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Corto circuito

¿Qué hacer con Pemex?

Abril Moreno

A Pemex le urge un cambio de modelo de negocio, un gobierno corporativo eficiente y modificaciones a su régimen fiscal; así como la reanudación de las rondas petroleras y las asociaciones en exploración y producción.

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Pemex ha sido apoyada en el sexenio de AMLO con recursos y reformas. Foto: Roberto Arcide / Unsplash.

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Sustentar la política energética en una ideología, la ostentación del poder y el control político, en lugar de la rentabilidad y el bienestar de los mexicanos a través de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), es un grave error.

La falta de un compromiso por el medio ambiente y el futuro de las generaciones; es decir, negar la oportunidad de la transición energética a México, es otro grave error.

La reforma a la Ley de Hidrocarburos si bien está suscrita bajo un contexto esencial para México: el combate a la corrupción, al robo de hidrocarburos, al huachicoleo fiscal y al desabasto, en el fondo es una reforma que tiene como base una política sectaria, totalitaria que denosta a todo tipo de empresarios, incluso a los que han cumplido con la ley. Todo con el objetivo de tratar de devolver a Pemex su rol como monopolio estatal y sacar de la jugada a las empresas que crean empleos y riqueza al país, por lo que es otro grave error.

La falta de una visión estratégica para Pemex y tratar de cumplir un sueño utópico del presidente que busca volver a convertir a Pemex en la palanca de desarrollo es peor que un grave error, es una catástrofe que sangra día a día los mexicanos. Fuera de los trabajadores de esta empresa, el pueblo no percibe un beneficio directo en sus bolsillos y sí varios perjuicios a nuestra economía, al medio ambiente, a nuestra salud y a nuestra economía.

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Analicemos brevemente las finanzas de la petrolera y del gobierno federal. Pemex presenta una deuda de 2.25 billones de pesos más un pasivo laboral por pago de pensiones de sus trabajadores de cerca de 1.3 billones de pesos, en total, 3.55 billones de pesos, lo que representa más de 16 veces el presupuesto 2021 de la Ciudad de México. ¡Ahí nomás!

Y si hablamos de las acciones que ha llevado a cabo el gobierno para “ayudar a Pemex”, en detrimento de las finanzas del Estado, pues veremos cómo la petrolera no es ninguna palanca de desarrollo. El gobierno de la 4T entregó a la empresa en el 2020, 95.6 mil millones de pesos para “fortalecer su posición financiera”,  también decretó el presidente la reducción de la carga fiscal hasta por 73,000 millones de pesos, así como una reducción de cuatro puntos porcentuales del Derecho por la Utilidad Compartida (DUC) que es el impuesto que pagan las empresas por el volumen de hidrocarburos que extraen y comercializan y que ahora bajará de 58 a 54%, es decir, que el gobierno federal dejará de recaudar cerca de 83,000 millones de pesos por este concepto y que es dinero de los mexicanos.

Y si seguimos con los números, podemos hablar también de sus resultados de diciembre del 2020, en la peor crisis de su historia, con una pérdida de 480,966 millones de pesos, en términos anuales, la pérdida neta superó en 38% a la del año 2019; y aunque digan que en el primer trimestre tuvo uno recuperación versus el 2020 (año catastrófico para Pemex por pérdidas en términos cambiarios), lo honesto sería compararlo con el 2019 y veremos que simplemente regresó a la pérdida normal que tenían, previo Covid, e incluso la incremento por 2,000 millones de pesos. Y si le sumamos ahora el incremento en el costo de Dos Bocas en un 11% a los estimado, pues con todos estos números, más que abrumarlos, lo que quiero mostrar es que bajo las condiciones actuales de Pemex no hay dinero que alcance y continúa siendo un barril sin fondo que deteriora las finanzas públicas del gobierno e impacta en la economía personal de los mexicanos.

Y bueno, ya ni hablemos de sus metas de producción de hidrocarburos y de procesamiento de petrolíferos, que de eso ya hablaremos en otra ocasión, solo puedo comentar que llegar a sus 2 millones de barriles diarios de crudo equivalente o a 1 millón 565,000 barriles de petróleo crudo en las refinerías del país para el 2024, es un reto casi inalcanzable, si Pemex lo quiere seguir haciendo de manera unitaria. 

¿Qué hacer con Pemex? Pues aquí les esbozo algunas ideas para mejorar las finanzas y la operación de la petrolera, por parte de algunos amigos y especialistas en la materia:

El Dr. Fluvio Ruíz, exconsejero independiente de Pemex, ha sugerido modificar la arquitectura institucional de la petrolera dotando a Pemex de una auténtica autonomía presupuestal y de gestión, al mismo tiempo que “reorganice su gobierno corporativo para mejorar la transparencia, rendición de cuentas y combate a la corrupción; separando su contabilidad de las cuentas públicas y recibiendo un mandato de seguridad energética, responsabilidad social y creación de valor. Así como llevar a cabo una reforma fiscal integral, progresiva y redistributiva…”.

El economista, analista y columnista Macario Schettino señaló en el programa de Corto Circuito que existen varios campos que funcionan muy bien, pero que refinación no tiene sentido. “Hay que quitarle lo de transformación a Pemex y solo dejarlo con Exploración y Producción, porque su objetivo debe ser crear valor económico (…). Producir todo lo que se va a consumir, no tiene sentido en una economía global, solo la tuvo en la década de los 30, bajo regímenes totalitarios”. También comentó que Pemex tendría una buena oportunidad en energía eólica marina, es decir, como muchas otras petroleras, sería conveniente que emprendiera el camino a la transición energética.

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El periodista y director de Energía a Debate, David Shields, ha expresado que él ve la solución en algún tipo de bursatilización y asociaciones en todas las líneas de negocio, como sucedió con los farmouts.

Como conclusión, considero que a Pemex le urge un cambio de modelo de negocio, un gobierno corporativo eficiente y modificaciones a su régimen fiscal; así como la reanudación de las rondas petroleras y las asociaciones en exploración y producción. El gobierno federal debe de concentrarse en la rentabilidad y creación de valor económico de la empresa, porque México ya no debe permitir que se siga inyectando dinero del Estado hasta “rescatarla”, si es que esto es posible, y dejar que se siga impactando la hacienda pública, ya que estos recursos podrían usarse en salud (más vacunas) o en una mejor educación para nuestros hijos. ¿Hasta cuándo tendremos que seguir nosotros sirviendo a Pemex o qué tenemos que hacer con esta Empresa “Productiva” del Estado (EPE) para que nos sirva a los mexicanos? ¿Qué opinan?

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