El reto de la oposición
Libertad bajo palabra

Periodista y Abogado con más de 33 años de trayectoria profesional. Reportero, comentarista y consultor experto en temas jurídicos. Premio Nacional de Periodismo José Pagés Llergo 2011. Especialista en el Poder Judicial de la Federación y analista político. Twitter @jenroma27

El reto de la oposición
Los líderes del PRI, PAN y PRD. Foto: Especial

En las elecciones intermedias de hace 12 semanas, los electores reflejaron su intención de lograr una composición más equilibrada en San Lázaro, con el objetivo de mitigar el poder absoluto del Presidente de la República. Si bien, en las gubernaturas en juego Morena obtuvo triunfos que le permitirán gobernar a más del 46% de los mexicanos, algo así como 59 millones de personas en 17 entidades, entre ellas la capital, la principal fuerza política del país estará obligada a negociar con los partidos de oposición para obtener las dos terceras partes de los votos en la Cámara de Diputados ante el escenario de una reforma constitucional.  

Ese factor y la derrota sufrida en diversas alcaldías de la Ciudad de México fueron los reveses que prendieron las alertas para la segunda mitad del sexenio. Esto significa una gran oportunidad para los partidos de oposición en su rivalidad con la aplanadora que los pulverizó en 2018. El comportamiento de PAN, PRI y PRD con sus 199 curules en conjunto representa la posibilidad de reivindicar su papel en una época marcada por las regresiones propias del presidencialismo autoritario y un Congreso sometido. 

Si AMLO quiere una reforma política para intervenir abiertamente al Instituto Nacional Electoral (INE) y al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), tendrá que lograr acuerdos con el bloque opositor en el que los 23 legisladores de Movimiento Ciudadano tendrán también una enorme importancia. Esas cuatro fuerzas deberán ser congruentes hacia los electores que les favorecieron para buscar contrapesos. Mostrar solidez en su desempeño legislativo es el único camino que tienen ante una mayoría encabezada por Morena que buscará acercamientos forzados por las circunstancias que imponga el presidente en su agenda legislativa. 

A partir de septiembre solo la verdadera oposición podrá evitar los cambios en la Carta magna anunciados desde Palacio Nacional con tono de advertencia.

¿Si el PRI se doblega? Estarán echando al basurero de la historia lo que les queda. 

Para el PAN, el factor Ricardo Anaya representa un reto. ¿Se dejarán envolver en la confrontación personal entre su excandidato a la presidencia y López Obrador en lo que francamente tiene rasgos de ajuste de cuentas personales? 

La persecución del momento tiene el objetivo de dinamitar una posible candidatura presidencial en alianza con el PRI para 2024, independientemente de las razones que llevan a investigarle por su participación en asuntos delicados que un sector del propio panismo denunció en su momento. 

¿Movimiento Ciudadano será realmente un factor opositor en la Cámara Baja o en el fondo será otro satélite que intenta disfrazar sus reales intenciones? 

El PRD lucha por evitar su extinción con 15 asientos en San Lázaro, ¿dará votos a cambio de sobrevivir a su catástrofe? 

Estamos por verlo en una legislatura que deberá atender retos extraordinarios para reactivar al país que dramáticamente ha perdido impulso en medio de una pandemia mal manejada, en un país que tiene más pobres y menos oportunidades de empleo para los jóvenes. En la coyuntura de una delincuencia desbordada, con grupos criminales que han dejado de ser perseguidos y cada vez hacen más evidentes los signos de sus alianzas con los gobernantes. Son más claros los rasgos de buena voluntad con narcotraficantes que con los etiquetados opositores conservadores, clasemedieros-aspiracionistas.

Si la oposición claudica o negocia para sumarse al servilismo, el país no tendrá futuro y se hundirá en una espiral irreversible para fortalecer la hegemonía de una sola visión con el exilio del disenso razonado.

En estas circunstancias comenzará en septiembre una nueva oportunidad para que la oposición juegue su papel con responsabilidad. El perfil de algunos legisladores podría dar nuevos impulsos, sin embargo en los últimos años no hemos visto un panorama distinto para sacrificar intereses personales o de grupo y privilegiar las necesidades del país.

En Morena y sus satélites no se moverá una hoja sin el visto bueno de Andrés Manuel López Obrador, pero en el bloque opositor habrá liderazgos naturales ¿tendrán las agallas para demostrar que están a la altura del reto? 

Algunos son Santiago Creel, Margarita Zavala, Juan Carlos Romero Hicks, Salomón Chertorivski, Luis Ángel Espinosa Chazaro y Agustín Basave Alanís. Sobre Alejandro Moreno Cárdenas se perciben razonadas sospechas que han provocado desde el PRI el surgimiento de nuevas corrientes críticas que exigen un partido más firme y digno. El tricolor tendrá una última llamada para trabajar como oposición responsable, oxigenar su dirigencia o inexorablemente perderán lo que les queda. 

Para alcanzar una mayoría calificada entre 500 legisladores, serán necesarios 334 votos. Morena, el Partido Verde y el Partido de Trabajo suman 278, es decir, necesitarán 56 votos más para modificar la Constitución o menos si se consideran las habituales ausencias calculadas con interés inconfesable. ¿Quiénes serán las bisagras en las negociaciones por venir? ¿Tendremos una oposición distinta en aras del equilibrio?

La historia, así como los usos y costumbres de la política en nuestro país nos llevan a deducir que algunas voluntades seguirán teniendo precio.   

Necesitamos legisladores, juzgadores y funcionarios públicos honestos con criterio independiente. Organismos autónomos que sobrevivan a los ataques para intervenirlos, universidades que desarrollen la excelencia para ejercer el libre pensamiento. Medios de comunicación críticos que reflejen la realidad basados en la objetividad, el equilibrio y la pluralidad.             

Esencialmente, ciudadanos participativos e informados dispuestos a exigir a sus gobernantes menos demagogia y más resultados para calificarlos en las urnas.  

Somos corresponsables de la época que nos toca vivir, hagamos lo correcto.

EDICTOS

A propósito de la rendición de cuentas, a casi la mitad del sexenio de Andrés Manuel López Obrador ya se rebasó la cifra de 98 mil homicidios dolosos en todo el país. A este paso se superarán con amplitud las terribles cifras de las administraciones de Enrique Peña Nieto que alcanzó más de 156 mil y  Felipe Calderón con cerca de 121 mil. 

Con estos datos resulta redituable para el gobierno federal hacer crecer los distractores en los días previos al informe presidencial.     

Hasta el próximo jueves.