila de oro de dos cabezas. El primer ministro en ese entonces de Rusia, Dmitry Medvedv, asistió, junto con el ministro exterior veterano, Sergei Lavrov.

También estuvieron presente Sergei Shoigu, el ministro de defensa a cargo de la GRU, agencia de inteligencia militar de Rusia; Mikhail Fradkov, el en ese entonces director del servicio de inteligencia internacional de Rusia SVR; y Alexander Bortnikov, el jefe de la agencia de espionaje FSB. Nikolai Patrushev, el antiguo director de la FSB, acudió también como secretario del consejo de seguridad.

De acuerdo con un comunicado de prensa, la discusión trató sobre la economía y Moldava.

El documento visto por The Guardian sugiere que el propósito real cubierto del consejo de seguridad era discutir las propuestas confidenciales elaboradas por el servicio analítico presidencial en respuesta a la sanciones de Estados Unidos contra Moscú.

El autor parece ser Vladimir Symonenko, el alto funcionario a cargo del departamento experto de Kremlin, el cual provee material analítico y reportes, algunos de ellos basados en la inteligencia extranjera.

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Los documentos indican que el 14 de junio 2016 Symonenko circuló un resumen ejecutivo de tres páginas sobre las conclusiones de su equipo y recomendaciones.

En una orden firmada dos días después, Putin instruyó al ese entonces director de la Dirección de Política de Asuntos Internacionales, Alexander Manzhosin, que convocara a una sesión informativa del consejo de seguridad nacional.

Su propósito era estudiar con más detenimiento el documento, dice la orden. A Manzhosin le dieron un lapso de tiempo de cinco días para realizar los arreglos.

Lo que se dijo dentro del cuarto del Senado en el segundo piso del Kremlin se desconoce. Pero el presidente y sus agentes de inteligencia parecen haber firmado un plan multiagencia para interferir en la democracia estadounidense, enmarcado en términos de autodefensa justificada.

Varias medidas son citadas sobre que el Kremlin podría adaptarse en respuesta a lo que se ve como actos hostiles provenientes desde Washington. Los documentos establecen diversas debilidades estadounidenses. Estas incluyen “profundo abismo político entre la izquierda y la derecha”, el espacio de la “información mediática” en los Estados Unidos, y un ambiente antiinstitucional bajo la presidencia de Barack Obama.

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El documento no nombra a Hillary Clinton, la contrincante de Trump en el 2016. Pero sí sugiere la implementación de recursos mediáticos para perjudicar a las figuras políticas importantes de Estados Unidos.

Hay párrafos sobre cómo Rusia pudo haber insertado “virus mediáticos” en la vida pública estadounidense, los cuales pudieron volverse autosustentables y autorreplicarse. Esto alteraría la consciencia de las masas, especialmente la de ciertos grupos, dice el documento.

Después de la reunión, de acuerdo con un documento filtrado por separado, Putin emitió un acuerdo estableciendo una nueva comisión interdepartamental secreta. Su tarea urgente era cumplir las metas establecidas en la “parte especial” del documento No 32-04 \ vd.

Miembros de la nueva organización de trabajo establecieron incluir a Shoigu, Fradkov y Bortnikov. Shoigu fue nombrado el jefe de la comisión. El decreto —ukaz en ruso— dijo que el grupo debería tomar pasos prácticos en contra de EU tan pronto como fuera posible. Estos estaban justificados bajo los fundamentos de la seguridad nacional y de acuerdo con una ley federal del 2010, 390-FZ, la cual permite que el consejo formule una política de estado en asuntos de seguridad.

De acuerdo con el documento, cada agencia de espionaje tenía un rol. Se le ordenó al ministro de Defensa que coordinara el trabajo de las subdivisiones y servicios. Shoigu también era responsable de recolectar y sistematizar la información necesaria y “preparar medidas para actuar en el ambiente de información del objetivo”, un comando, al parecer, para hackear blancos cibernéticos sensible estadounidenses identificados por el SVR.

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A la SVR le dijeron que reuniera información adicional para apoyar en las actividades de la comisión. Al FBS se le asignó contrarrestar la inteligencia. Putin aprobó el documento, con fecha del 22 de enero de 2016, el cual selló su cancillería.

Las medidas fueron efectivas inmediatamente después de la firma de Putin, sostiene el decreto. Se les dio a los agentes espías una semana para regresar con ideas concretas, que se presentarían el 1 de febrero.

Escritos en un lenguaje burocrático, los documentos parecen ofrecer un vistazo sin precedentes del mundo de la toma de decisiones del gobierno ruso, usualmente oculto.

Putin ha negado las acusaciones de forma repetida sobre interferir en la democracia occidental. Los documentos parecen contradecir su declaración. Ellos sugieren que el presidente, sus agentes espías y ministros veteranos estaban involucrados estrechamente en una de las operaciones de espionaje más importantes y audaces del siglo XXI: una conspiración para ayudar al “mentalmente inestable” Trump a llegar a la Casa Blanca.

Los documentos parecen establecer una hoja de ruta para lo que de hecho sucedió en 2016.

En cuestión de semanas después de la reunión del consejo de seguridad, hackers del GRU hicieron una redada de servicios del Comité Democrático Nacional (DNC) y subsecuentemente liberaron miles de correos privados en un intento para afectar la campaña electoral de Clinton.

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El reporte visto por The Guardian incluye detalles que evocan el trabajo de inteligencia ruso, dicen fuentes diplomáticas. El breve bosquejo de la personalidad de Trump es característico del análisis de la agencia de espionaje de Kremlin, la cual pone un gran énfasis en construir un perfil de individuos usando la psicología real y codificada.

Moscú ganaría más con un triunfo republicano, declaran los documentos. Esto podría llevar a una “explosión social” que debilitaría al presidente de los Estados Unidos, dicen. Y acentúan que había beneficios internacionales con el triunfo de Trump. Putin podría en una forma clandestina dominar cualquiera de las pláticas bilaterales Estados Unidos-Rusia, deconstruir la negociación de la posición de la Casa Blanca, y perseguir audaces iniciativas políticas extranjeras en representación de Rusia, apuntan.

Otras partes del reporte con múltiples páginas reportan el trato con temas no relacionados a Trump. Dice que las sanciones impuestas por EU después de la incorporación de Crimea a Rusia en el 2014 han contribuido en las tensiones domésticas. El Kremlin debería buscar formas alternativas de atraer solvencia a la economía rusa, concluye.

El documento recomienda la reorientación del tratado y exportaciones de hidrocarburos hacia China. El enfoque de Moscú debería ser influir en EU y sus países satélite, señala, para que puedan imponer sanciones juntos o levantarlas.

Documentos ‘fascinantes’

Andrei Soldatov, experto en agencias de espionaje rusas y autor del libro The Red Web, dijo que el material filtrado “refleja la realidad”. “Va de acuerdo con los procedimientos de los servicios de seguridad y del consejo de seguridad”, dijo. “Las decisiones siempre se toman así, con consejeros que proveen información al presidente y a una cadena de comandos”.

Añadió: “El Kremlin controla muy de cerca la mayoría de estas operaciones. Putin ha dejado en claro a sus espías que desde al menos 2015 nada puede hacerse de forma independiente a él. No hay espacio para acciones independientes”. Putin decidió liberar los correos robados de la DNC tras una reunión del consejo de seguridad en abril del 2016, refirió Soldatov, citando sus propias fuentes.

Andrew Wood, el antiguo embajador de Reino Unido en Moscú y compañero asociado en el comité de expertos Chatham House, describe los documentos como “fascinantes”. “Reflejan el tipo de discusiones y recomendaciones que se podrían esperar. Hay una completa confusión de Estados Unidos y China. Están escritos por alguien (Putin) que no puede creer que ha hecho algo malo”.

Wood añadió: “No tiene sentido que Rusia hubiera cometido un error al invadir Ucrania. El reporte está en completa línea con el tipo de cosas que yo esperaría en 2016, e incluso más ahora. Hay una buena cantidad de paranoia. Creen que Estados Unidos es el culpable de todo. Esta mirada esta profundamente enterrada en el alma de los lideres rusos”.

Trump no respondió a las peticiones sobre sus comentarios.

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