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Xavier Tello
Diagnóstico Reservado

El Servicio Social en Medicina debe terminar

Xavier Tello

El servicio social en medicina debe desaparecer como lo conocemos y para ello se deben establecer alternativas. Para lograrlo, antes que nada, se deben desligar los planes de estudios universitarios, de las necesidades de cobertura de los servicios de salud.

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Marcha por el asesinato de una médica en Chiapas
centenares de médicos y personal sanitario protestaron este martes por el brutal feminicidio de Mariana Sánchez

Mariana Sánchez, estudiante, pasante de la carrera de medicina fue asesinada hace unos días en la plaza donde realizaba su servicio social en una clínica del municipio de Ocosingo, Chiapas. Su cuerpo fue encontrado el 28 de enero.

Según sus compañeros y familiares, Mariana había sido víctima de agresiones y acoso y había solicitado, vaya, implorado a las autoridades sanitarias y a su universidad que la cambiaron de adscripción. Una verdadera tragedia que ha revivido una gran inquietud entre estudiantes de la carrera de medicina en México: el servicio social debe ser abolido, por lo menos en su formato actual.  

Trágico como es, este feminicidio es el más reciente de una lista tan larga como a las siete décadas de este obsoleto requisito. Desde que el servicio social fue creado han existido historias de acoso, agresiones, linchamientos, secuestros o detenciones arbitrarias a los jóvenes pasantes que dan servicio a estas comunidades. Si bien, se desconoce (porque se desconoce) el número exacto de víctimas, un reportaje de investigación de El Universal en 2018 logró contabilizar 24 homicidios en tan sólo siete años: 3.5 médicos pasantes asesinados cada año.

Hace cuatro años escribí un artículo donde describía las carencias, abusos, humillaciones, riesgos y peligros a los que eran sometidos los médicos pasantes

En ese apunte explico los orígenes, hace 70 años, del servicio social y su evolución hasta convertirse en la fuente principal de recursos humanos para la cobertura de las unidades de primer contacto en medicina comunitaria.

Para dejarlo completamente claro: los gobiernos de los estados no gastarán en contratar a miles de médicos titulados para atender las clínicas periféricas, rurales, de la sierra o de la selva; y los sindicatos de los servicios de salud no permitirían qué médicos formalmente contratados, trabajaran con carencias o inseguridad. Ésas plazas son cubiertas con estudiantes de sexto año de la carrera.

El diccionario de la Real Academia Española define esclavitud como “Sujeción excesiva por la cual se ve sometida una persona […] a un trabajo u obligación”. No puedo encontrar una mejor definición para el servicio social en medicina: un ser humano que es obligado a trabajar y vivir en condiciones adversas, con horarios extendidos, instalaciones mínimas y carencias básicas; y en un ambiente inseguro en el que su vida puede peligrar. Todo por una remuneración miserable. Si se niega, las autoridades sanitarias no le darán la liberación que la ley hace obligatoria para que su universidad pueda otorgarle su título universitario.

Esto debe terminar.

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El argumento absurdo de qué el servicio social es un año formativo en el cual los alumnos se “acercan a la comunidad” y aprenden las bases de la “medicina comunitaria” es completamente indefendible. Hace más de seis décadas, con el advenimiento de políticas socializantes era posiblemente una excelente historia de venta. La medicina ha cambiado y los estudiantes necesitan hacerse de más recursos y más práctica supervisada ya que los conocimientos técnicos y científicos se han incrementado exponencialmente en tan sólo los pasados 30 años.

No existe una razón para obligar a vivir un año en una población lejana, dando consulta todos los días a un muchacho que quiere hacer un posgrado en investigación o tenerle practicando la vigilancia y control del embarazo, con la consecuente atención de múltiples partos, a un estudiante que buscará especializarse en neurología o terapia intensiva. De hecho, muchas universidades en el mundo están cambiando ya sus programas educativos, para que, desde los primeros años, los estudiantes vayan dirigiendo su currículum hacia el área médica en la que querrán desempeñarse. Al final de la carrera, existen cuatro o cinco estirpes distintas de médicos, preparados para diferentes tipos de práctica médica o especialización.

México es, por cierto, el único país del mundo que obliga a sus estudiantes a entregar un año completo de sus vidas trabajando de manera forzosa, sin equipo y en una locación peligrosa.

El segundo argumento en defensa del servicio social, es el que habla de la “retribución” que el estudiante debe darle a la nación, a cambio de haber obtenido una educación. Si esto fuera así, las múltiples escuelas privadas de medicina, deberían estar exentas de este requisito; sin embargo los gobiernos estatales no perderán estos recursos, ya que como lo comenté, necesitan personal para atender sus clínicas.

El servicio social en medicina debe desaparecer como lo conocemos y para ello se deben establecer alternativas. Para lograrlo, antes que nada, se deben desligar los planes de estudios universitarios, de las necesidades de cobertura de los servicios de salud. En pocas palabras, los servicios de salud estatales deben cubrir sus plazas con médicos titulados y los estudiantes deben dedicarse a estudiar.

Con esto en mente, el sexto año de la carrera, debería ser enfocado en la actividad que el estudiante deseara, y aquí hago las siguientes propuestas:

1.- Un año adicional de internado de pregrado hospitalario. Para la mayor parte de los médicos de México el internado es el único año en el que se encuentran aprendiendo medicina de forma directa con pacientes y bajo la supervisión de profesores y diferentes especialistas. Para muchos estudiantes, un año adicional valdría oro, sobre todo como preparación para el ENARM si lo que buscan es realizar una especialidad médica.

2.- 12 meses de pasantía en un laboratorio de investigación. Se ha hablado hasta el cansancio de la necesidad de desarrollar investigadores en ciencias básicas en México y, hay que decirlo, la carrera de medicina en México se encuentra muy limitada en su entrenamiento en disciplinas propias de laboratorio. Este año sería ideal para quienes buscan desarrollarse en las áreas de genética molecular, farmacología, neurofisiología, etc.

3.- Un año de prácticas supervisadas en unidades de medicina familiar formales. Si el alumno busca especializarse en medicina familiar o continuar como un médico general, el aprendizaje debería llevarse a cabo en consultorios de primer nivel, de la mano de médicos y profesores acreditados.

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4.- Desarrollo académico en las nuevas áreas de difusión del conocimiento en salud: redacción médica, desarrollo de materiales educativos, programas de entrenamiento para la industria farmacéutica y de biotecnología, administración de la salud, etc.

Cualquiera de estas alternativas sería mucho más provechosa para el desarrollo del estudiante, que la otrora “formativa” práctica de la medicina en comunidades alejadas, en donde su vida y su prestigio corren peligro.

Llevar a cabo este cambio no será una tarea fácil y requerirá de una enorme voluntad política. Paradójicamente, los cambios más importantes que involucran la Constitución y la ley General de Salud, pudieran ser los más sencillos. Solamente se requiere querer hacerlo. La mayor resistencia supongo que la encontraremos, precisamente, en los servicios de salud, los cuales no permitirán a las universidades salirse tan fácilmente del trato. Los gobiernos de los estados pueden presionar a las universidades, negándoles el acceso de sus estudiantes a sus hospitales o unidades de salud o limitándoles los recursos presupuestales.

Es por ello que se requiere un análisis profundo sobre el problema, qué deje ver las carencias y riesgos del servicio social en su formato actual. Y es en este sentido donde existe un peligro, el de pensar que todo se resuelve incrementando los beneficios a los estudiantes, haciendo adecuaciones arquitectónicas o proveyendo de mayores recursos. Pensar así es perder el foco.

El servicio social de los médicos no es sólo malo por estas deficiencias, como se ha constatado, representa ya un peligro potencial para la seguridad y las vidas de los muchachos.

No podemos permitir que nuestros jóvenes sigan muriendo solo por obtener la liberación de su carta de pasante.

El autor es Médico Cirujano y Analista en Políticas de Salud.

@StratCons

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