Lo anormal es lo de hoy
Economía Aspiracionista

Economista el 95% del tiempo. Egresado del ITAM. Ha trabajado en IMCO desde hace 15 años. Hizo una maestría en economía agrícola en Inglaterra, pero no recibió un título nobiliario. Ha sido consejero: HR Ratings, CFE, Laureate International Universities, México Unido contra la Delincuencia, Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE), y México Cómo Vamos. Antes de la pandemia hablaba en eventos y conferencias; hoy lo hace por Zoom.

Lo anormal es lo de hoy

Las economías avanzadas del mundo van en camino a la recuperación. Muchas en el mundo en desarrollo también se están recuperando. India, por ejemplo, ya llegó a los niveles de valor de producción (PIB) que tenía antes de la pandemia, según The Economist y Haver Analytics. México todavía está al 95% de su recuperación, de acuerdo con el mismo dato. Eso sí, hay inflación: la crisis obligó a los bancos centrales a crear liquidez y a los gobiernos a gastar. Sin embargo, siguen existiendo cuellos de botella en la producción de muchos bienes y servicios. Esa escasez, combinada con la liquidez, se convierte en inflación. Los banqueros centrales del mundo avanzado nos dicen que esta inflación es meramente temporal. Yo no estaría tan seguro, especialmente en el mundo en desarrollo. Nuestras expectativas inflacionarias históricamente han sido mayores que las de los países desarrollados. También, nuestra productividad y producción no pueden responder tan rápidamente después de una crisis. 

El mercado de trabajo en el mundo está en una situación paradójica. En Estados Unidos las empresas requieren trabajadores relativamente bien pagados, como supervisores y gerentes intermedios, derivado de los cambios de la fuerza laboral de las tiendas, oficinas y fábricas al trabajo por internet desde casa. Sin embargo, los salarios que se están ofreciendo, aunque atractivos, no compensan la subida de los precios. Es decir, el salario estadounidense perdió poder adquisitivo. En el caso mexicano, nos acercamos a los niveles de empleo prepandémicos, pero el mayor incremento en el empleo ha ocurrido en el sector informal

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Hace unos días, la firma de consultoría McKinsey publicó un análisis en donde asegura que la mayoría de los procesos de la venta de artículos al menudeo puede hacerse a través de internet. El trabajo de oficina, puede hacerse de igual manera. Quizá los trabajos más manuales, como la agricultura o la manufactura, no han sido tan exitosos en sus procesos de automatización, pero la disminución en los costos de tecnologías de información y comunicación y el advenimiento de tecnologías como la inteligencia artificial pueden hacer que la producción de casi cualquier cosa no requiera trabajadores

Ello implica replantear las fuentes de ingreso de las personas. El mercado de trabajo es el principal mecanismo mediante el cual las personas obtienen recursos de la actividad productiva para consumir, ahorrar, invertir y progresar. La crisis y la epidemia aceleraron estos cambios. Los países deben reaccionar: hay que encontrar la forma de dotar de estos nuevos elementos de capital a la mayoría de las personas, desgravar las actividades laborales, y rehumanizar la producción, sin que ello implique perdernos de los cambios tecnológicos. Son tiempos difíciles, pero interesantes, en donde lo anormal cada vez será mucho más normal.