Confiar en las y los hijos es la verdadera medalla de oro
Lazos

Periodista egresada de la FES Acatlán, UNAM. Siempre aprendiz. Reportera, mamá de Natalia y columnista de Lazos, una publicación semanal que aborda temas sobre liderazgo femenino, maternidad feminista y crianza responsable. Twitter: @betty_corree

Confiar en las y los hijos es la verdadera medalla de oro
Foto: Yan Krukov/ Pexels

¿Qué tanto confiamos en nuestros hijos? ¿Somos conscientes de nuestras palabras cuando de motivación se trata? ¿Nos damos cuenta de lo que decimos cuando fracasan? ¿Será la confianza la verdadera medalla de oro?

Cuando tenemos hijas o hijos los conocemos como a nadie. Los vemos crecer y tropezarse; desarrollar habilidades y ver que en otras cosas no son tan buenos; celebramos sus logros, casi como propios, pero también sufrimos los fracasos; pero en ese camino de metas cumplidas y caminos inconclusos se refuerza y debilita la confianza.

También lee: Rodrigo Saldívar: ‘Las Matemáticas no son difíciles, se popularizó temerles’

Manuel Saldívar es papá de Rodrigo, de 11 años de edad, que se convirtió en el segundo niño a nivel primaria en ganar una medalla de oro en la Competencia Internacional de Matemáticas (IMC, por sus siglas en inglés).

En todos los concursos en los que ha participado, Rodrigo se ha mantenido invicto. Sin embargo, Manuel ha hablado con su hijo sobre el fracaso como una posibilidad. “Tienes que participar para que te pase, sabemos que existe esa posibilidad, hemos hablado y está consciente de eso”, dice Saldívar.

Pero, ¿cuál es el secreto para el triunfo de Rodrigo? La clave parece estar en la confianza.

No te pierdas: ¿Cómo navegar en el mar de la crianza? La respuesta está en la comunidad

Para Manuel, los papás y las mamás jugamos un papel importante para que nuestras hijas e hijos cumplan sueños, ganen medallas y lleguen a la meta.

“Tenemos que creer en ellos, no decirles que está difícil, un apoyo al 100%, hacerlos sentir que sí se puede y lo pueden hacer, no dudar de ellos”. 

Manuel Saldívar

Confiar en ellos para que ellos también hagan lo mismo, se sientan capaces pese a que el fracaso esté latente y que aunque tropiecen saber que no significa algo malo, sino un momento de aprendizaje que los hará más fuertes. 

“Posiblemente lleguen o no, pero darles seguridad de que sí se puede”, dice el papá.

No importa si tu hijo o hija es buena o no en lo que les gusta o si desean aprender cosas nuevas, tal como pasa en las olimpiadas de matemáticas, lo que más cuenta es el ingenio, la creatividad y la intuición. “Lo que vale más el proceso y no tanto el resultado”.