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Política consciente

El poder de elegir

Ana Patricia Arteaga

Siempre, en todo momento, los seres humanos podemos elegir y crear. Y estas capacidades son diferenciadoras de la experiencia humana.

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Foto de Andrea Piacquadio en Pexels.

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Los seres humanos contamos con la grandiosa y determinante capacidad de elegir, de hecho, lo hacemos de manera automática. Es parte de nuestra naturaleza y de acuerdo con diversos estudios, se ha comprobado que el cerebro toma decisiones en siete segundos. Todo en nuestra vida está determinado por el tipo de elecciones que hacemos, y a su vez, estas elecciones van a determinar una parte importante del rumbo de nuestras vidas.

Sin a veces darnos cuenta, elegimos nuestra ropa, nuestros alimentos, nuestras rutinas, nuestros pensamientos, a nuestra pareja y a las personas con las que nos vinculamos. Algunas elecciones son más trascendentes que otras, pero todas cuentan. De ahí la importancia de hacer consciente el acto de elegir, empezando con nuestros pensamientos, que se traducen en nuestro poder de manifestación y, por ende, en lo que elegimos vivir.

Elegir es el instante decisivo que impacta la trascendencia de tu vida y determina tu desarrollo y bienestar. Disfrutar de una vida congruente y en armonía implica tomar decisiones por las razones correctas, por las motivaciones propias, por eso que te vibra, eso que te late y enciende emociones positivas en ti. Y esto solo es posible cuando se es honesto consigo mismo, cuando se deja de lado la opinión de los demás.

Las experiencias están determinadas por el tipo de elecciones que realizamos y estas opciones nos permiten tomar posturas en la vida y por tanto, manifestar vivencias hoy, en el presente, para un mejor futuro. Todo el tiempo vivimos eligiendo, en ocasiones sin la consciencia plena de esta poderosa acción. Elegimos nuestra ropa, nuestros alimentos, nuestras rutinas, nuestros pensamientos, nuestra pareja y a las personas con las que nos vinculamos. El momento de decidir es el acto de ejercer una poderosa opción, de manifestarnos.

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Para elegir basta un instante, uno decisivo. Y la suma de esos instantes impacta la trascendencia de nuestra vida y de nuestro bienestar. Por ello, para llevar una vida congruente resulta imprescindible tomar decisiones por las razones correctas, por las motivaciones justas, siendo honesto contigo mismo.

Sin embargo, cuántas veces hemos dicho frases como: “amo mi vida pero no tanto”, “me siento bien, pero no perfecto”, “estoy bien, pero no satisfecho”, “me siento tranquilo, pero infeliz”. Incluso, todos alguna vez hemos tomado una elección pensando que era lo mejor, para luego darnos cuenta que no fue así, sin saber cómo cambiarla.

Te invito a que reflexiones si este tipo de pensamiento refleja la realidad que estás dispuesto a vivir en adelante, o si tal vez, se trata de un reflejo de la llamada zona de confort, aquella que no te permite evolucionar ni abrirte a nuevas posibilidades, esa que con frecuencia se acompaña de pretextos y se resiste al cambio.

Me he dado cuenta que los seres humanos experimentamos miedo al hacer una elección consciente de manera distinta a lo que otros esperan de nosotros, pues ser responsables de nuestras propias decisiones y asumir las consecuencias, buenas o malas, nos paraliza. Imaginamos escenarios catastróficos que casi nunca se acercaran a la realidad. Es así que muchas veces nos dejamos influenciar, nos acobardamos y terminamos escuchando al ego, esa vocecita que nos ordena ‘mejor quédate así y confórmate con lo que tienes’.

Te invito a detenerte, a observarte y a analizar tus pensamientos. Te reto a optar por nuevas posibilidades, a analizar y a elegir diferente; los cambios solo suceden cuando hacemos algo distinto. Al movernos de nuestra zona de confort, es posible alcanzar la vida que siempre hemos soñado. Tú mismo crearás tu realidad y esta impactará a la sociedad. Elige hacerte cargo de tu nuevo camino, de tu entorno, de tu colonia, de tu alcaldía, de tu estado y por tanto, de tu interconexión con México.

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Nuestra vida, personal y colectiva, no es más que la consecuencia de nuestras elecciones. Tomemos nuestro poder para manifestar el mayor bien que anhelamos vivir.

Un mundo mejor es el resultado de personas conscientes que vibran alto y son congruentes para alcanzar un bien común.

No se puede obtener un mundo mejor vibrando desde el enojo, el reclamo y el victimismo.

No se puede obtener un mundo mejor si se alienta a quien odia, miente y divide.

Elige consciente. Elige ser el cambio

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