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Política consciente

Elijamos ser el cambio que vemos en el mundo

Ana Patricia Arteaga

Si queremos un México que merezca buenos gobiernos, tenemos que empezar por creernos merecedores de abundancia a nivel nacional, así como de una vida abundante en lo individual.

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bandera méxico
Foto: Pixabay

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El mundo se ha transformando, la pandemia nos orilló a reinventarnos y a fluir con el cambio. 

Nos enseñó que para vivir bien y de manera congruente debemos asumir la responsabilidad de nuestras elecciones, tanto a nivel personal como a nivel colectivo, ya que nuestras acciones impactarán a otros y, finalmente, a todos. 

Nos invitó a analizar mejor nuestras motivaciones y nuestro sistema de creencias, ya que muchas ni siquiera son conscientes. Y al ser ‘verdades negativas’ limitan el desarrollo, la felicidad, el éxito y la salud a través de creencias del tipo ‘no puedo’, ‘no soy aceptado’, ‘no sé quién soy’, ‘no me gusta quien soy’ y ‘no merezco’.

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Estas creencias se van gestando en el inconsciente desde la niñez y la adolescencia. Las creamos nosotros mismos a partir de lo que vemos y escuchamos de manera repetida, hasta adoptarlas como reales. A lo largo de nuestra vida las vamos autorreforzando. Y lo malo es que la trascendencia de una verdad inconsciente determinará en gran medida el desarrollo de cualquier persona, y también tendrá un impacto a nivel colectivo e, incluso, a nivel nacional.

Algunos ejemplos. La verdad negativa inconsciente del ‘no merecimiento’ proviene del complejo de inferioridad: si creo que soy menos que los demás, considero que merezco menos que ellos. Por su lado, la culpa hace su parte: si hice algo malo, merezco cosas malas. Y no menos importante, la victimización, cuya verdad nos lleva a un estado de queja permanente, debido a daños reales, ficticios o exagerados.

Históricamente, en México hemos elegido vivir bajo la creencia inconsciente del ‘no merecimiento’. No merecemos buenos gobernantes. Ningún político es bueno. No es posible vivir con seguridad. Somos muy limitados. Por eso, como población hacemos de todo para reforzar este tipo de creencias como verdaderas, decretando de manera colectiva lo que nuestro inconsciente cree, para que la verdad negativa se autovalide y se refuerce. ¡Pero no todas esas creencias son verdaderas! ¡Sí merecemos! Merecemos mucho más de lo bueno. Merecemos lo mejor. Y tenemos que creerlo. 

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Llegó el momento de hacer consciente lo inconsciente, de elegir hacernos responsables de nuestras programaciones, de nuestras creencias y de las percepciones limitantes que tenemos como personas, como sociedad y como nación. Es el momento de destruir esos decretos negativos, de pasar de la supervivencia al merecimiento, de hacer a un lado la victimización. Es momento de que los mexicanos nos sintamos merecedores de bienestar, de abundancia y de salud. Es momento de observar, revalorizar y dejar que nuestra valía y orgullo como mexicanos fluya entre nosotros. Es tiempo de sentirnos chingones, seguros, fuertes y ganadores.

Dejemos a un lado la queja y ampliemos nuestra limitada percepción de las cosas. ¿Te caíste? Uf, qué mal pero, ¿qué esperas para levantarte? ¿Qué estás haciendo para impedir que eso que no te gusta deje de pasar? Es más fácil permanecer sentado, esperando a que te recojan, haciendo responsables a los demás. ¡MUÉVETE! Siempre hay opciones. Siempre hay millones de posibilidades. 

La gente que elige vivir como víctima y quejándose atrae más victimarios y más sufrimiento. Quienes viven en el caos, atraen más caos, porque ¡eso es lo que eligen vivir! En cambio, quienes eligen sentirse merecedores de cosas buenas, ¡las reciben!, y viven en abundancia; sin duda, son más felices. 

¿Tú qué estás eligiendo?

Para que las creencias limitadoras sean eliminadas del inconsciente colectivo nacional, debemos reconocer que merecemos abundancia interna y externa. Cada uno en lo individual, porque cada uno es merecedor de abundancia y cosas positivas en su vida, en su familia y en nuestro país. 

Pasemos del conformismo inconsciente, al merecimiento consciente de bienestar, que implica la elección de mejores gobernantes. Si queremos un México que merezca buenos gobiernos, tenemos que empezar por creernos merecedores de abundancia a nivel nacional, así como de una vida abundante en lo individual. 

México es un país con pobreza en gobernantes, pero con mucha riqueza, aunque mal distribuida.

¿Quieres mejores resultados? Empieza por establecer cuáles son tus objetivos como ciudadano, como sociedad y como país. Porque para medir resultados hay que tener objetivos claros, saber hacia dónde queremos llegar y contar con un plan. Pero antes, empieza por creer que sí lo mereces. Elige merecer. 

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