Salamanca: el ejemplo de la regresión energética
Corto Circuito

Víctor es doctor en ciencias, es un liberal apasionado del sector energético y de la lucha contra el cambio climático, es vocero de la Plataforma México Clima y Energía y socio de la consultoría especializada Perceptia21 Energía. Twitter: @vicfc7

Salamanca: el ejemplo de la regresión energética
Foto: Lopezobrador.org.mx

Salamanca es sede de una de las refinerías de Pemex, la Ing. Antonio M. Amor, fundada en 1950 y de la termoeléctrica que opera desde 1971. Desde el año 2000 se modificó esta generadora para permitirle usar no sólo combustóleo sino también gas, con lo que se tienen tres ventajas: se disminuyen el costo de combustible, el costo operativo y la contaminación. En 2018 se realizaron obras de modernización que incrementaron su capacidad máxima hasta 1,023 megawatts.

La operación dual, gas y combustóleo ahora es una desventaja porque existe la promesa presidencial de incrementar la refinación nacional, lo que lleva a la condición sine-qua-non de darle salida al combustóleo. Usar gas se vuelve incompatible con el objetivo del presidente.

Hay que decir que casi todas las acciones de este gobierno en materia eléctrica parecen apuntar a obligar a las termoeléctricas de Comisión Federal de Electricidad que son vecinas de las refinerías de Petróleos Mexicanos a consumir combustóleo. Desde el acuerdo del Centro Nacional de Energía y  la Política de Confiabilidad de SENER, hasta la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica se busca darle la salida del combustóleo residual de la refinación, por eso el mote de Ley Combustóleo.

Ahora, el uso de combustóleo es una razón ideológica, aunque económica y ambientalmente es una decisión propia del siglo pasado.

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Garantizar el despacho de unidades de generación con base en este combustible tiene efectos económicos, pero también ambientales y, lamentablemente, el ejemplo de estas afectaciones es Salamanca.

La falta de capacidades logísticas para darle salida al incremento de combustóleo producto de más refinación hace que opten por quemarlo en las termoeléctricas de CFE, principalmente en las plantas que se encuentran al lado de las refinerías.

¿Que la ley no permite generar así porque es caro? Pues si, pero ¿qué importa? Se puede modificar la ley. Pero no nos equivoquemos, el daño iría mucho más allá de encarecer el recibo: el daño sería sobre las comunidades aledañas por la contaminación o ¿debemos llamarle fumigación?

Las emisiones del azufre contenido en el combustóleo causan irritación en vías respiratorias altas, generando inflamación en los pulmones. Si esto lo juntamos con la probabilidad de inflamación causada por Covid-19, podemos decir que CFE/Pemex están afectando de forma importante la salud de los guanajuatenses.

No siempre fue así. La calidad del aire mejoró sustancialmente a partir de 2000, cuando la termoeléctrica fue modificada para pasar de combustóleo a un sistema dual de combustóleo-gas.

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Pero desde febrero del presente año, el monitoreo de calidad del aire del gobierno estatal de Guanajuato ha detectado que el nivel de óxido de azufre (SOx) ha superado el limite máximo permitido por la norma 022 de la SSA (75 partes por billón)  por lo menos 17 veces. En ocasiones se ha llegado hasta las 460 partes por billón, que es más de 6 veces lo máximo que permite la norma.

Llama la atención que estos incrementos ocurran desde desde febrero, momento en que la falta de gas por la tormenta invernal en Texas llevara a CFE a usar otro tipo de combustibles. En ese sentido y ante la urgencia de usar el combustoleo producto de una refinación nacional mayor, como es la intención presidencial, ciudades como Salamanca, Tula, Cadereyta, Madero y sus vecinas Ciudad de México, Monterrey y la cercanas a Salamanca-Irapuato serían los grandes pagadores (con su salud de por medio) de la política energética presidencial.

Salamanca será el primer ejemplo de las consecuencias de la regresión energética, pero ¿Que más da? Porque el objetivo de este gobierno en materia energética es la soberanía energética, producir más gasolina. De la salud ni la Secretaría de Salud se encarga, mucho menos la Secretaría de Energía.