Las habichuelas… ¿tienen su propia intención al crecer en macetas?
A los investigadores les llama la atención la habilidad de los frijoles trepadores de sentir estructuras como varas y subir por ellas. Foto: Nigel Cattlin/Alamy

Nos han dado compañía y un sentid de propósitos durante los momentos más oscuros del confinamiento, sin mencionar que iluminan nuestro Instagram. Pero, los cactus, yucas y monsteras que recibimos en nuestras casas son invitados completamente pasivos. ¿O no?

Las investigaciones sugieren que al menos un tipo de planta, la habichuela, puede ser más sensible de lo que le damos crédito, específicamente, puede ser que posea intención. 

La cuestión de que si las plantas eligen sus acciones y poseen sentimientos o incluso conciencia es espinosa para algunos botánicos, con los más tradicionales que rechazan cualquier noción de vegetación sensible. Aunque las plantas claramente sienten y reaccionan a sus alrededores, esto no significa que posean facultades mentales completas, alegan. 

Otros, como Paco Calvo, del laboratorio de inteligencia mínima de la Universidad de Murcia en España, son de mente más abierta. Intrigado por la habilidad de las habichuelas de sentir estructuras como varas y crecer en ellas, él diseñó un experimento para investigar si van deliberadamente por la vara, o simplemente se topan con esas estructuras mientras crecen, y luego las usan para su beneficio. “La pregunta es, ¿muestran comportamientos consistentes orientados a un objetivo con anticipación y correcciones pequeñas de sus movimientos mientras se acercan?” dijo Calvo. 

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Plantas como la monstera, o planta de queso suizo, adornan incontables cuentas de Instagram. Foto: Nika Akin/Pixabay.com

Junto con Vicente Raja del Instituto Rotman de Filosofía en Londres, Canadá, usaron fotografías time-lapse para documentar el comportamiento de 20 plantas de habichuelas en macetas, que plantaron cerca de un poste de apoyo o sin él, hasta que la punta del brote hiciera contacto con el poste. Con este material, analizaron las dinámicas del crecimiento de los brotes, encontraron que su comportamiento era más controlado y predecible con un poste presente. La diferencia fue análoga a poner a una persona ciega en una habitación con un obstáculo, y decirle sobre este o dejar que choquen contra él. 

“Vemos estas señales de comportamiento complejo, la única diferencia es que no es neurológico como en los humanos”, dijo Calvo. “Este no es solo comportamiento adaptativo, es anticipatorio, orientado a un objetivo y flexible”. 

La investigación se publicó en Scientific Reports. “Aunque la investigación parece sólida, no está claro si nos enseña mucho sobre la sensibilidad o inteligencia de las plantas”, dijo Rick Karban, que estudia comunicación en la Universidad de California, Davis. “Por más de un siglo, los científicos han estado conscientes de que las plantas sienten aspectos de sus ambientes y responden, y entender cómo las plantas hacen esto es una área activa de investigación actual. Si decides considerar estos procesos como sensibilidad o inteligencia depende completamente de cómo elijas definir estos términos”. 

Calvo reconoce que este experimento solo no prueba la intención, mucho menos la consciencia. Sin embargo, si las plantas sí poseen intención, tendría sentido. Todos los organismos biológicos requieren los medios para lidiar con la incertidumbre y adaptar su comportamiento para transmitirlo con sus genes, pero la escala de tiempo en la que operan hace que esto sea particularmente imperativo para las plantas: “Hacen las cosas tan lento, que no pueden darse el lujo de intentar otra vez si fallan”. 

Una posibilidad es que esta “consciencia” sale de las conexiones entre el sistema vascular de las plantas y sus meristemos, que son regiones de células indiferenciadas que se dividen en la raíz y en la punta del brote, y en la base de las hojas. 

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En un artículo separado, Calvo y sus colegas propusieron una teoría de la consciencia de las plantas basada en la teoría de la información integrada (IIT), una teoría destacada de la consciencia, que establece que podemos identificar el nivel de consciencia de una persona (o de cualquier sistema) de la complejidad de las interacciones entre sus partes individuales. 

Otros refutan estas declaraciones. IIT se basa en una asumpción de que todo lo material tiene un elemento de consciencia, hasta los sistemas que no están vivos: “no puede tener algún significado especial para las plantas”, dijo Jon Mallatt en la Universidad de Washington, EU. Él cree que las declaraciones sobre las plantas que sienten son engañosas, y arriesgan a desviar el financiamiento científico y las decisiones políticas. 

Calvo dijo que está feliz de que lo contradigan, pero con fundamentos experimentales en lugar de teóricos. En otro artículo que aparecerá en el Journal of Consciousness Studies, él propuso una serie de experimentos que pueden definir el asunto de una vez por todas. “Si son exitosos, estos experimentos pueden posicionar a las plantas como la siguiente frontera en la ciencia de la consciencia, y nos lleva a repensar nuestras perspectivas sobre la consciencia, cómo medirla, y su prevalencia entre los seres humanos”, él dijo. A quitarse los guantes de jardinería.