Inédita remoción del presidente del TEPJF, golpe de timón contra la 4T
Libertad bajo palabra

Periodista y Abogado con más de 33 años de trayectoria profesional. Reportero, comentarista y consultor experto en temas jurídicos. Premio Nacional de Periodismo José Pagés Llergo 2011. Especialista en el Poder Judicial de la Federación y analista político. Twitter @jenroma27

Inédita remoción del presidente del TEPJF, golpe de timón contra la 4T
Foto: Twitter / @ReyesRdzM

Nunca en la historia del Poder Judicial de la Federación se había visto un legítimo acto de dignidad como el que hemos presenciado en las últimas horas de este miércoles 4 de agosto.

Felipe De la Mata, magistrado de la Sala Superior, sometió a consideración de sus colegas, en sesión pública transmitida en vivo por el canal de televisión de la Suprema Corte de Justicia, una propuesta adicional a la orden del día, un punto relativo al análisis del desempeño de la presidencia de este órgano crucial para nuestra democracia

La prepotencia incontrolable de José Luis Vargas, hasta ese momento presidente de la Sala Superior, se manifestó una vez más para cuestionar el punto respaldado por cinco de sus compañeros de pleno e, incluso, suspender arbitrariamente la sesión en la que se le cuestionaba públicamente un comportamiento irregular y sesgado en decisiones esenciales correspondientes a su investidura. Vargas ha sido objeto de señalamientos que ponen en duda su probidad, tan es así que se le conoce en redes sociales como #MagistradoBilletes. 

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Antes de la suspensión, Vargas trató de establecer que sus pares no tenían facultades para cuestionar su labor, dado que es un asunto de características administrativas y no jurisdiccionales, acusó un “golpe de Estado” y anticipó que no renunciaría a la presidencia de la Sala Superior. La sesión fue interrumpida y cinco de los siete integrantes del pleno emitieron un documento en el que le dieron ultimátum a Vargas para que reanudara en no más de 15 minutos. Ante la respuesta negativa, la sesión reinició sin que fuera transmitida en vivo por el canal de televisión de la Corte, sin embargo otros medios de comunicación lo hicieron para ver lo inimaginable.

José Luis Vargas Valdez fue removido y por votación mayoritaria fue electo como nuevo presidente del Tribunal Electoral el magistrado Reyes Rodríguez Mondragón; con los votos de Felipe Fuentes Barrera, Indalfer Infante, Janine Otálora y Felipe de Mata Pizaña. Así se consumó un acto inédito en la historia de ese órgano jurisdiccional.     

El silencio en las redes sociales de la institución revela que existen forcejeos por el control de las áreas sustantivas bajo el dominio del expresidente, quien desconoce su remoción solo con el apoyo de la magistrada Mónica Soto. Hasta la publicación de esta columna, tampoco se conocieron reacciones en las redes sociales del ministro Arturo Zaldívar, presidente de la Suprema Corte.  

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Vargas ha sido objeto de recriminaciones internas por su defensa pública hacia los intereses de Morena y el presidente Andrés Manuel López Obrador. Sus proyectos y votos han sido polémicos en temas de alto voltaje como la propuesta de anulación de las elección para gobernador en Puebla en la derrota de Miguel Barbosa contra Martha Erika Alonso.

El ahora expresidente del tribunal electoral hizo todo lo que estaba a su alcance y usó su posición para defender la candidatura de Félix Salgado Macedonio en Guerrero. También operó para negar el registro como partido político a México Libre, de Felipe Calderón y Margarita Zavala, sin embargo respaldó la legitimidad de los partidos satélites de Morena que participaron en la pasada elección.  

Fue notoria la campaña que Vargas emprendió contra la magistrada Janine Otálora, para generar una crisis que culminó con su renuncia. Reza la sabiduría popular que el que a hierro mata, a hierro muere y esa sentencia se cumplió hoy en un tribunal que da la batalla para preservar su objetividad e independencia en una época en que los intereses del régimen dictan la pauta en la agenda nacional.

No olvidar la trascendencia de la Sala Superior, que puede revertir decisiones del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) y calificar la elección presidencial para entregar constancia de mayoría a quien suceda a Andrés Manuel López Obrador dentro de tres años.  Lo que viene es predecible, el enfado de la 4T, Morena y sus voceros ante un acto que rompe con sus controles en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.