Influencers virtuales, ¿el futuro en Instagram?
Influencers virtuales. Foto: Especial.

Lili Miquela, de 19 años, tiene un pasado complejo. Un día se dio cuenta que su novio de la preparatoria, en realidad, era un actor contratado. Hace unos meses compartió esta y otras partes de su vida que la han llevado a tener crisis existenciales y que comparte en su cuenta de Instagram. Un día se preguntó: ¿Debo revisar mi memoria USB para saber más de mí?

En su bio de Instagram, con tres millones de seguidores, se describe como un “robot de 19 años que vive en Los Ángeles”. Lili Miquela es una pionera en el mundo como influencer virtual, sus publicaciones alcanzan más de 60 mil likes, y entre las marcas que han decidido colaborar con ella están MINI Cooper, Givenchy, Spotify y Samsung, entre otras.

Los vemos en Instagram, TikTok, Facebook, Twitter y en las campañas de publicidad de distintas marcas. Desde hace un par de años, los influencers virtuales son una realidad de la interacción en internet, y su influencia es tal que algunos de ellos han logrado colaborar con grandes compañías

Aunque no son personas reales, los influencers virtuales (un avatar creado de manera digital) buscan crear comunidad en redes sociales y muestran un estilo de vida como el de cualquiera, con intereses similares y formas afines de comunicarse. Y lo logran. 

El estilo de vida que difunde en redes sociales es muy similar al que muestran muchos influencers que son personas reales, y que, para algunos usuarios, pueden ser aspiracionales: en sus fotos la vemos tomando el sol en la playa mientras lee un libro, comiendo una hamburguesa con papas fritas en un restaurante, tomándose fotos en el espejo con su celular, o saliendo de viaje con sus amigos (algunos también son influencers virtuales), pero también aparece en imágenes con artistas como J Balvin y Rosalia. 

Incluso, pueden aparecer en alfombras rojas o pidiendo apoyo para impulsar movimientos como el de Black Lives Matter o en la marcha feminista del 8 de Marzo, con lo que logra empatizar con sus seguidores. 

A pesar de que fue creada por una computadora, la influencer virtual fue dotada de una personalidad que la ha llevado a tener ganancias estimadas de entre 5 mil 700 y 9 mil 500 dólares por cada foto patrocinada, según un artículo de la revista Tec Review, que cita a la calculadora de Influencer Marketing Hub.

Como Miquela, en el mundo ya hay muchos otros influencers virtuales que crecen en sus propias comunidades virtuales y generan altos números de engagement (el nivel de compromiso que tienen los usuarios con una marca) que permiten que grandes compañías decidan elegirlos para crear colaboraciones publicitarias

Sobre la cantidad de personas que logran identificarse con estos perfiles virtuales, los números hablan por sí solos: Blawko22 tiene 144 mil seguidores en Instagram; bermudaisbae tiene 274 mil; y knoxfrost alcanza los 665 mil seguidores, además de que su cuenta ya está verificada en la aplicación.

Mar.ia, una influencer virtual muy mexicana

Por ejemplo, Mar.ia es una influencer virtual autodenominada como la primera de este tipo en el país y quien presume en su perfil de Instagram haber sido “hecha en México”.

En sus fotos, Mar.ia comparte sus recorridos por la Ciudad de México, sus días de compra en mercados, regando sus plantas, comiendo un elote, viendo telenovelas o apoyando movimientos como el de la protección de los derechos LGBT+ y el feminismo. 

Fue creada el 5 de mayo de 2020 por Freelancer Studio. “Si iba a estar hecha por manos mexicanas, que se sintiera que de verdad es de México, que no se sintiera una influencer virtual ‘equis’, sino una con la que se pudieran identificar los mexicanos”, dice sobre la idea detrás de la influencer Luis Adrián Jiménez, uno de sus creadores.

A pesar de que aún no ha cumplido los dos años de haber lanzado su primera publicación en internet, esta influencer virtual mexicana ya tiene 100 mil seguidores en Instagram y ha trabajado con marcas como Knorr y Hellmann’s. 

“Lo que queríamos con Mar.ia es que no solo fuera la primera influencer virtual mexicana y que se quedara en eso, sino queríamos lograr pequeños cambios con ella y por eso le estamos metiendo todo el tema en sus posts de sustentabilidad, habla del cuidado del medio ambiente, de cómo hacer un cambio, de la comunidad LGBT+, etc”, cuenta su creador a La-Lista

“Nos importa que (las marcas con las que hace colaboración) tengan los mismos valores y maneras de comunicación. Vamos buscando marcas que transmitan el mismo mensaje a través de Mar.ia”, agrega.

Lo no real vende 

Detrás de Mar.ia hay un equipo de alrededor de 15 personas que deciden cómo se ve, qué publica, qué luchas promueve y con qué marcas trabaja

La estrategia planeada e implementada que existe detrás de cada publicación de la influencer virtual permite que distintas marcas tengan interés en trabajar con ella, ya que disminuyen los riesgos que podrían existir al compararlo con trabajar con un influencer que es una persona real. 

“Al final, una persona humana contesta luego luego, enojada, y no piensa en sus palabras y con Mar.ia hay varias personas detrás, se piensa un poco más en el contenido, lo que se debe contestar, y no es algo de impulso”, explica su creador. 

Ello también permite que se disminuya el nivel de hate que la influencer virtual recibe a través de las redes sociales, un aspecto atractivo para las marcas, indica.

En realidad, si se trata de una persona real o no, para las marcas puede resultar irrelevante, ya que en lo que se fijan para contratarlos es en el engagement que logran tener en sus cuentas y la visibilidad que pueden dar a sus productos, explica Carlos Mendiola, director asociado del Departamento de Medios y Cultura Digital del Tec de Monterrey Campus Santa Fe.

“Independientemente de si es una inteligencia o si es una persona, para una marca el aspecto clave va a ser que el engagement de este influencer sea real. (Como marca), más allá de con quién me estoy aliando, lo que me interesa es que el mensaje le llegue a quien yo quiero que le llegue (…) Una persona real, como un cantante, un deportista o un actor, puede tener una desventaja en que, como todo ser humano, a lo mejor puede tener una mala declaración y eso hace que dejes de confiar en él. Pero con una inteligencia creada, si tiene un algoritmo o un equipo detrás, probablemente vas a tener menos probabilidades de que eso suceda”, indica el experto.

Sobre las razones por las que una persona real puede llegar a empatizar con esta inteligencia virtual, Mendiola dice que “la identificación se da por un principio muy básico, que es la conexión. Porque hay algo que le estoy creyendo a esa inteligencia artificial, ya sea que tiene un sueño específico, tiene un pasado complicado, y yo estoy identificándome con él”. 

La tendencia de los influencers virtuales es tal que algunas marcas han optado por crear su propio avatar digital para afiliarlo con su compañía e interactuar a través de él en redes sociales. Como el de Kentucky Fried Chicken (KFC), que creó un influencer virtual basado en su creador, el Coronel Sanders, que busca llamar la atención de las generaciones jóvenes en redes sociales. 

Por qué los influencers virtuales no son perfectos

Al ser un avatar creado a través de una computadora y planeado y modificado por distintos seres humanos, detrás de los influencers virtuales hay un aspecto de ética al que se debe poner atención para no enviar a la audiencia mensajes erróneos de “perfección”. 

“Tenemos una responsabilidad de mostrar algo que sea empático. Entonces, en algún posteo se logra verla, por ejemplo, con estrías, porque también en el equipo las tenemos y somos imperfectos. Nunca hemos pensado que se vea perfecta. Si en algún momento se ha llegado a ver, es por error, pero no es para nada el objetivo”, dice Jiménez sobre Mar.ia. 

Sobre su futuro y el riesgo que pueden representar para los influencers reales, el creador digital considera que “se augura que llegue al mismo nivel o que en algún momento los influencers virtuales sean muchísimos más que los que son reales. Estamos viviendo el futuro y nos va a tocar vivirlo”. 

Pero Mendiola considera que los influencers reales y los virtuales juegan en canchas diferentes. “Creo que cada uno irá adquiriendo un lugar específico en términos de mercado”, indica.

Mientras tanto, los influencers virtuales ya llegan a representar un aspecto importante en cuanto a publicidad se refiere, y la tendencia va en aumento.