Por qué está floreciendo el análisis de los sueños
'Tras décadas en las que el estudio de los sueños fue considerado como algo anticientífico, la neurociencia comienza a destacar la importancia de estas horas de inconsciencia'. Ilustración: Ana Yael/The Observer

Jason DeBord lamenta la desaparición de un antiguo juego que alguna vez fue muy querido en el siglo XIX: ¿Qué comí anoche?, el cual consistía en que un jugador contaba sus sueños, anotados en un diario al despertarse, mientras los participantes se enfrentaban al reto de adivinar qué alimentos consumió en la cena de la noche anterior para provocar sus sueños, ya fuera queso, huevos revueltos bajo una salsa de queso o carnes poco cocinadas o curadas (todas ellas consideradas como los culpables de los sueños más pintorescos).

“Tal vez comiste carne poco cocida y entonces soñaste con vacas, ya sabes, persiguiéndote”, explica DeBord. “Parece divertido, ¿verdad? Me habría encantado jugar ese juego”.

DeBord, que, con el nombre de RadOwl, modera la comunidad r/dreams de Reddit, con 250,000 miembros, es uno de los cada vez más “trabajadores de los sueños” profesionales que utilizan el análisis de los sueños como técnica terapéutica. En la actualidad, es más probable que los temas más taquilleros de los sueños sean la desnudez en público, las supuestas visitas de parientes fallecidos, caídas o volar, el sexo con una persona poco probable, la incapacidad de encontrar el lugar para un examen y el parto.

La pandemia, durante la cual muchos occidentales se han despertado más tarde o sin la ayuda de un despertador y experimentaron períodos más largos de sueño REM rico en sueños, ha supuesto un gran crecimiento de participantes en grupos de intercambio de sueños en internet. “Ha sido una época de mucha actividad para la gente que tiene y recuerda sueños extraños, y también para pensar en esos sueños y en lo que pueden significar”, dice DeBord.

En r/dreams, una usuaria llamada idk se muestra angustiada. “Soy una chica, pero soñé que tenía mi propio pene y que era desprendible y que sentía mucho pánico porque no podía encontrarlo”, publica. El usuario DrDiaz es el primero en intervenir, remitiendo a idk a Freud (que popularmente teorizó la envidia del pene como una etapa del desarrollo psicosexual femenino). “¡Freud DEFINITIVAMENTE tendría algo que decir al respecto!”

AlexMilo es el siguiente, ofreciendo un sueño similar en el que descubrió que sus testículos estaban colocados en su escritorio de trabajo como una forma de pelota antiestrés: “Literalmente, me acabo de despertar buscando [algún lugar] en el que pueda publicar sobre mis testículos desprendibles”, escribe, antes de que un participante reconduzca la discusión al pene desprendible de idk sugiriendo que podría simbolizar algo en su vida consciente: ¿el poder tal vez, y su pérdida?

Todos los seres humanos sueñan, y muchas culturas tienen una rica tradición de interpretación colectiva. En el antiguo Egipto, los sueños se registraban en jeroglíficos, mientras que en la actualidad el pueblo Senoi de Malasia utiliza el intercambio colectivo de sueños como forma para afrontar sus ansiedades, instándose unos a otros a traer un recuerdo de su mundo onírico para compartirlo: un fragmento de una canción o un poema. En las tradiciones aborígenes maoríes y australianas, los sueños vívidos son considerados como un medio para transmitir mensajes, tal vez la ubicación de un alimento o agua. Los chontales de México y los kichwa de Ecuador utilizan las plantas medicinales junto con el intercambio de sueños como un ejercicio de unión de la comunidad.

Las prácticas islámicas de intercambio de sueños, aún vigentes, se basan en los escritos del intérprete de sueños del siglo VIII Ibn Sirin, para quien los sueños de hombres santos y alminares eran una ventana a la devoción religiosa de los soñadores.

Sin embargo, en los últimos años, la práctica de compartir los sueños pasó a segundo plano en el Occidente racionalista, en parte debido a la marginación de la interpretación de los sueños en las tradiciones cristianas, pero también como consecuencia de Freud. Antonio Zadra, profesor de psicología de la Universidad de Montreal y coautor de When Brains Dream: Exploring the Science and Mystery of Sleep (2021), cree que esta marginación de los sueños y de los mensajes que pueden transmitir para nuestra vida consciente se remonta a una reacción negativa del siglo XX contra el psicoanálisis freudiano. “Para Freud, los sueños traicionaban nuestros deseos e impulsos sexuales socialmente inaceptables desde la infancia“, señala. “Al rechazar a Freud, la sociedad también rechazó la idea de prestar mayor atención a nuestros sueños y su contenido”.

Para el profesor Mark Blagrove, que realiza investigaciones sobre el sueño y la ensoñación en la Universidad de Swansea, los medios de comunicación modernos superaron el papel que en su día pudo desempeñar el hecho de compartir los sueños: las novelas y las películas marginaron el intercambio de sueños. “Podría ser que para nuestros antepasados los sueños fueran un medio para llorar, o entretener o divertir, de forma muy parecida a lo que hace el cine hoy en día”, señala. “Estas prácticas podrían haber desempeñado un papel en la domesticación humana, ya que los narradores de sueños fascinantes se vieron favorecidos en un sentido evolutivo”.

El punto más bajo para muchos entusiastas de los sueños fue la década de 1970, cuando los psiquiatras de Harvard, John Allan Hobson y Robert McCarley, propusieron la hipótesis de la activación-síntesis. Esta hipótesis, que rápidamente se convirtió en una de las más influyentes, defendía que los sueños son el intento del cerebro de darle sentido a la actividad neuronal aleatoria que activa el tallo cerebral durante el sueño REM. Esto propició la percepción generalizada de que los sueños carecían de sentido desde el punto de vista científico y psicológico, como explica DeBord: “Se pensaba que los sueños no eran más que estas respuestas aleatorias a la actividad eléctrica o, por así decirlo, ‘pedos del cerebro‘”.

Sin embargo, el interés psicoanalítico en compartir los sueños para analizar el subconsciente, iniciado por Freud, fue continuado por el psiquiatra suizo Carl Jung. Para Jung, la función de los sueños era conducir a la persona hacia la plenitud mediante “un diálogo entre el ego y el yo”. Muchos de los aficionados a compartir sueños en la actualidad se identifican con la tradición junguiana.

Entre ellos se encuentra un entusiasta del intercambio de sueños en internet, de 44 años y que vive en Irlanda del Norte, que prefiere que lo identifiquen por su nombre en Reddit, OldowanKenobi, y que pasa la mayor parte de su tiempo de interpretación de sueños en internet en el sub reddit r/dreaminterpretation por su enfoque junguiano explícito de los símbolos en los sueños. A OldowanKenobi le gusta publicar sus propios sueños, pero también le gusta ayudar a calmar la ansiedad de los participantes en el foro analizando los símbolos de sus sueños relacionándolos con su vida cotidiana. “Me gusta intentar comprender las imágenes sobre las que escribe la gente”, dice.

“Con frecuencia consulto sus perfiles e historias en reddit para ver con qué asuntos están lidiando y lo combino en la interpretación. Busco algo más profundo de aquello de lo que la persona tal vez no es completamente consciente”. OldowanKenobi considera que estas aportaciones son una forma de terapia regalada, inasequible para muchos en su forma tradicional de conversación individual. “Solo busco iniciar una chispa o conexión en la mente de alguien para ayudarlo un poco con su salud mental“.

A Charlie Sanders, ilustrador independiente de 22 años y participante en r/dreams de Reddit que reside en Newcastle, le gusta hablar de sus sueños en internet con desconocidos para conocer sus opiniones “imparciales y más abiertas”. Sanders tiene un “círculo de soñadores” de seis entusiastas internacionales que se apoyan mutuamente y con los que regularmente comparte sus sueños nocturnos.

“Siempre he tenido sueños muy vívidos, que creo que en parte se deben al hecho de que tengo epilepsia”, comenta. Sanders clasifica sus sueños en aquellos que repasan los temas de su día; las “pesadillas“, que se desarrollan en dramáticas viñetas visuales, y los sueños “con mensaje”, que suele recordar con mayor claridad y que considera herramientas para mejorar su vida cotidiana.

“Personalmente, no considero los sueños como una conexión mística con un poder superior o extraterrestre ni nada parecido”, explica. “Los considero más bien como un reflejo de nuestra propia sabiduría interna: una especie de subconsciente que le dice a nuestra conciencia algo que no estamos entendiendo sobre nosotros mismos”.

Sanders atribuye a un sueño, y a su análisis por parte de su círculo onírico, el haberle ayudado a tener la confianza para emprender su carrera creativa y establecer límites saludables en sus relaciones personales. “Fue un poco como una escena de 2001: Odisea del Espacio“, recuerda, “había un túnel de luces y colores y escuchaba una voz que me decía que estaba en camino y que ya casi llegaba”.

La aparición de foros de intercambio de sueños en internet es una expresión del renovado interés por los sueños, que también se observa en la llegada de aplicaciones para compartirlos, como DreamsCloud, DreamBoard y Awoken. Los terapeutas también ofrecen retiros de intercambio de sueños y trabajo en grupo, como los retiros de sueños que ofrece el guía de sueños Tree Carr en Londres, donde el exmúsico utiliza las plantas medicinales sudamericanas guayusa y calea zacatechichi para ayudar a los asistentes a tener un mejor acceso al significado de sus sueños.

La rehabilitación de la importancia de los sueños es la continuación de una revalorización similar del sueño que se observa en libros como el bestseller internacional de 2018 Why We Sleep, de Matt Walker, o The Sleep Revolution, de Arianna Huffington, de 2016, en el que cuestiona el fetichismo de la industria del sueño por parte del capitalismo y aboga por un “gran despertar del sueño“. Es una ironía que no pasa desapercibida para los académicos del sueño, ya que después de décadas en las que el análisis del sueño fue considerado como algo anticientífico, la neurociencia destaca actualmente la importancia de estas horas de inconsciencia, ya que los acontecimientos del día se desarrollan junto con los recuerdos asociados recuperados de nuestro pasado y nuestro cerebro “emite veredictos” sobre los acontecimientos del día.

A pesar del creciente consenso de que el simbolismo en los sueños tiene un significado para nuestras horas en las que estamos despiertos, existen voces que difieren. La Dra. Erin Wamsley, neurocientífica cognitiva que investiga los sueños en la Universidad de Furman en Carolina del Norte, no encuentra pruebas de que el contenido onírico sea más simbólico que nuestra cognición consciente. “Las imágenes de los sueños son una mezcla relativamente transparente de nuestros pensamientos, sentimientos y experiencias cotidianas“, señala. El profesor Bill Domhoff, pionero en el análisis del contenido de los sueños en la Universidad de California (Santa Cruz), argumenta que el contenido de los sueños es demasiado constante en toda nuestra vida y en las culturas humanas como para justificar la inversión de un significado simbólico en un solo sueño.

Durante la segunda ola de coronavirus de 2020 en Inglaterra, la doctora de control de infecciones Elaine Cloutman-Green, de 42 años y residente en Londres, tuiteó un sueño que tuvo la noche anterior. “Intentaba obtener algunos resultados sobre cómo estábamos tratando a los pacientes con Covid-19 y para ello tenía que pelar una serie de pequeños huevos de codorniz azules que tenía que sacar de un baño maría caliente en el que no dejaba de quemarme los dedos”, cuenta.

El vívido sueño de Cloutman-Green llegó hasta Mark Blagrove, quien en 2016 comenzó una serie de “salones de intercambio de sueños” junto con la artista Dra. Julia Lockheart, en los que un público presencial o en internet contesta la narración de los sueños por parte de los soñadores mientras Lockheart captura sus imágenes en una obra de arte pintada sobre páginas extraídas de La interpretación de los sueños de Freud. Cloutman-Green, quién se describió a sí misma como “una persona que no interesada en terapias en absoluto, no le dedicaría tiempo”, aceptó ser ponente en el salón.

“En aquel momento acababa de perder a un familiar a causa del Covid-19 y estaba afrontando el terrible trauma del Covid-19 en el trabajo y el impacto de los confinamientos en casa”, explicó. “Hablar de todo esto a través de las imágenes del sueño me hizo darme cuenta de que estaba ignorando mi ansiedad personal en torno al Covid-19 mientras canalizaba mi energía en mi trabajo”.

Gracias a las preguntas que la comunidad le hizo a Cloutman-Green sobre el significado de las imágenes, pudo, comenta, “combinar esos dos lados de mí misma”. Ahora es una entusiasta del intercambio de sueños como método terapéutico sencillo y abierto para todos nosotros, sin barreras de acceso. “Ahora considero que vale la pena explorar los sueños, en lugar de simplemente despertarme y pensar: ‘Vaya, eso fue un poco extraño’, y seguir con mi día”, dice.

Cloutman-Green conserva la pintura de Lockheart, que tiene representaciones de ella en su escritorio junto a montones de huevos de codorniz y un primer plano más pequeño de sus manos manipulando yemas rotas, como “recordatorio de que la autorreflexión no es una indulgencia“.

Alexandra Moulding, terapeuta de 45 años que vive en Swindon, solía compartir sueños con su padre cuando era niña. Al llegar a la adolescencia, Moulding escribía sus sueños en un diario y buscaba los símbolos que se repetían en ellos e intentaba interpretarlos, incluido uno recurrente sobre una “casa parcheada y torcida”.

En la actualidad, dirige un círculo de intercambio de sueños en persona en Swindon y es miembro del grupo de Facebook Dream Symbols and Interpretation, que cuenta con 15 mil miembros (duplicó su número de miembros durante la pandemia), y del cual ha sido moderadora desde 2020.

Un sueño de 2014 sobre un bebé muerto que estaba entablado en las paredes de una casa en la que las paredes lloraban lágrimas fue lo que hizo que Moulding pensara: “¡Oh, caramba, tengo que trabajar en mí misma!” Con la ayuda de los oyentes de sueños en internet, Moulding llegó a considerar que el sueño simbolizaba a la “niña que hay en mí y que quedó encerrada en una pared”. Se dio cuenta de que necesitaba tratar la tristeza que arrastraba de los acontecimientos de su infancia antes de avanzar en su vida adulta.

Sin embargo, Moulding cree que puede haber desventajas en difundir los pensamientos íntimos de uno en internet. Tiene cuidado al intervenir en Dream Symbols cuando considera que los miembros intentan diagnosticar patologías a partir de los sueños contados por otros u ofrecer interpretaciones reductoras. “No existe un único significado de los sueños de los demás, como el que se obtiene con esos anticuados diccionarios de sueños, y deberíamos dudar de quien diga lo contrario”, explica.

Dicho esto, Moulding señala que el impulso de compartir nuestros sueños con los demás e intentar averiguar lo que pueden significar es algo “eternamente humano”. “A Einstein se le ocurrió la teoría de la relatividad en un sueño y Niels Bohr vio por primera vez la estructura del núcleo del átomo en un sueño. Fueron personas científicas inteligentes que se tomaron el tiempo para escuchar sus sueños“.

DeBord cree que a la humanidad le podría ir algo mejor si cada mañana todos nos tomáramos un momento para compartir nuestros sueños de la noche anterior. Después de todo, los sueños son algo efímero, almacenados en nuestra memoria a corto plazo y sobrescritos por nuevos recuerdos a corto plazo cuando llega el día y la primera taza de café. No es necesario que nos detengamos en el ataque nocturno al queso y al jamón en el refrigerador.

“Lleva un diario de sueños y pregúntale a los demás sobre sus sueños, intentando relacionarte con ellos pensando en cómo te sentirías si tú mismo hubieras tenido un sueño similar”, aconseja. La belleza de los sueños, añade DeBord, es que liberan al terapeuta interior que todos llevamos dentro. “Ya sabes lo que significa tu sueño, ya que fue creado por ti en lugar de ser transmitido por una fuerza externa“, comenta. “Lo único que tenemos que hacer es escuchar”.