¿Antídotos contra los malos gobiernos?    Datos duros y votos
Orden de magnitud

Experta en políticas públicas. Tiene más de 25 años de experiencia en el sector público. Es la única persona en México que ha ocupado tres subsecretarías en tres distintas dependencias y fue la primer mujer en ocupar la subsecretaría de Hacienda y Crédito Público. Es profesora de la London School of Economics and Political Science, asesora de McLarty Associates y miembro asociado de Chatham House.

Twitter: @VRubioMarquez

¿Antídotos contra los malos gobiernos?    Datos duros y votos
Enfermeras del Hospital General de la SSA esperan para recibir la vacuna contra el covid en la ciudad de Saltillo. (Foto: Miguel Sierra/EFE)

El barón, físico y matemático británico William Thomson Kelvin decía a sus alumnos de filosofía natural en la Universidad de Glasgow a mediados del siglo XIX: “lo que no se define no se puede medir, lo que no se mide no se puede mejorar y lo que no se mejora se degrada siempre”.

El 2020 expuso la vulnerabilidad del ser humano de la era de la inteligencia artificial, de la robótica, de los drones, de los viajes a Marte, ante un minúsculo virus de 0.12 micras.

2 millones de personas han perdido la vida por su causa y jamás sabremos de otros tantos que también murieron por las complicaciones del Covid-19, pero que no fueron contabilizados como tales por la falta de recursos, el desconocimiento y la incapacidad de autoridades por un lado, y por el mero cálculo político por el otro.

Además de esconder cifras, menospreciarlas o dar datos “alternativos”, la manera favorita de descalificar al que piensa distinto es tachándolo de corrupto. No se requiere debatir ideas, ni proyectos, y menos, contrastar cifras o resultados. No nos confundamos.

La corrupción existió y sigue existiendo en nuestros países y debe ser prioridad desterrarla con la ley en la mano. Pero para eso deben estar las instancias de denuncia y de justicia. Para eso existe la verdad, las instituciones y el estado de derecho, acompañadas del rigor de la ciencia y de los datos.

América Latina tendrá 10 procesos electorales este año: 5 de medio término o locales y 5 generales -Chile tendrá ambas-. En dichos procesos se debatirá en gran parte el futuro de la región: la necesidad de hacer frente a los retos inminentes causados por la pandemia del Covid-19 y la consecuente crisis económica que implicará una caída de al menos 8% en el crecimiento, dejará los niveles de endeudamiento promedio en 60% del PIB y habrá generado 45 millones de nuevos pobres.

Latinoamérica ha concentrado el 30% de los casos y el 35% de los fallecimientos mundiales, cuando representamos tan solo 8% de la población del mundo, lo que deja de manifiesto cuatro elementos.

Primero, las vulnerabilidades existentes de sistemas de salud de mala calidad y sin cobertura básica. Segundo, el altísimo grado de informalidad que depende del trabajo diario presencial. Tercero, la brecha digital que entre otros dejó a un alto porcentaje de niñas y niños sin infraestructura ni acceso a Internet para continuar con sus estudios a distancia. Y cuarto, las enormes disparidades en la capacidad de la clase gobernante de America Latina para hacer frente de manera efectiva a los retos que impusieron las crisis sanitaria y económica como las pruebas, información con datos fidedignos y actualizados de manera permanente, infraestructura hospitalaria e insumos médicos, medidas de distanciamiento social, y los cierres y aperturas intermitentes y segmentados de la actividad económica, entre otros.

Se nos atravesaron las debilidades estructurales, la incapacidad y los proyectos políticos. Por ello es tan importante poner atención a los procesos electorales 2021.

Nos corresponde a la sociedad dejar de aceptar discursos grandilocuentes, populistas, llenos de lugares comunes y generalizaciones que a la primer provocación acusan la corrupción del pasado para desviar la atención.

El combate del cáncer de la corrupción debe atenderse de manera prioritaria y frontal, pero debe dejar de ser el recurso preferido del escapista que pretende librarse de la responsabilidad del buen gobierno y la verdadera rendición de cuentas.

Dentro de las propuestas de plataformas electorales debemos exigir -y también evidenciar- datos duros, hechos y contrastes fundamentados que nos permitan trascender el peligroso pantano de la postverdad y el divisionismo.

Aquí estaremos, exponiendo la importancia del orden de magnitud.