Los 280 golpes…
Archipiélago Reportera cultural egresada de la ENEP Aragón. Colaboradora en Canal Once desde 2001, así como de Horizonte 107.9, revista Mujeres/Publimetro, México.com, Ibero 90.9 y Cinegarage, entre otros. Durante este tiempo se ha dedicado a contar esas historias que encuentra a su andar. Twitter: @campechita
Los 280 golpes…
La escritora Brenda Lozano. Foto: EFE/Secretaria de Relaciones Exteriores

Un mar tranquilo

nunca hizo un

buen marinero

Un mar tranquilo nunca hizo un buen marineroTodo empezó el 7 de agosto con un escueto comunicado, el entonces director de diplomacia cultural del gobierno de México anunció la separación del cargo del entonces agregado cultural en la Embajada de México en España. La razón: “comportamientos poco dignos”. La determinación causó revuelo por considerarse falta de fundamentos.

Días antes de dicha acción, el todavía agregado cultural escribió en una de sus colaboraciones sobre la descalificación de leer “por placer”, respuesta a la declaración de Marx Arriaga, director general de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Dada su claridad y estima, Jorge F. Hernández atendió diversas entrevistas sobre el asunto que, por sí solo, había levantado más de una ceja, al considerarse un comentario poco afortunado en medio de una campaña de lectura.

Ante la intempestiva separación del cargo de Hernández, la comunidad cultural lanzó en 240 caracteres en Twitter y otras redes sociales su apoyo al escritor de La soledad del silencio y Noche de ronda. Aún con la bola caliente en el diamante, sin aclarar los dichos, Enrique Márquez, todavía director de diplomacia cultural, anunció a la también escritora Brenda Lozano como la nueva agregada cultural de la Embajada de México en España.

Hubo un par de notas y varias felicitaciones por el nombramiento de una mujer joven, con agenda vinculada a la cultura general y los derechos de las mujeres. Sin embargo, al pasar de las horas, las felicitaciones se vieron superadas por tuits de reclamo hacía publicaciones de Lozano en Twitter. Eran señalamientos hacia los memes y cuestionamientos en torno a la falta de una política contra la violencia de género, entre otros tuits que fueron la leña suficiente para que el fuego se convirtiera en hoguera, brasas que en gran medida replicó y replicó el mismo reclamo, aderezado con agresiones. Toda una maquinaria desbordada que poca cabida dio al diálogo.

Acto seguido, y después de haber provocado dicho incendio, el director de diplomacia cultural dimitió y ya en su carácter de ciudadano publicó una reflexión sobre los últimos acontecimientos, atizó otro señalamiento y recibió más de mil 300 comentarios, al tiempo que el hashtag #RenunciaBrendaLozano volvía a tomar fuerza.

El 20 de agosto en la conferencia matutina, el presidente Andrés Manuel López Obrador fue enfático al decir: “cómo alguien que no está de acuerdo con el proyecto de la Cuarta Transformación va a ser representante de México en ese país”… después dijo que propondría a Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores, que quien sea la agregada cultural en España sea una mujer indígena, una poeta del Istmo.

Eso fue suficiente para que la pólvora siguiera corriendo y los 280 golpes se mantuvieron, fue a las 20:00 horas cuando Brenda Lozano respondió en su columna de El País, Sobre mi nombramiento. En ella expuso los ataques violentos y misóginos de los que fue objeto, se dijo parte de una generación de feministas que busca cambiar la narrativa social y cultural en México. Como era de esperarse, la respuesta fue lumbre de comentarios cargados de una ira sorda, la descalificación, saña y notable desconocimiento de su trayectoria han sido la constante, un terreno fangoso en el que se vieron “por fin” mensajes de respaldo a la autora que en 2015 fue reconocida por el Consejo Británico como una de las escritoras menores de 40 años más importantes de México, entre sus obras se encuentran las novelas Todo nada, Brujas y Cómo piensan las piedras, también forma parte de la editorial Ugly Duckling Presse de Nueva York, fue organizadora del festival de literatura Lit & Luz, seleccionada de Bogotá39, feminista, activista y mujer de su tiempo, que –si me permiten decirlo– no merecía tanto ensañamiento, ese que nos aleja completamente del principio de humanidad.

Hoy, después de un oleaje embravecido, las aguas se tornan calmas, sin embargo el rescoldo se conserva, así que demos un respiro y hagamos un verdadero ejercicio de introspección ante la división social y el enfrascamiento visceral. No es ella, no son ellos, somos nosotros descarnados en esos 280 caracteres, hilos de conversación, posteos en Facebook y chats. Al final creo que en lo que todas y todos coincidieron/coincidimos es en querer a un representante cultural que cumpla con las credenciales en la materia para tomar las riendas de una oficina que ha labrado la tierra en España para difundir nuestras expresiones artísticas, tradiciones y cultura en la más amplia extensión de la palabra, eso en el fondo es lo más importante y, en ese sentido, tanto Jorge F. Hernández como Brenda Lozano tenían cartas más que suficientes para seguir al frente o entrar al relevo, pero el hubiera no existe.

Antes del punto final, decir que ya que se puso sobre la mesa el tema de postular a una mujer indígena y poeta, echen un ojo a los nombres que compartieron Yásnaya Elena Aguilar e Irma Pineda, dos mujeres que, por cierto, también se han dedicado a las letras y a la difusión cultural de sus comunidades y otras regiones, verán que la lista va más allá de dos o tres y si no es mucho pedir, ahora sí, démonos el tiempo de leerlas.