‘Los buenos no llegan al último’: las estrellas de ‘Carros de fuego’ opinan del filme favorito de Joe Biden
Ganador meritorio… Nigel Havers (segundo a la izquierda) y Nicholas Farrell (segundo a la derecha ) in 'Chariots of Fire'. Foto: Moviestore/Rex/Shutterstock

En noviembre pasado, David Puttnam recibió una llamada misteriosa. Era alguien del equipo de transición de la Casa Blanca. “Dijeron que: ‘Creemos que le gustaría saber que hizo una nueva referencia’”. 

Joe Biden mencionó por primera vez Chariots of Fire (Carros de fuego), la emocionante historia del campeón corredor Eric Liddell y el medallista de oro judío Harold Abrahas que el productor Puttnam llevó a la gloria del Oscar en 1982, como su película favorita durante la campaña por la vicepresidencia en 2008. “Alguien puso la fama personal y gloria detrás de los principios”, dijo. “Para mí, ese es el heroísmo verdadero”.

Doce años después, Biden volvió a mencionar la película durante su primer discurso como presidente electo. “Ahora, juntos, con las alas del águila”, dijo Biden a la multitud en Delaware, “nos embarcamos en el trabajo para el que Dios y la historia nos llamaron a hacer”. Esta línea, Isaías 40, refleja el clímax del sermón de Liddell en la película:

“Aquellos que sirven al señor… volarán con alas de águila”.

“La victoria a pesar de los obstáculos es una gran historia”, dice Stephen Fry, quien participó como extra en Cambridge cuando “era un inglés alto, desgarbado y con apariencia extraña.” “Participar en la contienda presidencial y romper la cinta”. 

El maratón de Biden a la Casa Blanca puede compararse con la historia de Liddell, quien venció varios obstáculos, muchos relacionados con su propio código moral, para ganar una medalla de oro en las Olimpiadas de 1924.

“Deja como mentirosos a los trumpianos que piensan que los buenos llegan al último”, dice Putman. “Puedes hacer bien las cosas y ganar”.

“Es vivir con los ideales deportivos de los Corintios”, dice Nicholas Farrell, quien interpretaba al amigable atleta Aubrey Montague. “Aguantar la carrera larga, no sólo las ganancias a corto plazo, que obviamente es lo que va a matar al mundo. Porque es una carrera puedes ver que los héroes que presentan esas cualidades llegan primero. Y los estadounidenses, en especial, aman a los ganadores”.

Es por esto que Carros de fuego tuvo éxito inmediato en EU, piensa Nigel Havers. “Como dijo David cuando recibió el Oscar: es una historia de hadas, y nos gusta que las historias de hadas se vuelvan realidad”.

La postura nada cínica de la película sobre la fe también resulta muy atractiva para los estadounidenses, incluido Biden. “Toma de lleno la religión”, dice Havers. “El drama empieza cuando un chico, Liddell, que interpreta Ian Charleson, no quiere correr en domingo”.

El personaje de Havers, Lord Andrew Lindsay, salva el día cuando ofrece cambiar su heat en los 400m que se realizaba en sábado con la carrera de 100 m de Liddell, que se niega a correr porque cae en el día del Señor.

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“Biden es un hombre muy devoto”, dice el director de la película, Hugh Hudson. “La película habla de desinterés y de autosacrificio. Estas son cualidades que valora”.

Fry comenta con precaución: “Biden tal vez admiraba la postura de Liddell de no correr en el día del Señor, pero eso parece poco probable porque Biden es católico, y Liddell era de una secta que para los católicos seguro era un engendro de Satanás”.

Hudson fue el director de la transmisión del partido político de Neil Kinnock en 1987 que todo el mundo dice le costó la presidencia a Biden ese año ya que tomó frases del discurso que aparecen en la película, sin darle crédito al líder de los laboristas, y luego abandonó la contienda.

La oponente de Kinnock, Margaret Thatcher, era fan de Carros de fuego, y también lo era su aliado político más cercano, Ronald Reagan. Puttman recuerda que Reagan “se volvió loco” de alegría cuando le presentó a su esposa Nancy al director de la película.

Puttnam disfrutó tanto la toma de posesión del miércoles que la vió dos veces, y Hudson dice que lo conmovió el espectáculo.

Para Farrell, en la ceremonia se reflejó “la frescura, la inocencia sin rodeos” de Carros de fuego.

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“Hay algo de encantador y cálido y positivo en la gente que se comporta con dignidad y con comprensión de la historia y reconocimiento de que el resto del mundo quiere que EU recupere de alguna forma su calidad moral”, dice. “Pudo haber sido un poco más breve pero cuando logras deshacerte de esta persona tan molesta, no hace daño tomarte tu tiempo para dar comienzo al nuevo régimen”.

Havers también estaba impresionado, especialmente por las banderas , “que se movían como miles de personas” y por la línea de Biden sobre gobernar a EU “con el poder de nuestro ejemplo”. Sobre esto dice: “¡Lo mejor de todo! Genial”.

También piensa que pudo haber sido más corto. “Creo que el discurso fue muy largo y yo lo habría ensayado un poco más. Le habría quitado un par de cosas”.

“Lo dijo de corazón y lo hizo muy bien tomando en cuenta que tartamudea, al igual que Ed Balls, otro político al que admiro mucho. Yo siempre creo que todo es muy largo: todas las películas, todas las obras. El cable se estira demasiado. Cuando se cae un poco es difícil levantarlo. Sólo creo que su discurso se cayó en diferentes momentos”.

“Los estadounidenses no pueden resistir hacer las cosas con tanto teatro”, dice Hudson. “Pero gracias a Dios no fue tan largo como los Oscares”.

El equipo de Carros de fuego habla sobre sus hombres favoritos en la Casa Blanca

David Puttman: Conocí a Jimmy Carter mucho tiempo después de que dejó la presidencia. Es un hombre encantador. Me comí un sandwich con Reagan en la Oficina Oval. Fue muy amable pero mentiría si dijera que era impresionante. Los Clinton me parecieron muy fríos y cuidados de sí mismos, pero cuando Bill habló después fue impresionante. No me sorprendió, siento decirlo, que Hillary perdiera la elección porque no había espontaneidad o empatía, aunque ahora que la veo con su hija no estoy seguro.

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Obama gana por mucho. Tiene todo: inteligente, sobrio, digno y totalmente bien parecido. Extrañamente no pudo realizar todo lo que quería durante su presidencia por haber sido el primer presidente de raza negra. Creo que ante todo, él y su esposa querían demostrar un “comportamiento impecable” para asegurar la posibilidad de un futuro candidato de color. Es por eso que reciben el crédito por hacer posible que Kamala Harris pudiera ser vicepresidente, y tal vez presidente algún día. Y creo que ese será su verdadero legado.

Nicholas Farrell: No soy fan de presidentes que aprueban operaciones abiertas o cubiertas en contra de los países latinoamericanos que tratan de abrirse camino en el mundo, lo que deja afuera a varios. Apenas descubrí que entre todos sus logros, Roosevelt fundó 5 parques nacionales y 51 reservas para aves. Eso me llega. Me cae bien Biden porque todavía no mete la pata.

Stephen Fry: Por personalidad, estilo y crianza creo que tal vez Teddy Roosevelt. Los dientes frontales, los lentes, sus frases: “Bully” y “Deeelighted”. Tenía sus fallas, pero ¿Quién no? Un hombre que cumplía los ideales de Kipling de llenar cada minuto con 60 segundos de carrera recorrida…

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Hugh Hudson: Me gusta mucho Eisenhower. Llegó en un momento en el que el mundo estaba en caos y necesitábamos un general, un militar. Era muy extraño y sabio.

Nigel Havers: Respetaba mucho a Obama y todavía lo hago. Estuve trabajando en EU durante su primer año como presidente y recuerdo que la gente sentía mucho afecto por él cuando ganó. La tuvo difícil y no pudo hacer lo que quería porque no controlaba el senado. Hizo todo lo que pudo por el servicio de salud. Yo pensaba que era culto, inteligente, considerado, bien intencionado y preocupado. Escribe muy bien también.