La rabia y el perdón
Regresando al amor

Psicoterapeuta familiar sistémica, escritora, meditadora y activista por la equidad de genero. Su práctica está encaminada al reconocimiento de la herida emocional infantil para el desarrollo integral del adulto consciente. Instagram @rominalcantar

La rabia y el perdón
Foto: Pixabay

Tal vez aprendiste a ser un niño o una niña “buena” y a reprimir la rabia simulando una actitud “simpática”, a pesar del malestar que te producía el sentir que no te comprendían. Y por tanto es también posible que en los tiempos actuales reprimas la rabia, porque en esos casos el enfadarse no es compatible con la imagen de una “buena persona”. Tengamos en cuenta que lo que no favorece al perdón verdadero es precisamente el tapar y negar, haciendo caso omiso de la rabia y del resentimiento.  

Reflexiona un momento sobre tu infancia y evoca una escena en las que expresaste tu rabia, ¿cómo se mostraban ante ello tus padres y maestros? ¿Te escuchaban? ¿O te decían: “no me molestes”, “los niños buenos no lloran”, “no me faltes al respeto”, “cállate, qué crees que van a pensar tus tíos?”

Aprendimos también que cada vez que cometíamos un “error” o una “travesura” venía un reprimenda, que incluía un castigo. Ese castigo podría ser dejar de tener un premio, un juguete, comida preferida, incluso aislamiento y también nos excluían del clan de pertenencia.  

Todo esto nos “recuerda” que cada vez que no somos “buenos” tendremos algún castigo, algo que nos va a doler y también sentiremos culpa y rabia. 

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La rabia es una intensa reacción emocional que surge cuando nos sentimos amenazados. Algo que puede identificarse abierta y directamente, o puede ocultarse y expresarse de un modo callado en forma de resentimiento crónico (esa sensación constante de agravio o de mala voluntad que persiste, aún cuando ya ha pasado la situación que provocó la rabia).  

En realidad la palabra ‘resentimiento’ viene de re-sentir, es decir, volver a sentir intensamente una y otra vez un dolor del pasado. Este resentimiento no solo tiene un efecto lamentable en nuestro bienestar emocional, sino que también repercute negativamente en nuestro bienestar físico.  

Haz una pausa y evoca de nuevo alguna ocasión en la que te hayas enfadado. Siéntela ahora… y asimismo indaga en lo hay bajo esa rabia. Identifica tus sentimientos y lo que hay realmente tras ellos: ¿acaso un sentimiento de tristeza? ¿inseguridad? ¿impotencia?

 Investiga y observa si utilizas la rabia o el rencor de alguna de las siguientes formas:

  • ¿Permaneces enfadado porque eso te da una sensación de poder?  
  • ¿Utilizas la rabia para controlar a los demás?  
  • ¿Usas la rabia para evitar comunicarte?  
  • ¿Usas la rabia para aferrarte a una relación?
  • ¿Te mantiene la rabia en papel de víctima?
  • ¿Usas la rabia para evitar tomar responsabilidad en tu vida? 
  • ¿Que ganancias obtienes al seguir en la rabia?  

Trabajado con la rabia  

El perdón es esencial para experimentarnos como personas íntegras. Pero para lograrlo, conviene no reprimir ni negar ninguna de nuestras partes. Nuestra totalidad incluye la capacidad de sentir amor y cariño, pero también de sentir rabia, resentimiento y vergüenza. Somos una totalidad y no podemos excluir nada.  

Para lograr el perdón convendrá que la persona abra las heridas y haga suyo ese dolor, proceda de nuevo a actualizarlo y permitirse sentir esa rabia o esa ira. 

Reconocer estos sentimientos es a veces la etapa más difícil del proceso del perdón. 

Es común que escondamos la rabia y lo saquemos en depresión, adicciones, miedo, ansiedad, aislamiento, agresividad, maltrato de uno mismo, incapacidad para actuar con eficacia en el mundo y para tener relaciones íntimas.  

¿Es hoy el día para dejar la rabia y el resentimiento atrás?